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Betaglucanos – Excelentes moduladores inmunitarios y mucho más

Betaglucanos – Excelentes moduladores inmunitarios y mucho más

Dentro de la abigarrada familia de los hidratos de carbono, que constituyen uno de los cuatro pilares básicos de la química orgánica y, por ende, de la vida (los otros tres serían proteínas, lípidos y ácidos nucleicos), los betaglucanos tienen reservada una importante parcela tanto como integrantes estructurales de ciertas células como en cuanto a las indiscutibles funciones que se les reconocen en relación con el mantenimiento de la salud humana.

Su estructura es la típica de los hidratos de carbono complejos, es decir, largas cadenas integradas por millares de moléculas de glucosa, enlazadas por un tipo de unión denominada en bioquímica glicosídica, en la que un átomo de oxígeno hace de enganche entre dos moléculas de glucosa.

Las múltiples ramificaciones de estas cadenas confieren a estas sustancias una configuración tridimensional y un elevado peso molecular.

Si hubiéramos de sintetizar con la mayor precisión posible la personalidad de los betaglucanos, valdría la afirmación de que son estimuladores naturales del sistema inmunitario de cuyas bondades terapéuticas vienen aprovechándose los pobladores de las civilizaciones orientales desde hace más de dos milenios, conocimiento del que no se tuvo eco en Occidente hasta mitad del siglo XX.

Como veremos, su potencial es de tal magnitud que se han ganado un excelente caché entre las sustancias cuya ingesta permite afrontar un amplio número de enfermedades, incluidas varias tipologías de cáncer.

Dónde se localizan

El elemento anatómico cuya existencia va asociada a la presencia de betaglucanos es la pared celular, a la cual estas sustancias aportan la firmeza necesaria para que las células ejerzan la función que tienen asignada.

Pero ¿de qué células se trata? Por supuesto, quedan excluidas todas las pertenecientes al reino animal, de suerte que podemos hablar de:

  • Vegetales, en las que permiten que las células realicen el papel de sostén de los tejidos. Los betaglucanos que ocupan la pared celular de las plantas se comportan como fibra soluble.
  • Levaduras, que son hongos compuestos por una sola célula que fermentan los hidratos de carbono simples o azúcares elaborando diferentes sustancias como producto de su metabolismo.
  • Hongos, incluidas las setas.
  • Algunas especies de algas marinas.

Entre los betaglucanos que tienen la condición de fibra insoluble, a los cuales se les atribuye mayor actividad biológica, se encuentran los presentes en la levadura de cerveza (Saccharomyces cerevisiae) y un ramillete de especies de setas, entre las que podemos destacar:

  • Reishi: hongo que se describe como leñoso, amargo y dotado de sustancias químicas con actividad contra el cáncer y a favor del vigor del sistema inmunológico. Además, aporta una forma orgánica de germanio altamente beneficiosa para la salud.
  • Shiitake, cuyo componente llamado lentinano (un betaglucano) refuerza las defensas del organismo contra virus y células tumorales.
  • Maitake u hongo imperial, seta de excelente sabor ya enormemente valorada en tiempos medievales por otorgársele capacidad de alargar la vida al aumentar la resistencia a las enfermedades.
  • Matsutake, conocida como “seta de oro”.

hongos betaglucano

Por otro lado, señalaremos que el carácter de fibra soluble está ligado a los betaglucanos que cohesionan las paredes celulares del revestimiento del grano de los cereales, principalmente la avena y la cebada.

Las principales fuentes naturales de betaglucanos

De la anterior descripción acerca de la ubicación de estas sustancias en los diferentes reinos biológicos, de los que recordamos queda excluido el animal, puede establecerse un perfil de las que constituyen las fuentes naturales más sustanciosas de betaglucanos, de cara a proveernos de ellos en busca de ser beneficiarios de sus efectos medicinales:

  • Levadura de cerveza y cebada: Ricas en betaglucanos especialmente aptos para fortalecer el sistema inmunitario y controlar los niveles de colesterol.
  • Setas de las especies señaladas anteriormente: Sus betaglucanos se han revelado como un suplemento eficaz para combatir el cáncer de colon.
  • Avena: Excepcionalmente dotada de betaglucanos eficaces para regular dos parámetros fundamentales en el metabolismo: el colesterol y la glucosa en sangre.

