CORONAVIRUS COVID-19: Una Visión Crítica de la Epidemia

CORONAVIRUS COVID-19: Una Visión Crítica de la Epidemia

El coronavirus (COVID19) es un tipo de enfermedad infecciosa para la cual aún no hay cura. Ante esta situación ¿cómo podemos actuar?

Qué es el COVID-19

COVID-19 es la denominación de la enfermedad infecciosa producida por el virus SARS-COV-2 que apareció por primera vez en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en China.

El primer foco de casos, donde se detectó la aparición de un síndrome respiratorio agudo grave de origen desconocido, se asocia a un mercado de alimentos de la ciudad donde las condiciones de salubridad son nulas.

Infectados

Figura I. Representación gráfica de la prevalencia de infectados por SARS-CoV-2 por países.

El 30 de Enero de 2020 el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, hizo público un comunicado donde declaró el virus una emergencia de salud pública de relevancia internacional.

Epidemiología del COVID-19

El SARS-COV-2, es un patógeno de la familia de los coronavirus, del cual no es el único integrante, existiendo hasta 7 cepas de coronavirus humano.

Virus

Figura II. SARS-CoV-2, compartido por la CDC.

El gran reto que plantea este virus a la comunidad médica, y en general a la población, es su manejo y contención, ya que tiene una tasa de infectividad mucho más alta que otros virus conocidos por ser pandémicos.

Incubación

Esto unido a que el periodo de incubación del virus, es decir, el tiempo que tarda una persona desde que contrae la infección hasta que presenta síntomas es muy alta: de hasta 12 días aproximadamente (con una media de 5 días de incubación).

Grafica

Figura III. Curva logarítmica de la aparición de los síntomas en función de los días desde la infección.

Detección

Hace que la detección temprana de la infección sea compleja, por tanto, su capacidad de contención limitada, y su perfil, pandémico.

Áreas infectadas

Figura IV. Distribución de las áreas infectadas por COVID-19.

A pesar de todo, y de ser una alerta a nivel mundial, la tasa de mortalidad del virus es muy baja; a día 10 de Marzo de 2020, 10AM; el número total confirmado de infectados es de 113702 personas; de las cuales 4012 han fallecido.

El COVID-19 tiene una mortalidad del 3,528%.

Formas de contagio

  • Se transmite entre humanos a través del intercambio de fluidos corporales, por gotas aerosolizadas (como un estornudo);
  • Contacto con materiales y/o personas infectadas;
  • Y posiblemente por vía coprofecal (Wu, Chen y Chan, 2020); y
Suponemos que la infección entre animales y humanos es plausible por que el reservorio inicial propuesto son animales.

¿Cómo puedo prevenir y qué hacer frente al COVID-19?

Actualmente, por la novedad de la disgregación del virus y lo reciente de su descubrimiento, aún no existe vacuna para el SARS-COV-2 (que cuenta con dos perfiles L- y S-).

Aunque se están haciendo grandes avances en su desarrollo, hay muchos grupos de investigación trabajando en el análisis genómico del virus para encontrar la forma de exponer al organismo a un antígeno que genere respuesta inmunitaria de forma segura y por fin tener la ansiada vacuna.

haplotipo

Figura V. Análisis del haplotipo del virus SARS-CoV-2.

Por ahora todo lo que podemos hacer para prevenir el virus es seguir las orientaciones de:

1. Lávate las manos frecuente y adecuadamente

Un porcentaje altísimo de la población no mantiene una correcta higiene de sus manos.

Como las manos son el principal vehículo de infección, a través del cual el patógeno puede ser transmitido y recibido, lavarse las manos correctamente es la primera medida que establecen las organizaciones mundiales de la salud para la prevención del COVID-19.

Las manos deben ser lavadas de forma regular a lo largo del día:
  • Antes de las comidas;
  • Después de orinar y defecar;
  • Tras el contacto con elementos del dominio público (como zonas de parques, metros o autobuses);
  • Siempre antes de tocarse los ojos, la nariz o la boca.

Técnica de lavado

Debe realizarse de forma suficientemente profunda y larga.

Debe durar al menos 15, siendo más recomendable 20 segundos; utilizando jabón antimicrobiano, o normal en su defecto, y friccionando toda la superficie de la palma y el dorso de la mano.

Técnica de lavado de manos

Figura VI. Técnica del lavado de manos.

Los desinfectantes basados en alcohol son eficaces para hacer frente a las infecciones, siendo los coronavirus un tipo especialmente susceptible a ser eliminado con esta práctica; otros patógenos son más resistentes.

