Comer fuera y sano

Comer fuera y sano

comer-fuera-sanoPara muchos, los horarios laborales pesan como losas que impiden el orden y el control alimenticios. El trabajo obliga, en algunos casos, a comer fuera regularmente; en otros, exprime tiempo diario, dejando poco margen de maniobra para la cocina del hogar.

En ambos casos pierde la dieta, entendida como equilibrio y salud, nada extremo. Es habitual comer de más y escoger opciones menos recomendables cuando se visitan restaurantes u otros establecimientos culinarios ajenos. No obstante, es asumible como capricho ocasional, pero no tanto como costumbre placentera.

La mejor manera de estructurar responsablemente una dieta es prepararla nosotros mismos. Cuando sea posible, acudir al trabajo con la comida hecha evitará consumos inadecuados y, además, supondrá un ahorro económico sensible. Cuando el propio puesto de empleo exija reuniones de negocios alrededor de una mesa, conviene advertir algunos consejos.

Otro momento en el que también nos vemos obligados a comer fuera de casa (aunque  en este caso más por placer) son las vacaciones. Sean cuales la circunstancias por las que no eres tú la que preparas tu comida,  para que comer fuera de casa no se convierta en sinónimo de comida desequilibrada, debes seguir una serie de consejos que te detallamos a continuación.

Una dieta puede correr peligro ante una presencia abusiva de grasas animales saturadas (carnes) y una cantidad grande de azúcares (esas tentaciones que aparecen en forma de postres). Planeando con rigor una ingesta limitada, las consecuencias para el organismo serán mucho más beneficiosas.

Consejos a la hora de comer fuera de casa

  • Es importante que alguno de los platos principales esté formado por verduras. Bien como ingredientes de primeros platos, bien como guarnición en los segundos. Hoy en día no es difícil encontrar cartas en las que priman las verduras y las legumbres. Estos menús son especialmente recomendables para aquellos que comen fuera con asiduidad y no disponen después del tiempo necesario para quemar los excesos de calorías.
  • Procura beber dos vasos de agua antes de comer ya que tu apetito se saciará y comerás menos cantidad.
  • Evita los los refrescos con gas aportan que aportan un gran contenido de azúcares. Por ello en todo caso debemos optar  por sus variantes light sin azúcares añadidos o directamente  por el agua que solo aporta beneficios.
  • Intenta acudir al restaurante siempre a la misma hora, ya que de este modo tu organismo responderá mejor a la hora de digerir los alimentos.  Otro hábito beneficioso es alternar restaurantes, con el fin de variar la propia dieta y las elecciones ‘sanas’ entre las que decidirse.
  • Escoge alimentos cocinados al vapor, al horno o a la parrilla es mejor que hacerlo a la sartén.  Evita los alimentos rebozados. En cualquier caso, se debe medir la cantidad de sal (tanto fuera como en casa).
  • Cuidado con el alcohol. Las personas tienden a beber más en restaurantes, con motivo de una reunión de negocios o un encuentro entre amigos. El alcohol contiene calorías y no debe ser habitual superar las dos copas (mejor una).
  • Pide que el pan sea integral. Te ayuda en la digestión.
  • Evita las comidas rápidas. Aportan pocos nutrientes y engordan más.
  • Procura no pedir platos que contengan salsas ni aderezos. Busca en el menú otra opción que sea menos calórica.
  • Comer una ensalada no siempre es tan saludable, pues hay ensaladas preparadas con más calorías que una hamburguesa y con patatas fritas. El simple hecho de añadir una salsa a la ensalada, puede suponer un elevadísimo aporte de grasas al plato. Aliña siempre tus ensalasas con aceite y vinagre y una pizca de sal.
  • Come despacio y mastica bien los alimentos. La Organización Mundial de la Salud (O.M.S) recomienda dedicar al menos 40 minutos a la comida.
  • Procura que los platos no estén acompañados por guarniciones pesadas como es el caso de la salsa de tomate, ensaladilla rusa o patatas fritas. También puedes optar por pedir al cocinero que cambie las mismas por ensaladas.
  • Para el postre, por otro lado, es conveniente sustituir (o alternar, al menos) ‘caprichos’ con frutas o yogures.
  • Acostumbra a finalizar la comida con una infusión. Es mucho más sano que el café.

Atendiendo estas recomendaciones, cualquiera puede sobrevivir al desorden alimenticio que motivan algunos puestos de trabajo. Si la tentación es demasiado sabrosa, siempre quedará la posibilidad de completar la jornada con una cena frugal.

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