La avena es un cereal que quizá no haya sabido ganarse todavía la merecida consideración entre los planteamientos de la alimentación humana. Ello no obsta a que, a pesar de su precaria utilización como alimento e ingrediente, vaya acompañada de un buen cartel entre los nutricionistas y aquellas personas que se ajustan a términos muy reglados a la hora de confeccionar su dieta.

Pero, sin duda, cabe achacar parte de la responsabilidad de esa buena fama a un ingrediente funcional (calificativo derivado de la legislación de la Unión Europea sobre nuevos alimentos, nuevos ingredientes y alimentos e ingredientes funcionales).

Ese ingrediente funcional de la avena son los betaglucanos, un tipo de fibra soluble cuya abundancia en su composición química comparte con la cebada, pero dado que el empleo de esta última queda restringido a la alimentación animal, es la avena la que ha atesorado el rol de fuente natural de betaglucanos para el organismo humano.

Esta circunstancia ha promovido el interés de la industria agroalimentaria por incluir la avena, en concreto su revestimiento exterior, llamado salvado, en líneas de producción diversificadas como, por ejemplo, para fabricación de copos extrusionados de avena, de surtidos de copos de cereal, frutos secos y fruta desecada conocidos como muesli o las ya típicas harinas multicereales empleadas como materia prima en la fabricación de panes especiales y galletería.

Una virtud del salvado de avena es que, contrariamente a lo que sucede con sus homólogos de otros cereales, es prácticamente insípido y se siente suave al paladar, lo que le confiere absoluta neutralidad en cuanto a la palatabilidad de los alimentos de los que forma parte, no siendo obstáculo alguno para la aceptación por parte del consumidor medio.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea (EFSA), llevó a cabo una batería de pruebas de evaluación de los betaglucanos hasta concluir que quedaba suficientemente probada su aptitud como reguladores de los niveles de glucosa y colesterol en sangre, si bien no con potencial para ser considerados aisladamente sino en combinación con una serie de requisitos.

Pero para que nos hagamos una idea completa de la solvencia de los betaglucanos como moléculas con fines medicinales, puntualizaremos que, al margen de los dictámenes de la EFSA, que ya de por sí pueden representar suficiente aval, otras instituciones vinculadas al mundo de la nutrición y la seguridad alimentaria han ido más allá en su reconocimiento del papel de estos carbohidratos en minimizar el riesgo de enfermedad coronaria asociado a cifras elevadas de colesterol o padecimiento de diabetes.

En ese sentido se han pronunciado, entre otras, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), el Departamento de Salud de Canadá o la Agencia de Normas Alimentarias de Australia y Nueva Zelanda (Food Standards Australia and New Zealand).

Propiedades y beneficios de los betaglucanos

Un primer aspecto que conviene dilucidar es que la concentración de betaglucanos en un producto no esclarece nada, aisladamente considerada, acerca de las propiedades de los mismos, pues si recurrimos a una reducción al absurdo, podría pensarse que un rollo de papel de cocina, en cuya composición entra un 99 % de betaglucanos, tendría que ser la mejor fuente natural de los mismos, algo que, obviamente, no es así.

Entonces, la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué resulta verdaderamente determinante en la efectividad biológica de los betaglucanos?

Por ejemplo, para las variedades de setas anteriormente citadas, el aspecto clave es el hecho de que se enlazan por uniones glicosídicas muy específicas y que esa estructura en dos dimensiones se enrolla formando una triple hélice, de manera análoga a lo que sucede en la estructura tridimensional del ADN.

En este detalle parece radicar la clave de que los betaglucanos de los hongos sean los que más interactúen con los receptores celulares para desencadenar la respuesta inmunitaria que les caracteriza. Podríamos ilustrar este mecanismo mediante el símil de una llave que al girar dentro de una cerradura activa un mecanismo.