Sin embargo, utilizar desinfectantes es significativamente menos eficaz que lavarse las manos, por lo que no son sustituibles (Tamimi et al., 2014).

2. Evita el contacto con gente enferma

A fin de reducir el riesgo de exposición.

El uso de mascarillas desechables no está recomendado por ninguna entidad de salud y control de enfermedades infecciosas como medida preventiva para evitar infectarse.

Es una herramienta útil, pero con un efecto defensor marginal (Raina et al., 2017), por lo que solamente se recomienda su uso en:

  • Ancianos.
  • Personas inmunodeprimidas.
  • Personas con trastornos respiratorios de gravedad moderada.
Es decir, poblaciones de riesgo.

Las personas enfermas, sea COVID-19 diagnosticado o no, deben hacer uso de máscaras desechables para evitar propagar la infección.

Las personas sanas simplemente deben guardar una distancia aproximada de un metro con las personas enfermas, minimizar su tiempo de exposición y mantener una buena higiene general.

3. Controla tu estrés

El estrés es un factor que modula el sistema inmunológico.

Posee diversos mecanismos a través de los cuales la exposición aguda o crónica a estímulos que desencadenan una respuesta fisiológica de estrés pueden afectar positiva o negativamente a nuestra capacidad de hacer frente a las infecciones.

Efectos estrés

Figura VII. Efectos inmunomoduladores del estrés agudo y crónico.

El estrés crónico que sufren personas que se exponen a ambientes laborales exigentes, temporadas de alta carga cognitiva en el contexto académico, alto volumen de entrenamiento, enfermos, lesionados…

Son más susceptibles de ser infectados por un patógeno.

Estrés agudo Vs cronico

Figura VIII. Efectos inmunomoduladores del estrés agudo y crónico.

En estos casos, los cambios en el estilo de vida son claves para reponer el equilibrio fisiológico entre sistema nervioso y sistema inmune.

Relacion bidireccional

Figura IX. Relación bidireccional entre sistema nervioso central y sistema inmunológico.

Adaptógenos

Ciertos suplementos de la categoría de “adaptógenos” como el Panax Ginseng y, especialmente, el Extracto de Ashwagandha han demostrado atenuar las respuestas endocrinometabólicas de la exposición a estímulos de estrés crónico, pudiendo mejorar nuestra inmunidad adquirida de forma indirecta (Lopresti et al., 2019; Chandrasekhar et al., 2012).

Consumo de Ashwagandha

Figura X. Efectos la consumo de Ashwagandha durante 60 días sobre los reportes de ansiedad y estrés.

4. Descansa y mejora tu calidad del sueño

El sueño es un factor importante en la regulación del sistema inmune.

Ambos procesos están interrelacionados en un complejo sistema bidireccional donde la calidad y la cantidad del sueño afecta a la capacidad que posee el sistema inmunológico de mantener el equilibrio entre:

  • Citoquinas;
  • Leucocitos;
  • Células del sistema inmune;
  • Anticuerpos que se encargan de hacer frente a las infecciones por patógenos.
Y la hiperactivación del sistema inmune reduce tanto la fase de sueño REM como los estadíos profundos de la fase NREM.

Efectos de la activación del sistema inmune

Figura XI. Efectos de la activación del sistema inmune sobre el sueño y viceversa.

Mantener una buena calidad del sueño es un factor muy importante para el mantenimiento de la homeostasis, no solamente del sistema inmunológico, si no también de otros sistemas orgánicos que afectan indirectamente a nuestra susceptibilidad de hacer frente a una infección.

La melatonina es un suplemento que ha demostrado ser efectivo mejorando la calidad y la eficiencia del sueño, y a pesar de que no es un tratamiento para ninguna infección, sí puede ser un remedio profiláctico útil para mantener unas buenas defensas.

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5. Suplementos para la mejora directa

Antes de nada, simplemente hay que recordar que actualmente no existe un tratamiento para el COVID-19, y que no se han podido comprobar los efectos de suplementos que poseen ciertos mecanismos profilácticos contra infecciones tradicionales (como el resfriado o la gripe), por lo que antes de hacer uso de cualquiera de estos suplementos, consulta a un profesional de la salud.

Aun así, existen complementos alimenticios que poseen cierta evidencia sobre la mejora del funcionamiento del sistema inmunológico.

Entre ellos destacan:

Vitamina C

La vitamina C ha demostrado ser un producto preventivo contra infecciones menores como el resfriado común causado por el rinovirus.

