Dieta cetogénica, alternativa contra el cáncer

Dieta cetogénica, alternativa contra el cáncer

Como todos conocemos por la cantidad de artículos y revisiones realizadas, la Dieta Cetogénica se basa en favorecer la aparición de cuerpos cetogénicos en el organismo y obligar así al metabolismo a que dependa, en mayor medida, de los ácidos grasos y no de los carbohidratos como las dietas tradicionales establecen

De forma aproximada, el cuerpo puede tardar en torno a 4-7 días en entrar en lo que se llama, estado de cetosis, caracterizado por un consumo diario de hidratos de carbono muy bajo, muy alto en grasas además de un aporte de proteínas a niveles más estandarizados.

En cualquier caso, en este artículo no nos basaremos en los efectos ni como realizar una dieta cetogénica, sino que explicaremos la teoría que apoya el realizar esta dieta como prevención o incluso como coadyudante en los tratamientos para combatir el cáncer.

Entendiendo la dieta actual

Desde hace años, parece ser que ha quedado establecido un porcentaje de macronutrientes en nuestras dietas que se denominado como “equilibrado”. Como todos sabemos, nuestra dieta occidentalizada, se caracteriza un por favorecer el consumo de un macronutriente:

Los carbohidratos

En algunos países, el consumo de dicho macronutiente puede llegar a ocupar más del 70% de nuestras calorías totales diarias. Las dietas altas en carbohidratos tienden a estimular la secreción de insulina por parte del páncreas, y con ello todos los problemas que esto puede acarrear junto a un estado de vida sedentario, como la diabetes tipo II o la obesidad.

Mantener unos niveles de insulina elevados puede llevarnos a que presentemos resistencia ella, es decir, la acción y eficacia de esta hormona se ve muy comprometida y puede provocar aumento de la glucosa en sangre. Acercándonos a este artículo, se ha demostrado que los factores de crecimiento insulínico I (IGF-1) y II (IGF-2) tienen efectos mutagénicos en cuanto a la aparición de tumores, como ciertos tipos de cáncer de próstata o incluso sanguíneos. Como hemos visto antes, las dietas altas en hidratos de carbono estimulan en mayor medida el IGF-1 que las altas en grasas, y de ahí a la aparición de dichos tumores, por lo que limitar su consumo pueda ayudar a prevenirlos.

Muchos expertos, han basado sus investigaciones en cómo afectan estas dietas en determinados casos, como pueden ser los tumores cerebrales. Estos estudios están observando cómo responden las células tumorales respecto a dietas ricas en carbohidratos o en grasas. Se sabe que, en casos de tumores cerebrales, la glucosa es el principal sustrato utilizado por estas células afectadas. En contraposición a esto, las dietas altas en grasas son capaces de limitar a estas células a consumir básicamente cetonas y evitar así que aumenten de tamaño y empeore la situación de quienes lo padecen. Además, las células que no se han visto afectadas o que aún no han sido dañadas, tienen la capacidad de adaptarse a este cambio metabólico, y reemplazar su principal fuente de energía, como era la glucosa, por las grasas, sobre todo omega-3 y triglicéridos de cadena media.

¿Qué nos dicen algunos estudios?

Un estudio llevado a cabo en los Hospitales Universitarios de Cleveland trató de explicar cómo se comportaban los tumores que padecían dos pacientes diferentes. Ambos siguieron una dieta compuesta por un 60% de triglicéridos de cadena media. Tras 7 días de tratamiento con dicha dieta, los niveles de glucosa en sangre disminuyeron y los cuerpos cetogénicos se vieron elevados entre 20 y 30 veces por encima de los valores normalizados.

Los resultados de este estudio revelaron que la capacidad de captación de glucosa por estas células tumorales se vio reducida en un 21,8%. Además, uno de los pacientes mantuvo esta dieta durante más de 12 meses sin que la enfermedad progresase.

Otros estudios realizados con ratones con tumores cerebrales se les aplicó una dieta rica en grasas, sin restricción calórica y otra con la restricción correspondiente a la de niños con epilepsia refractaria, y otra dieta rica en hidratos de carbono. Los resultados mostraron que la dieta rica en grasas y con restricciones calóricas mejoró la salud y disminuyo el tamaño de los tumores en torno a un 35-65% respecto a la rica en hidratos de carbono.

Por otro lado, otro estudio llevado a cabo con 24 ratones, a los que a la mitad se les administro una dieta cetogénica y a la otra mitad una dieta normal, concluyó la velocidad de crecimiento tumoral se vio reducida en aquellos que siguieron la dieta cetogénica. Junto a esto, observaron zonas necróticas más grandes en los tumores del grupo que siguió la dieta normal.

Conclusiones

Estos estudios dejan claro que las células sanas son capaces de adaptarse y utilizar como fuente de energía principal los cuerpos cetónicos producidos por las dietas altas en grasa. En cambio, las células tumorales no tienen esta capacidad de adaptación, y por lo tanto se ven afectadas reduciendo su tamaño, retrasando su crecimiento, etc.

Aun así, debemos tener precaución a la hora de sacar conclusiones, ya que todos los invesgigadores concluyen que las dietas cetogénicas aún no son la alternativa más eficaz para combatir el cáncer, ni tampoco son un sustituto para los tratamientos que existen en la actualidad, pero si pueden ayudar en gran medida a potenciar los efectos de dichas terapias.

Es necesario indagar más en este tema y seguir investigando, pues no es todo tan sencillo como limitar el consumo de carbohidratos y aumentar el de grasas. Cada paciente es diferente de otro, y sus necesidades y carencias serán totalmente diferentes a las de otros, por lo que es necesario una buena programación y un buen seguimiento de su estado de salud, para garantizar que esta no empeora a causa de una mala estructuración alimenticia. Por ello, no debemos tomarnos las dietas cetogénicas a la ligera y pensar que somos capaces de utilizarlas de cualquier forma y con cualquier persona, sino que deberá ser un experto quién la determine.

Fuentes

  1. C. Otto, U. Kaemmerer, B. Illert, B. Muehling, N. Pfetzer, R. Wittig, H.U. Voelker, A. Thiede, J. M. Coy. El crecimiento de células de cancer gástrico humano en ratones nude se retrasa por una dieta cetogénica suplementado con ácidos grasos omega-3 y triglicéridos de cadena media. BMC Cancer 2008, 8 : 122 doi: 10.1186 / 1471-2407-8-122
  2. J. Perez-Guisado. Hidratos de carbono, metabolismo de la glucosa y cáncer. Departamento de Medicina. Facultad de Medicina. Universidad de Córdoba. Córdoba. España. Endocrinol Nutr. 2006;53(4):252-5
  3. LC. Nebeling, F. Miraldi, E. Lerner. Efectos de una dieta cetogénica sobre el metabolismo del tumor y el estado nutricional en pacientes oncológicos pediátricos. Revista de la American College of Nutrition 1995. Volumen 14, número 2 (202-208).
  4. W. Zhou, P. Mukherjee, M. A. Kiebish, W. T. Markis, J. G. Mantis, T. N. Seyfried. The calorically restricted ketogenic diet, an effective alternative therapy for malignant brain cancer. Nutrition & Metabolism 2007, 4:5 doi:10.1186/1743-7075-4-5.
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