El coronavirus (COVID19) es un tipo de enfermedad infecciosa para la cual aún no hay cura. Ante esta situación ¿cómo podemos actuar?
Índice
- 1. Qué es el COVID-19
- 2. Epidemiología del COVID-19
- 3. Formas de contagio
- 4. ¿Cómo puedo prevenir y qué hacer frente al COVID-19?
- 5. 1. Lávate las manos frecuente y adecuadamente
- 6. 2. Evita el contacto con gente enferma
- 7. 3. Controla tu estrés
- 8. 4. Descansa y mejora tu calidad del sueño
- 9. 5. Suplementos para la mejora directa
- 10. ¿Qué hago ahora?
- 11. Información para Profesionales Sanitarios
- 12. Protocolo en caso de infección
- 13. Mitos
- 14. Recomendaciones
- 15. Referencias Bibliográficas
Qué es el COVID-19
COVID-19 es la denominación de la enfermedad infecciosa producida por el virus SARS-COV-2 que apareció por primera vez en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en China.
El primer foco de casos, donde se detectó la aparición de un síndrome respiratorio agudo grave de origen desconocido, se asocia a un mercado de alimentos de la ciudad donde las condiciones de salubridad son nulas.

Figura I. Representación gráfica de la prevalencia de infectados por SARS-CoV-2 por países.
Epidemiología del COVID-19
El SARS-COV-2, es un patógeno de la familia de los coronavirus, del cual no es el único integrante, existiendo hasta 7 cepas de coronavirus humano.

Figura II. SARS-CoV-2, compartido por la CDC.
Incubación
Esto unido a que el periodo de incubación del virus, es decir, el tiempo que tarda una persona desde que contrae la infección hasta que presenta síntomas es muy alta: de hasta 12 días aproximadamente (con una media de 5 días de incubación).

Figura III. Curva logarítmica de la aparición de los síntomas en función de los días desde la infección.
Detección
Hace que la detección temprana de la infección sea compleja, por tanto, su capacidad de contención limitada, y su perfil, pandémico.

Figura IV. Distribución de las áreas infectadas por COVID-19.
A pesar de todo, y de ser una alerta a nivel mundial, la tasa de mortalidad del virus es muy baja; a día 10 de Marzo de 2020, 10AM; el número total confirmado de infectados es de 113702 personas; de las cuales 4012 han fallecido.
Formas de contagio
- Se transmite entre humanos a través del intercambio de fluidos corporales, por gotas aerosolizadas (como un estornudo);
- Contacto con materiales y/o personas infectadas;
- Y posiblemente por vía coprofecal (Wu, Chen y Chan, 2020); y
¿Cómo puedo prevenir y qué hacer frente al COVID-19?
Aunque se están haciendo grandes avances en su desarrollo, hay muchos grupos de investigación trabajando en el análisis genómico del virus para encontrar la forma de exponer al organismo a un antígeno que genere respuesta inmunitaria de forma segura y por fin tener la ansiada vacuna.

Figura V. Análisis del haplotipo del virus SARS-CoV-2.
1. Lávate las manos frecuente y adecuadamente
Como las manos son el principal vehículo de infección, a través del cual el patógeno puede ser transmitido y recibido, lavarse las manos correctamente es la primera medida que establecen las organizaciones mundiales de la salud para la prevención del COVID-19.
- Antes de las comidas;
- Después de orinar y defecar;
- Tras el contacto con elementos del dominio público (como zonas de parques, metros o autobuses);
- Siempre antes de tocarse los ojos, la nariz o la boca.
Técnica de lavado
Debe realizarse de forma suficientemente profunda y larga.
Debe durar al menos 15, siendo más recomendable 20 segundos; utilizando jabón antimicrobiano, o normal en su defecto, y friccionando toda la superficie de la palma y el dorso de la mano.

Figura VI. Técnica del lavado de manos.
Los desinfectantes basados en alcohol son eficaces para hacer frente a las infecciones, siendo los coronavirus un tipo especialmente susceptible a ser eliminado con esta práctica; otros patógenos son más resistentes.
2. Evita el contacto con gente enferma
A fin de reducir el riesgo de exposición.
El uso de mascarillas desechables no está recomendado por ninguna entidad de salud y control de enfermedades infecciosas como medida preventiva para evitar infectarse.
Es una herramienta útil, pero con un efecto defensor marginal (Raina et al., 2017), por lo que solamente se recomienda su uso en:
- Ancianos.
- Personas inmunodeprimidas.
- Personas con trastornos respiratorios de gravedad moderada.
Las personas enfermas, sea COVID-19 diagnosticado o no, deben hacer uso de máscaras desechables para evitar propagar la infección.
3. Controla tu estrés
El estrés es un factor que modula el sistema inmunológico.
Posee diversos mecanismos a través de los cuales la exposición aguda o crónica a estímulos que desencadenan una respuesta fisiológica de estrés pueden afectar positiva o negativamente a nuestra capacidad de hacer frente a las infecciones.