Adicionalmente hay otros aspectos que condicionan las propiedades de estos carbohidratos, como cantidad de triples hélices, si estas permanecen íntegras o están dañadas, el peso molecular, la intensidad de ramificación de sus cadenas de glucosa, sus posibles uniones a otras macromoléculas como proteínas

Por estas circunstancias, queda claro que la cantidad de betaglucanos que contiene un alimento o extracto alimenticio es un dato orientativo pero que en modo alguno arroja suficiente información para entrar en una comparación en términos de calidad entre uno y otro.

Por consiguiente, la aportación de una modesta cantidad de betaglucano de alta calidad biológica es mucho más eficiente que cantidades elevadas de uno de baja calidad.

Coinciden los expertos en esta materia en que esa calidad biológica viene extremadamente condicionada, con proporcionalidad inversa, por el tamaño de las moléculas del betaglucano, de suerte que un menor tamaño significará mejor asimilación y mayor bioactividad.

Pero si hemos de hacer justicia a la capacidad de influencia de los betaglucanos en la salud, no podemos pasar por alto que:

  • Tienen un efecto inmunomodulador, lo que quizá sea su principal efecto medicinal sobre el organismo.
  • Ejercen un efecto antioxidantes, contribuyendo a la reducción de la formación de radicales libres en las membranas celulares.
  • Ayudan a rehacer la generación de nuevas células sanguíneas cuando su producción se ha trastocado a causa de la quimioterapia o la radioterapia en tratamientos contra el cáncer.
  • Aceleran la cicatrización de heridas y quemaduras. En concreto, combinando los betaglucanos con colágeno se logra un recubrimiento para las quemaduras de primer y segundo grado que da buen resultado.
  • A nivel intestinal, ejercen una triple acción: previenen el estreñimiento al aumentar el peristaltismo, fomentan la población de bacterias beneficiosas (lo que se denomina efecto prebiótico) y reducen el riesgo de cáncer de colon.

Seguidamente pasamos a analizar por separado los principales beneficios.

Sistema Inmune

Betaglucanos: excelentes moduladores de la respuesta inmunitaria

Una de las indicaciones terapéuticas por las que más brillan los betaglucanos es su capacidad para ejercer como moduladores del sistema inmune, cuya intensidad de respuesta no se deriva tanto por la cantidad de betaglucanos que sean proporcionados al organismo sino por el tipo molecular del que se trate y su fuente de procedencia, factores que, como se explicó anteriormente, condicionan notablemente su bioactividad.

En el trabajo de divulgación científica The effects of betaglucan on human immune and cancer cells que vio la luz en 2009, se describía cómo los betaglucanos son capaces de engrasar la maquinaria de producción diversas líneas celulares del sistema inmunitario, en concreto macrófagos o células gigantes, neutrófilos, mononucleares, células asesinas naturales o NK y células dendríticas.

De ello se desprende una mediación en la respuesta inmune del organismo ante agresiones externas e internas que, en un primer nivel, se manifiesta potenciando la fagocitosis (fenómeno por el que los macrófagos llevan a cabo el secuestro y destrucción de sustancias extrañas, incluidas las células tumorales).

Y a conclusiones similares se llegaría en otro estudio publicado un año después en World Journal Clinical Oncology en el que se ponía de manifiesto que los betaglucanos, grupo de compuestos naturales biológicamente activos conocidos como modificadores de la respuesta biológica, podrían ser el inmunomodulador natural más relevante entre todos los descubiertos hasta la fecha. Más concretamente, inmunólogos de la Universidad de Louisville descubrieron la existencia de un receptor en la superficie de las células defensivas, llamado CD3, al cual estarían vinculados los betaglucanos.

Entre otras las áreas de investigación en esta materia, destacaremos la que trabaja enfocada hacia su empleo contra los llamados inmunosupresores ambientales, otorgando, si bien provisionalmente, a los betaglucanos y algunas combinaciones con determinadas sustancias la capacidad de neutralizar sustancias dañinas presentes en las aguas y la atmósfera como el metilmercurio o los hidrocarburos fluorados. De confirmarse esta posibilidad, daría a los betaglucanos un encaje en las estrategias de prevención del envenenamiento crónico del sistema inmunitario.

