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Funciones de las proteínas

Las proteínas forman parte de los denominados principios inmediatos, aquellas sustancias orgánicas que constituyen la base funcional de los seres vivos; así descritas, su función, en mayúsculas, es algo tan genérico como permitir la existencia de vida en la Tierra, algo que obviamente no responde al propósito de este artículo

Proteínas son esenciales para la Vida

Comprender la compleja intervención de las Proteínas en el organismo humano requiere una breve síntesis introductoria acerca de su perfil bioquímico como compuestos macromoleculares integrados por largas cadenas de sustancias monoméricas conocidas como Aminoácidos, de cuyas propiedades físicas y químicas depende la capacidad funcional las proteínas.

En su totalidad existen veinte aminoácidos en la naturaleza, de los cuales nueve tienen la condición de esenciales, lo que significa que el organismo no tiene la programación genética necesaria para su síntesis y, en consecuencia, deben ser ingeridos forzosamente a través de la alimentación.

De lo contrario, la Síntesis de Proteínas necesarias para desarrollar las funciones que seguidamente abordaremos quedaría enormemente limitada

Antes conviene recordar la importancia de estas sustancias en la composición química global del organismo humano, pues representan alrededor de un 20% en peso, como consecuencia de su ubicuidad en tejidos y sistemas.

¿Cuáles son las Funciones de las Proteínas?

A grosso modo: las proteínas son responsables de configurar la forma y la estructura celulares y de capitanear la práctica totalidad de las reacciones bioquímicas que determinan el metabolismo humano.

Podemos desglosar su intervención del siguiente tenor:

Función Defensiva

Las proteínas son constituyentes decisivos del sistema inmunológico, pues los anticuerpos o inmunoglobulinas, moléculas responsables de neutralizar los antígenos que invaden el organismo en un variadísimo repertorio de procesos y localizaciones, químicamente son proteínas específicamente especializadas en reconocer y desproveer de su capacidad biopatogénica a las moléculas que provocan, entre otros efectos, infecciones e intoxicaciones. En concreto, se trata de combinaciones de una proteína y un hidrato de carbono constituyendo glucoproteínas.

Acompañan en esta tarea, sin propiedades estrictamente inmunológicas pero sí de barrera defensiva, las conocidas como mucinas, que actúan revistiendo las mucosas epiteliales aportando un efecto bactericida, así como el fibrinógeno y la trombina, responsables de la coagulación sanguínea tan necesaria en la evitación de hemorragias.

Las proteínas son esenciales para el mantenimiento de la membrana celular

Función Estructural

La arquitectura del organismo humano como conjunto cohesionado de células, tejidos, órganos y sistemas es posible gracias a la acción proteica. En la base de la pirámide estructural, las membranas celulares son entramados de proteínas y lípidos que posibilitan la existencia de las células con una anatomía individual y reconocible.

Los procesos de restablecimiento de tejidos dañados o que han sufrido pérdida de sustancia, como puede ser la cicatrización, la formación del callo óseo en la reparación de un hueso o la regeneración de un músculo tras sufrir una rotura de miofibrillas son posibles por la mediación de las proteínas.

Diversos tejidos muy repartidos por la anatomía humana tienen una determinada proteína como constituyente químico esencial; es el caso de la queratina de las uñas y el pelo, la actina/miosina de los músculos, el colágeno del tejido conectivo y los cartílagos, la reticulina del tejido subcutáneo, etc.

Una de las principales propiedades de las proteínas es su función plástica: regeneración de tejidos musculares

Función Reguladora

Es quizá la parcela más extensa en la funcionalidad de las proteínas, pues en ella intervienen la multiplicidad de procesos bioquímicos que hacen realidad la digestión, la respiración, el intercambio gaseoso, el metabolismo del calcio y el fósforo, el transporte del hierro, la mitosis y meiosis celular, el aprovechamiento de la energía por parte de las células y un interminable catálogo de procesos vitales protagonizados por dos tipos de proteínas funcionalmente identificadas como enzimas y hormonas.

Las proteínas de función enzimática son las más especializadas y numerosas. Desarrollan una labor de biocatalizadores, activando las interacciones entre diferentes sustancias llamadas a producir energía o a sintetizar un metabolito acelerando las reacciones químicas del metabolismo. Un buen ejemplo de ellas sería la amilasa, especializada en degradar el almidón ingerido con los vegetales para liberar moléculas de glucosa, el hidrato de carbono más simple capaz de ser asimilado como fuente de energía por las células. Los últimos datos científicos revelan que la abundancia y la eficacia de las enzimas en el organismo son factores críticos para el desarrollo normal de la vida.

Las hormonas, por su parte, son proteínas secretadas por glándulas endocrinas cuyas células las liberan directamente al torrente sanguíneo para dirigirse a receptores específicos localizados a su vez en las membranas de otras células. De alguna manera son moduladores químicos por transferir señales que condicionan una acción metabólica determinada. Un excelente ejemplo puede ser la insulina, hormona segregada por el páncreas para facilitar el acceso de la glucosa al citoplasma celular.

Las proteínas realizan a su vez funciones mecánicas de transporte acarreando nutrientes a las células. Tal es el caso de la hemoglobina, responsable del transporte de oxigeno liberado en la respiración pulmonar por las arterias hasta los tejidos periféricos, o de la mioglobina, que hace lo propio recuperando oxígeno de la hemoglobina para abastecer el tejido muscular. En este transporte de sustancias, las proteínas no solo participan como elementos vehiculadores, sino que algunas de ellas, fundamentalmente del tipo de las glucoproteínas, se integran en las membranas celulares para ejercer como receptores específicos de una sustancia concreta.

Y dentro de esta faceta reguladora, cabe destacar finalmente la denominada función homeostática, consistente en salvaguardar el equilibrio en diversos medios líquidos del organismo, como pueden ser la amortiguación del pH y el mantenimiento de los equilibrios electrolítico y osmótico del líquido intercelular.

Las proteínas también se encargan del mantenimiento del código genético, al apoyar la función del ADN y ARN

Función Energética

Es considerada la de menor relevancia, pues para tal menester el organismo tiene previsto el aprovechamiento de los lípidos y los hidratos de carbono. No obstante, en situaciones de crisis energética por malnutrición, el organismo puede obtener 4 kilocalorías de energía por gramo de proteínas, algo que supone una ruta metabólica alternativa y poco deseable dado que genera un debilitamiento orgánico por consumo de proteínas endógenas.

Sin embargo, es destacable el papel que pueden desempeñar algunas proteínas, generalmente con grupos fosfato como el ATP, como reservorios de energía

Todas estas funciones tienen su punto de partida en la absorción de los aminoácidos en el intestino delgado tras el fraccionamiento de las proteínas ingeridas en el estómago y los tramos anteriores del duodeno. Las vellosidades intestinales se comportan como el filtro por el que las moléculas de aminoácidos alcanzan el sistema circulatorio, desde donde serán repartidos por las células que los demandan para la síntesis de los distintos tipos de proteínas específicas.

En este aspecto, el hígado es un órgano en el que se generan algunas de las más importantes, por ese motivo es conocido como el laboratorio del organismo.

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2 comentarios

  1. Entonces la proteina no se almacena como grasa, por tanto la podemos tomar cuanto queramos?

    • Javier Colomer

      Hola, responder libremente a “tanto como queramos” no creo que sea lo más acertado, y en cambio, si es más importante por establecer una dieta sin suprimir ni tomar por exceso ningún macronutriente (grasas, carbohidratos y proteínas), tal como existen algún tipo de dieta, y ajustar por tanto a las necesidades individuales.

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