En población sana los efectos son triviales, completamente marginales, pero en deportistas, los efectos sí poseen una gran magnitud, reduciendo hasta en un 50% el riesgo de infección (Hemilä y Chalker, 2013).

La dosis mínima efectiva parece ser de 250mg, siendo la dosis más habitual utilizada en los ensayos de 1g., pudiendo llegar a encontrar metodologías con hasta 8g. de suplementación diaria, una práctica que desaconsejo férreamente.

La vitamina C tiene un papel claro sobre el sistema inmunológico, no solamente a nivel bioquímico, si no a nivel físico, manteniendo la integridad de las primeras barreras que nos protegen, hablamos del epitelio de la piel, la mucosa gástrica…

Nuestros “guardianes” que evitan que los virus entren en nuestro sistema vascular.

Efectos de la suplementación con vitamina c

Figura XII. Efectos fisiológicos de la suplementación con vitamina C.

Por lo que la vitamina C constituye uno de los complementos alimenticios más útiles para hacer frente a infecciones habituales.

Zinc

El Zinc, consumido por vía oral, pero no tragado, si no deshaciéndolo en la cavidad bucal (de preferencia a través del consumo de formato lozenges) ha sido vinculado a incrementos en las concentraciones locales de zinc oro-faríngeas pudiendo resultar un mecanismo protector contra el acceso de virus y bacterias por esta vía.

Un meta-análisis reciente de 2017 ha demostrado que 80mg de zinc elemental al día dividido en 6 ingestas aproximadamente, no reduce la incidencia de las infecciones, pero sí su duración (y presumiblemente por tanto, severidad) en un 35%.

Zinc

Figura XIII. Dosificación y frecuencia diaria de suplementación con Zinc en los ensayos.

Probióticos

El tema de los probióticos es delicado, ya que no solamente hay que tener en cuenta la cantidad de bacterias formadoras de colonias (CFU), si no también la cepa concreta que queremos utilizar.

Ya que decir “probiótico” es lo mismo que decir “nootrópico” o “adaptógeno”; cada familia de bacterias y cada cepa es única y posee propiedades únicas.

Los probióticos pueden ser útiles para prevenir y tratar la disbiosis intestinal (mejorando la barrera del epitelio intestinal) y reduciendo la frecuencia, la duración y la gravedad de las infecciones del tracto respiratorio alto:

Algunas cepas como:

  • L. casei Shirota 1010 CFU (Gleeson et al., 2014);
  • L. helveticus Lafti L10 (Michalickova et al., 2016);
  • L. fermentum VRI-003 PCC® 109 CFU (West et al., 2011; Cost et al., 2010); o
  • Lactococcus lactis JCM 5805 1010 CFU (Komano et al., 2018);
Redujeron la prevalencia de desarrollo de enfermedades del tracto respiratorio alto.

No olvidemos que el SARS-CoV-2 es un virus que causa un síndrome respiratorio agudo, de ahí que una gran prevalencia de los infectados manifieste tos y molestias en el tracto respiratorio en casos de gravedad media; y falta de aliento y fallo respiratorio en casos de máxima gravedad.

De hecho, uno de los protocolos diagnósticos, no oficiales, pero posiblemente útiles es la aplicación de un TAC en busca de opacidades (ver imagen siguiente), ya que la neumonía es uno de los principales signos del COVID-19.

Paciente

Figura XIV. CT de una paciente anciana con un caso grave de COVID-19 y desarrollo de neumonía.

¿Qué hago ahora?

Pues si te preguntas qué hacer… nada relevante.

Evita la exposición al virus, es decir, evita el contacto con gente enferma en la medida de lo posible, mantén una buena higiene, evita zonas concurridas en horas punta.

Cuídate, relájate, duerme tranquilo, aliméntate saludablemente, haz ejercicio físico para mejorar tu sistema inmune, y cómete el brócoli.

Los organismos que velan por la seguridad microbiológica de los ciudadanos están trabajando sin descanso para contener y hacer frente a la infección.

Si te encuentras mal, quédate en casa y evita el contacto con la gente.

Si los síntomas no mejoran en las primeras 48 horas, tienes fiebre, problemas respiratorios, o el malestar general se agrava, ponte en contacto con los teléfonos habilitados por las autoridades sanitarias para exponer tu situación.

Información para Profesionales Sanitarios

Si eres un profesional de la salud quizá te interese conocer más acerca del coronavirus y el protocolo de actuación ante la sospecha de un infectado.