Control de los niveles de glucosa en sangre

La capacidad de los betaglucanos para amortiguar las oscilaciones en los niveles de glucosa tras las comidas (lo que técnicamente se denomina glucemia posprandial) y su labor preventiva de contraer diabetes tipo 2 constituyen sendos campos de trabajo en los que se ha avanzado mucho en la última década, disponiéndose de conclusiones altamente relevantes en pro de estas sustancias.

Comenzaremos recordando el significado de un parámetro, el índice glucémico de un alimento, un dato que arroja información sobre el comportamiento del mismo en cuanto al ritmo de absorción intestinal de los hidratos de carbono que entran en su composición.

Si ya de por sí es importante para cualquier organismo, adquiere especial trascendencia en el caso de los diabéticos, para los que resulta esencial evitar alimentos caracterizados por provocar una rápida elevación de la glucemia: son los alimentos que tienen un índice glucémico alto.

En este orden de cosas, ¿cuál es la influencia de los betaglucanos en este fenómeno metabólico? Pues sencillamente que su incorporación a la dieta permite reducir el índice glucémico de los alimentos que contienen carbohidratos y ello aplana la curva de la glucemia posprandial, incluso en las personas diabéticas.

En consecuencia, introducir en la dieta alimentos caracterizados por su bajo índice glucémico, entre los que podemos citar el pan de avena o las legumbres, puede suponer un refuerzo en el control dietético de la diabetes.

Beneficios contra la hipercolesterolemia

beta-glucanos y colesterol

Un dato que obliga a reflexionar es que, para la Organización Mundial de la Salud, más de dos millones y medio de muertes al año tienen alguna vinculación con niveles elevados de colesterol en sangre. El grueso de esas causas de muerte lo constituye la enfermedad coronaria. Si acotamos las cifras al ámbito de nuestro país, tampoco es nada halagüeña la afirmación contenida en el Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España de que casi la mitad de la población adulta está afectada por hipercolesterolemia, lo que coloca a este trastorno entre las principales preocupaciones de las autoridades sanitarias.

Según un informe divulgado en 2011 por la publicación Nutrition Reviews, el consumo regular de betaglucanos, según la posología que más adelante abordaremos, es capaz de reducir alrededor de un 5 % los niveles de colesterol total y un 7 % los de las lipoproteínas de baja densidad o LDL.

Un mecanismo de acción que aglutina bastante consenso entre los expertos para explicar la intervención de estas sustancias en el organismo es la formación de una película viscosa sobre la mucosa del intestino delgado.

Esta capa, por un lado, entorpece la absorción del colesterol y de los triglicéridos ingeridos con la alimentación, ejerciendo un efecto pantalla para la absorción del colesterol alimentario al bloquear el acceso a sus receptores de membrana en las células intestinales. Por otro lado, se convierte en un obstáculo para la reabsorción de los ácidos biliares que son la materia prima en la síntesis de colesterol, el llamado colesterol endógeno, por parte del organismo.

La respuesta orgánica a esta dupla de acciones es redoblar la síntesis de ácidos biliares a partir del colesterol circulante. De ahí que tiene lugar una combinación entre ralentización de la absorción intestinal de colesterol y rápida retirada del colesterol endógeno para sintetizar de ácidos biliares que da lugar a los resultados arriba indicados.

Betaglucanos y otras enfermedades

Los múltiples intentos de confirmar las posibilidades terapéuticas de los betaglucanos contra uno de los principales problemas de salud mundiales, el cáncer, dieron décadas atrás resultados satisfactorios en diversos frentes de investigación, quedando sobradamente contrastada su actividad antitumoral en una amplia variedad de modalidades, particularmente en los de mama, pulmón, estómago y colon.

Entre los numerosos estudios existentes sobre la materia, como botón de muestra citaremos que en 2007 se publicó un trabajo de la Universidad lituana de Ciencias de la Salud donde se postulaba que los betaglucanos previenen la oncogénesis (formación de tumores malignos) desplegando mecanismos de protección contra potentes agentes carcinógenos encerrados en factores genéticos del propio organismo.

