Mascarillas de Protección: ¿Debo Usarlas?

Mascarillas de Protección: ¿Debo Usarlas?

Mascarillas y Coronavirus, ¿llevarlas me protegerá? Analizamos toda la veraciedad de este importante asunto y así como los diferentes tipos que existen.

Situación actual

Ante el estado alarmante en el que nos encontramos, donde el SARS-CoV-2 ha causado ya más de 16.362 muertes, con una curva de infectividad que en vez de aproximarse a describir una meseta, está aumentando peligrosamente a medida que avanza la enfermedad.

Gráfica

Figura I. Curva de la infección mundial desde el 22 de Enero.

No son pocas las personas que se preocupan de cuidar su salud.

Medidas de control

Entre las medidas propuestas para prevenir la infección por COVID-19 se encuentra el uso de PPE (equipamiento de protección personal).

Dentro de este grupo, las mascarillas son las que generan más preocupación.

No tengo claro si es por la percepción de eficacia, el precio, la accesibilidad o porque siempre su uso es común entre personal sanitario y la gente lo ha visto en series y películas.

Mascarilla House

Figura II. Fotograma de la serie House MD donde se observa una mascarilla quirúrgica.

Lo cierto es que actualmente las mascarillas se han convertido en un bien muy preciado y hay una falta de abastecimiento general ya que los distribuidores no son capaces de satisfacer la demanda que se ha generado con la pandemia.

Qué son las máscaras o mascarillas

Las mascarillas son equipos de protección personal que cubren las vías aéreas con una superficie que actúa de barrera física impidiendo la entrada de patógenos, también son llamadas RPDs o servicios de protección respiratoria.

¿Todas son iguales?

No.

Existen diferencias entre mascarillas y respiradores, aunque la gente lo desconoce y tiende a considerarlo igual.

Mascarilla quirúrgica

La mascarilla clásica de un médico como la de la foto anterior, es la mascarilla quirúrgica (aunque deben ser etiquetadas en base a su uso: dental, aislante, quirúrgica…).

Es parte del equipo de protección personal que un profesional de la salud utiliza para prevenir su exposición a un patógeno transmitido a través de las gotas que se transmiten desde la boca y la nariz de terceras personas.

También puede ser usada como fuente de control para evitar contagiar a otras personas con tus propias secreciones de fluidos oronasofaringeos.

Fotograma

Figura III. Fotograma de la serie House MD

Esto último es el principal uso que se le da a este tipo de servicio de protección, usualmente utilizado en cirugías para prevenir la infección y sepsis de un paciente comprometido por algún fluido respiratorio que proceda del cirujano.

Respiradores

Por el contrario, los respiradores son servicios de protección que se utilizan para proteger al usuario que los lleva puestos de ciertos niveles de contaminantes en el aire.

Estos dispositivos ofrecen mayor protección ante patógenos que pueden causar infecciones mediante su transporte en medios aerosolizados, y se categorizan en función de la capacidad de filtrado ante partículas en test estandarizados:

La famosa N95 quiere decir que filtra el 95% de estas partículas.

  • Si la designación del respirador es R indica que es resistente a las gotas de aceite de pequeño tamaño (1-10mcm);
  • Si la designación es P indica que es muy resistente.

Es decir, son servicios preparados para hacer frente a bioaerosoles infecciosos y contaminantes de pequeño tamaño de partícula.

Trabajador con mascarilla

Figura IV. Trabajador manual que utiliza un respirador.

Parece lógico que los respiradores sean superiores a las máscaras quirúrgicas a la hora de prevenir una infección ¿verdad? Ahora veremos que no está todo tan claro.

¿Las máscaras ayudan a prevenir una infección?

Sí, al menos parece que existe una tendencia positiva.

Es decir, las mascarillas actúan como una barrera física real y efectiva para hacer frente a determinados patógenos.

El problema es que hay una severa falta de rigurosidad en los ensayos conducidos.

Limitaciones de los estudios

Muchos de ellos son observacionales, no realizan pruebas serológicas y determinan los resultados en base a sintomatología.

Otros no tienen un grupo control, no se tienen en cuenta las características de transmisión del patógeno, ni el tipo de exposición de la muestra que está siendo intervenida…

Es decir, hay que controlar más los factores que producen sesgo en los resultados de los estudios.

Resultados

Aun así, podemos observar en meta-análisis como los de Jefferson et al., (2009) que llevar mascarilla reduce el riesgo de contagio, siendo en este caso, incluso más efectivo que otras estrategias como lavarse frecuentemente las manos.