Un caso se considera sospechoso cuando presenta al menos dos de las siguientes condiciones:

  • Fiebre y/o síntomas respiratorios (tos, mialgia, fatiga, distress respiratorio…).
  • Pruebas de imagen compatibles con neumonía viral.
  • Normal o bajo conteo de leucocitos o linfocitopenia en estadíos tempranos de la enfermedad.

Y una o más de las siguientes exposiciones en los 14 días previos a la aparición de los síntomas:

  • Historial de viajes o residencia en Wuhan, u otras áreas afectadas con la transmisión local reciente de la infección, o en una comunidad local con infectados confirmados.
  • Contacto cercano con un paciente con COVID-19 confirmado en laboratorio (test positivo por ácido nucleico).
  • Contacto cercano con personas de Wuhan o áreas colindantes; o comunidades locales con reportes de casos de fiebre o síntomas respiratorios.
  • Aparición grupal de síntomas.
Los pacientes sin ningún caso de exposición de riesgo deben cumplir las 3 condiciones del primer apartado para ser considerado paciente de riesgo.

Protocolo en caso de infección

Actualmente los signos de neumonía, así como las pruebas de diagnóstico por CT no son un protocolo validado por la CDC ni la OMS salvo en la región de Hubei, sin embargo, sí es interesante su uso dada la alta prevalencia de casos que presentan opacidades pulmonares.

Si un paciente ha sido “clínicamente” diagnosticado con posible COVID-19 se debe iniciar un protocolo de PUI (Person Under Investigation) donde el paciente sea aislado y los profesionales de la salud que hayan tenido contacto con él estén vigilados los 14 días posteriores al encuentro.

Se debe contactar automáticamente con el centro para el control y la prevención de enfermedades más cercano exponiendo las pruebas médicas, síntomas y signos hallados en el paciente.

El CDC enviará un especialista que confirmará el caso a través de la aplicación de la técnica de reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR) en tiempo real y/o la búsqueda de la secuencia genética facilitada por el Centro clínico de salud pública de Shanghái y la escuela de salud pública de la Universidad de Fudan, Shanghái.

El genoma completo del virus puede ser consultado en las bases de datos GenBank.

Y corresponde a la siguiente secuencia gráfica.

Secuencia

Figura XVI. Secuencia del genoma completo del SARS-CoV-2.

Recogida de muestras

La recolección de muestras se debe realizar por extracción a través de punción venosa y recogida en un vacutainer para su conservación, no he encontrado indicaciones sobre la necesidad de utilizar un anticoagulante en la muestra o no.

Según las indicaciones de la OMS, las muestras respiratorias deben ser recogidas tanto a través de especímenes del tracto respiratorio alto como bajo:

  • Muestra nasofaríngea
  • Muestra orofaríngea.
  • Esputo expectorado o aspirado endotraqueal, en función del grado de afectación a la capacidad respiratoria; en pacientes con ventilación mecánica se recomienda la recolección a través de lavado broncoalveolar.
Estas muestras deben ser conservadas a 4ºC hasta la realización de la prueba diagnóstica en laboratorio por parte del especialista en virología.

Mitos

Existen una gran cantidad de mitos que rodean al virus, no me quiero extender demasiado porque los podéis consultar en la página web de la OMS, pero:

Actualmente el virus no tiene cura ni vacuna, por lo que…

  • El virus no desaparece por sudar (baños calientes o ejercicio físico), tampoco por someterse a baños con hielo.
  • El ajo no cura el virus.
  • Los mosquitos (con la información que contamos actualmente) no propagan el virus, tampoco las mascotas domésticas.
  • ¡POR FAVOR! Los antibióticos no sirven, es un virus, no una bacteria.
  • Los productos que vienen de China no están contaminados.
  • El virus resiste altas y bajas temperaturas por lo que la menor tasa de infección en países como Groenlandia o en el continente africano se debe exclusivamente a la menor tasa de circulación que a las condiciones ambientales.
  • No sabemos cuánto tiempo sobrevive el virus en las superficies, así que es preferible no andar toqueteando bienes de dominio público.

Recomendaciones

La mejor prevención es cuidarte, dormir bien, descansar en general.

Si te encuentras enfermo, aislarte y esperar a recuperarte de lo que posiblemente sea un resfriado, en caso de que empeoren los síntomas, ponerte en contacto con el teléfono de emergencias, y tranquilizarte.

Si no estás en un grupo de riesgo, tu tasa de supervivencia ante una infección es muy alta.

Meme

Figura XVI. Un meme, ríete y relájate.

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