En aras de esclarecer el papel de estas sustancias en relación con el cáncer, podemos efectuar el siguiente desglose:

  • Potencian la citotoxicidad de las células asesinas naturales (NK o natural killers), lo que conlleva una inhibición del crecimiento desmesurado de los tejidos tumorales y un freno a las tan temidas metástasis.
  • Incrementan la eficacia y disminuyen la toxicidad de los tratamientos de quimioterapia y radioterapia, lo que se basa en su contribución a revertir la normalidad del proceso de desarrollo y maduración de glóbulos blancos y rojos y plaquetas en la médula ósea, un proceso que suele verse deteriorado, a veces sensiblemente, durante dichos tratamientos.
  • Protegen a los macrófagos (células de la primera línea de vanguardia defensiva) de la acción oxidante de los radicales libres durante la irradiación, permitiendo que conserven su funcionalidad.
  • Han revelado una sinergia interesante con los anticuerpos monoclonales en tratamientos antitumorales.
  • Algunos, como el lentinano del hongo shiitake o el polisacárido-k, hace varias décadas que vienen empleándose con éxito en terapia anticancerosa.
  • En pacientes aquejados de cáncer de estómago en estado avanzado, se ha demostrado que una combinación de la administración de beta-1,3-glucano del shiitake con quimioterapia es capaz de prolongar significativamente la vida de estas personas.

Algunas otras posibles aplicaciones terapéuticas

A modo ilustrativo, citaremos dos:

  • El investigador Gary Ostroff, de la Universidad de Massachussets, trabaja en la utilidad de estos polisacáridos frente al ántrax o carbunco, una de las infecciones más letales para el ser humano.
  • Y el doctor Nino Sorgente, de la Universidad de Los Ángeles, lleva una línea de investigación relacionada con la osteoporosis con pérdida de hueso estudiando las posibilidades de los betaglucanos en lograr una selección de las células formadoras de matriz ósea, los osteoblastos, en detrimento de las destructoras, los osteoclastos.

Interés de la suplementación con betaglucanos

Además de estar disponibles en los alimentos que actúan como fuentes naturales, de los cuales se ha hablado, los betaglucanos se comercializan como suplementos dietéticos.

Los defensores de su consumo esgrimen que una suplementación sistemática de los mismos puede repercutir favorablemente en el control o la sanación de problemas de salud como:

  • Alergias
  • Asma
  • Enfermedad de Crohn
  • Síndrome de fatiga crónica
  • Diabetes
  • Fibromialgia
  • Artritis reumatoide
  • Colitis ulcerosa

Al margen de ello, alegan que equilibran los efectos del estrés oxidativo que provoca la práctica regular de deporte.

Cómo alcanzar la ingesta recomendada de betaglucanos al día

Con arreglo a todo el repertorio de aplicaciones y efectos esperables de los betaglucanos, los expertos llegan a una cifra que puede suponer el corolario de todo ello: se recomienda la ingesta diaria de una cantidad en torno a 3 gramos, cantidad que puede alcanzarse a través del consumo de una variedad de alimentos que contengan avena, en forma de salvado, copos, pan, tostadas, muesli con copos de avena y las galletas o barritas de avena.

Batido betaglucano

Consumir 3 gramos diarios de betaglucanos (que equivalen más o menos a 75 gramos de copos de avena y 40 de salvado) parece ser una posología con altas probabilidades de reducir los niveles plasmáticos del colesterol total y de “colesterol malo” (lipoproteínas de baja densidad o LDL) en un 5-10 %, respectivamente, en el plazo de unas semanas.

En personas con diabetes o con riesgo de padecerla, como los obesos, se recomienda pautar una aportación diaria de 4 gramos de betaglucanos, preferentemente de avena, por cada 30 gramos de hidratos de carbono ingeridos. Tal cantidad puede alcanzarse a base de 2-4 porciones diarias de productos elaborados con este cereal (como cereales para desayuno, panes especiales o galletas).

Especialmente beneficia tomarlos en el desayuno a diabéticos no insulino-dependientes, pues es el momento idóneo para contribuir a nivelar la tasa de glucosa en sangre.