Figura VII. Efectos inmunomoduladores del estrés agudo y crónico.
El estrés crónico que sufren personas que se exponen a ambientes laborales exigentes, temporadas de alta carga cognitiva en el contexto académico, alto volumen de entrenamiento, enfermos, lesionados…
Son más susceptibles de ser infectados por un patógeno.

Figura VIII. Efectos inmunomoduladores del estrés agudo y crónico.
En estos casos, los cambios en el estilo de vida son claves para reponer el equilibrio fisiológico entre sistema nervioso y sistema inmune.

Figura IX. Relación bidireccional entre sistema nervioso central y sistema inmunológico.
Adaptógenos
Ciertos suplementos de la categoría de “adaptógenos” como el Panax Ginseng y, especialmente, el Extracto de Ashwagandha han demostrado atenuar las respuestas endocrinometabólicas de la exposición a estímulos de estrés crónico, pudiendo mejorar nuestra inmunidad adquirida de forma indirecta (Lopresti et al., 2019; Chandrasekhar et al., 2012).

Figura X. Efectos la consumo de Ashwagandha durante 60 días sobre los reportes de ansiedad y estrés.
4. Descansa y mejora tu calidad del sueño
El sueño es un factor importante en la regulación del sistema inmune.
Ambos procesos están interrelacionados en un complejo sistema bidireccional donde la calidad y la cantidad del sueño afecta a la capacidad que posee el sistema inmunológico de mantener el equilibrio entre:
- Citoquinas;
- Leucocitos;
- Células del sistema inmune;
- Anticuerpos que se encargan de hacer frente a las infecciones por patógenos.

Figura XI. Efectos de la activación del sistema inmune sobre el sueño y viceversa.
Mantener una buena calidad del sueño es un factor muy importante para el mantenimiento de la homeostasis, no solamente del sistema inmunológico, si no también de otros sistemas orgánicos que afectan indirectamente a nuestra susceptibilidad de hacer frente a una infección.
La melatonina es un suplemento que ha demostrado ser efectivo mejorando la calidad y la eficiencia del sueño, y a pesar de que no es un tratamiento para ninguna infección, sí puede ser un remedio profiláctico útil para mantener unas buenas defensas.
5. Suplementos para la mejora directa
Aun así, existen complementos alimenticios que poseen cierta evidencia sobre la mejora del funcionamiento del sistema inmunológico.
Entre ellos destacan:
Vitamina C
La vitamina C ha demostrado ser un producto preventivo contra infecciones menores como el resfriado común causado por el rinovirus.
En población sana los efectos son triviales, completamente marginales, pero en deportistas, los efectos sí poseen una gran magnitud, reduciendo hasta en un 50% el riesgo de infección (Hemilä y Chalker, 2013).
La dosis mínima efectiva parece ser de 250mg, siendo la dosis más habitual utilizada en los ensayos de 1g., pudiendo llegar a encontrar metodologías con hasta 8g. de suplementación diaria, una práctica que desaconsejo férreamente.
La vitamina C tiene un papel claro sobre el sistema inmunológico, no solamente a nivel bioquímico, si no a nivel físico, manteniendo la integridad de las primeras barreras que nos protegen, hablamos del epitelio de la piel, la mucosa gástrica…
Nuestros “guardianes” que evitan que los virus entren en nuestro sistema vascular.

Figura XII. Efectos fisiológicos de la suplementación con vitamina C.
Zinc
El Zinc, consumido por vía oral, pero no tragado, si no deshaciéndolo en la cavidad bucal (de preferencia a través del consumo de formato lozenges) ha sido vinculado a incrementos en las concentraciones locales de zinc oro-faríngeas pudiendo resultar un mecanismo protector contra el acceso de virus y bacterias por esta vía.

Figura XIII. Dosificación y frecuencia diaria de suplementación con Zinc en los ensayos.
Probióticos
El tema de los probióticos es delicado, ya que no solamente hay que tener en cuenta la cantidad de bacterias formadoras de colonias (CFU), si no también la cepa concreta que queremos utilizar.
Ya que decir “probiótico” es lo mismo que decir “nootrópico” o “adaptógeno”; cada familia de bacterias y cada cepa es única y posee propiedades únicas.
Los probióticos pueden ser útiles para prevenir y tratar la disbiosis intestinal (mejorando la barrera del epitelio intestinal) y reduciendo la frecuencia, la duración y la gravedad de las infecciones del tracto respiratorio alto:
Algunas cepas como:
- L. casei Shirota 1010 CFU (Gleeson et al., 2014);
- L. helveticus Lafti L10 (Michalickova et al., 2016);
- L. fermentum VRI-003 PCC® 109 CFU (West et al., 2011; Cost et al., 2010); o
- Lactococcus lactis JCM 5805 1010 CFU (Komano et al., 2018);
No olvidemos que el SARS-CoV-2 es un virus que causa un síndrome respiratorio agudo, de ahí que una gran prevalencia de los infectados manifieste tos y molestias en el tracto respiratorio en casos de gravedad media; y falta de aliento y fallo respiratorio en casos de máxima gravedad.
De hecho, uno de los protocolos diagnósticos, no oficiales, pero posiblemente útiles es la aplicación de un TAC en busca de opacidades (ver imagen siguiente), ya que la neumonía es uno de los principales signos del COVID-19.

Figura XIV. CT de una paciente anciana con un caso grave de COVID-19 y desarrollo de neumonía.
¿Qué hago ahora?
Pues si te preguntas qué hacer… nada relevante.
Cuídate, relájate, duerme tranquilo, aliméntate saludablemente, haz ejercicio físico para mejorar tu sistema inmune, y cómete el brócoli.
Mucho desabastecimiento pero el brócoli ni lo tocáis, cabrones pic.twitter.com/lw1Hol5N3h
— Ivanjode (@Ivanjode) March 10, 2020
Los organismos que velan por la seguridad microbiológica de los ciudadanos están trabajando sin descanso para contener y hacer frente a la infección.
Si te encuentras mal, quédate en casa y evita el contacto con la gente.
Si los síntomas no mejoran en las primeras 48 horas, tienes fiebre, problemas respiratorios, o el malestar general se agrava, ponte en contacto con los teléfonos habilitados por las autoridades sanitarias para exponer tu situación.
Información para Profesionales Sanitarios
Un caso se considera sospechoso cuando presenta al menos dos de las siguientes condiciones:
- Fiebre y/o síntomas respiratorios (tos, mialgia, fatiga, distress respiratorio…).
- Pruebas de imagen compatibles con neumonía viral.
- Normal o bajo conteo de leucocitos o linfocitopenia en estadíos tempranos de la enfermedad.
Y una o más de las siguientes exposiciones en los 14 días previos a la aparición de los síntomas:
- Historial de viajes o residencia en Wuhan, u otras áreas afectadas con la transmisión local reciente de la infección, o en una comunidad local con infectados confirmados.
- Contacto cercano con un paciente con COVID-19 confirmado en laboratorio (test positivo por ácido nucleico).
- Contacto cercano con personas de Wuhan o áreas colindantes; o comunidades locales con reportes de casos de fiebre o síntomas respiratorios.
- Aparición grupal de síntomas.
Protocolo en caso de infección
Actualmente los signos de neumonía, así como las pruebas de diagnóstico por CT no son un protocolo validado por la CDC ni la OMS salvo en la región de Hubei, sin embargo, sí es interesante su uso dada la alta prevalencia de casos que presentan opacidades pulmonares.
Se debe contactar automáticamente con el centro para el control y la prevención de enfermedades más cercano exponiendo las pruebas médicas, síntomas y signos hallados en el paciente.
El CDC enviará un especialista que confirmará el caso a través de la aplicación de la técnica de reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR) en tiempo real y/o la búsqueda de la secuencia genética facilitada por el Centro clínico de salud pública de Shanghái y la escuela de salud pública de la Universidad de Fudan, Shanghái.
Y corresponde a la siguiente secuencia gráfica.

Figura XVI. Secuencia del genoma completo del SARS-CoV-2.
Recogida de muestras
La recolección de muestras se debe realizar por extracción a través de punción venosa y recogida en un vacutainer para su conservación, no he encontrado indicaciones sobre la necesidad de utilizar un anticoagulante en la muestra o no.
Según las indicaciones de la OMS, las muestras respiratorias deben ser recogidas tanto a través de especímenes del tracto respiratorio alto como bajo:
- Muestra nasofaríngea
- Muestra orofaríngea.
- Esputo expectorado o aspirado endotraqueal, en función del grado de afectación a la capacidad respiratoria; en pacientes con ventilación mecánica se recomienda la recolección a través de lavado broncoalveolar.
Mitos
Existen una gran cantidad de mitos que rodean al virus, no me quiero extender demasiado porque los podéis consultar en la página web de la OMS, pero:
Actualmente el virus no tiene cura ni vacuna, por lo que…
- El virus no desaparece por sudar (baños calientes o ejercicio físico), tampoco por someterse a baños con hielo.
- El ajo no cura el virus.
- Los mosquitos (con la información que contamos actualmente) no propagan el virus, tampoco las mascotas domésticas.
- ¡POR FAVOR! Los antibióticos no sirven, es un virus, no una bacteria.
- Los productos que vienen de China no están contaminados.
- El virus resiste altas y bajas temperaturas por lo que la menor tasa de infección en países como Groenlandia o en el continente africano se debe exclusivamente a la menor tasa de circulación que a las condiciones ambientales.
- No sabemos cuánto tiempo sobrevive el virus en las superficies, así que es preferible no andar toqueteando bienes de dominio público.
Recomendaciones
La mejor prevención es cuidarte, dormir bien, descansar en general.
Si te encuentras enfermo, aislarte y esperar a recuperarte de lo que posiblemente sea un resfriado, en caso de que empeoren los síntomas, ponerte en contacto con el teléfono de emergencias, y tranquilizarte.

Figura XVI. Un meme, ríete y relájate.
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