Por otra parte, en personas con obesidad severa parece ser un factor hipotensor.

Modo de tomarlos

Cuando estas sustancias se ingieren disueltas a partir de un suplemento en una matriz líquida, como leche o zumo, parecen ser más eficaces que siendo consumidas a través de alimentos sólidos a base de avena. La explicación pudiera ser el hecho de que la estructura tridimensional de las moléculas de betaglucano es propensa a ser desnaturalizada durante el procesado y el tratamiento térmico de la avena, una circunstancia que influye negativamente en dos características básicas como peso molecular y viscosidad.

También conviene tener en cuenta un aspecto acerca del momento ideal para su consumo: su asimilación se optimiza cuando el estómago está vacío.

Cómo adquirirlos

Los suplementos de betaglucanos están ampliamente disponibles en el mercado, tanto online como en tiendas especializadas en suplementos dietéticos. Muchos de estos se apoyan en levaduras de panadería o de cerveza como sustratos ricos en betaglucanos. Otros se basan en hongos medicinales como el shiitake o el maitake, de los cuales se habló al comienzo de este artículo.

La eficacia de los beta-1,3-glucanos como moduladores del sistema inmunitario está tan contrastada que la industria nutracéutica ha patentado combinaciones con sustancias como la vitamina A, el ácido ascórbico o la queratina, entre otras muchas, que se comercializan bajo la alusión de “reforzadores inmunológicos”.

En la industria se extraen los compuestos críticos de la fibra soluble o de la levadura, según la materia prima de la que se trate, eliminándose las grasas y proteínas para obtener un extracto purificado, que es lo que representa el beta-1,3-glucano. Posteriormente, son envasados en forma de comprimidos y cápsulas.

Hierro durante el embarazo

Efectos secundarios y contraindicaciones

En general, la ingesta de los betaglucanos de la levadura y los hongos parece ser tolerada de manera óptima, pues solo se han registrado efectos adversos muy residuales. De hecho, en Estados Unidos pertenecen al grupo de sustancias conocidas como GRAS (siglas de generally recognized as safe, es decir, generalmente reconocidas como seguras).

En mujeres embarazadas y lactantes, por falta de estudios que garanticen una seguridad plena, no se recomienda el empleo de suplementos concentrados, si bien de los betaglucanos no cabe esperar reacciones adversas ingeridos a través de los alimentos.

Para finalizar, es necesario relacionar las posibles circunstancias en las que pueden reportarse perjuicios para la salud:

  • En cuanto a su incompatibilidad con medicamentos, se sabe que la administración simultánea de aspirina o antiinflamatorios no esteroideos (por ejemplo, ibuprofeno) junto con betaglucanos es susceptible de ocasionar severas lesiones gastrointestinales con la posible complicación de peritonitis, cuyo pronóstico puede resultar fatal.
  • Administrados por vía intravenosa se han referido como efectos secundarios en algunos casos dolores de cabeza, mareos, vómitos, diarrea/estreñimiento, reacciones alérgicas cutáneas, descompensación de la tensión arterial y diuresis excesiva.
  • Quienes toman medicamentos contra la hipertensión o la tienen habitualmente baja deben guardar precaución.
  • Asimismo, se hace aconsejable que pongan en conocimiento médico la intención de consumir suplementos las personas que tengan hipoglucemia o tomen medicamentos para bajar la glucemia, así como aquellas que se lo planteen como coadyuvantes del tratamiento de alguna enfermedad crónica.
  • En cuanto al uso de betaglucanos sobre la piel o de forma subcutánea (inyectados bajo la misma), se carece de suficientes datos para efectuar una valoración.

En sentido contrario, debe apuntarse que la asociación de los betaglucanos con sustancias como la quercetina, el selenio, las vitaminas A, C y E y el ácido alfa lipoico, puede exacerbar el natural potencial antiviral de aquellos.

Valoración Betaglucanos

Fuentes naturales - 100%

Para el sistema inmune - 100%

Contraindicaciones - 99%

Efectividad - 100%

100%

Evaluación HSN: 5 /5
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