Diagrama

Figura V. Diagrama de bosque sobre los efectos del lavado frecuente de manos y el uso de mascarillas entre sanitarios. Lo que se encuentra hacia la izquierda indica que hay menos infecciones en quienes hacen uso de las estrategias.

La realidad es que “llevar máscara” es un concepto muy poco específico: no se estandariza el uso de un tipo u otro de servicio de protección, ni el tiempo o la forma de uso ante determinadas situaciones.

Uso de mascarillas

Por lo que “llevar máscara” disminuye el riesgo de sufrir un síndrome respiratorio agudo.

Diferencias entre exposiciones a patógenos

No todos los virus son iguales, ni se transmiten igual.

Cuando hablamos de un virus como la influenza (gripe), los resultados son muy controvertidos.

No parece haber homogeneidad en las reducciones de la cantidad de infecciones causadas por el virus y más bien la leve tendencia positiva que se observa se asocia al uso de máscaras en conjunto a otros PPE y a su utilización temprana, consistente y correcta (bin-Reza et al., 2012).

Sin embargo, la incidencia de SARS (síndrome agudo respiratorio) se redujo en 8 de 9 artículos revisados, independientemente de que la reducción en la incidencia de infección por influenza no sea homogénea.

Efectividad contrastada

Aun así y con todo, la protección con mascarillas y respiradores validados para su uso por profesionales de la salud y trabajadores expuestos a polución resultan efectivos.

Al menos, como parte de un conjunto de estrategias (uso de guantes, desinfección frecuente de manos, uso de trajes especializados…) para la reducción de infecciones víricas que produzcan SARS.

Yo me he hecho un blindaje casero mega-efectivo

Estas últimas semanas, y ante el desabastecimiento de material médico de protección personal hemos podido ver, tanto por redes sociales como en nuestras escapadas al supermercado, personas que han fabricado sus propios servicios de protección respiratoria.

Protección Casera

Figura VI. Protectores respiratorios de fabricación casera.

Este tipo de inventos, que si bien son una oda a la imaginación, no sirven absolutamente para nada.

Si estamos planteando que incluso hablando de mascarillas y respiradores fabricados con materiales testados para filtrar partículas de micrómetros de tamaño, no se puede determinar con precisión su eficacia sobre la prevención de infecciones y éste efecto parece ser pequeño…

¿Cómo va un material autoconstruido a ayudar a hacer frente a la infección?

Es mucho más efectivo guardar una distancia prudencial, de 1,5m aproximadamente con las personas, que autofabricarse una barrera que realmente no actúa como tal.

Mascarillas de tela

Seguro que muchos habéis pensado en:

“…me pongo una bufanda o similar tapándome la boca y la nariz y algo hará…”

Lo cierto es que no solamente no protege, ya que el material posee una porosidad superior al diámetro de cualquier virus, sino que puede resultar perjudicial.

Desarrollo enfermedad

Figura VII. % de desarrollo de enfermedad respiratoria clínica (CRI), proceso gripal (ILI) y positivo en determinados virus (Virus) en sujetos que llevan máscaras autoconstruidas con telas, grupo control y sujetos que llevan mascarillas médicas.

El uso de mascarillas elaboradas con ropa aumentó el riesgo de infección y de padecer enfermedades respiratorias en una muestra de 1607 sanitarios de Vietnam.

Posiblemente se deba a la falsa sensación de seguridad que ésta generaba y que hacía que los usuarios se acercaran más a los contagiados, tomaran menos precauciones, por no decir las veces que se tocan estos dispositivos para ajustarlos a la cara, aumentando drásticamente el riesgo de infección.

En este estudio el uso de mascarillas disminuyó la tasa de infectividad por virus (confirmado por serología) en un 0,7% respecto al grupo control; es decir, de cada 1000 exposiciones, 7 contagiados menos; no está mal.

Conclusión

  • Guarda una distancia prudencial con la gente.
  • Lávate bien las manos al llegar a casa.
  • Y si tienes mascarilla úsala.
Pero no te autofabriques una a menos que lo hagas como hobby o para colgarla a modo de obra de arte cuando todo esto pase.

¿Es mejor un respirador o una mascarilla quirúrgica?

Aunque en un principio la respuesta puede parecer simple… No lo es.

Smith et al. (2016) compraron los estudios que evaluaron los efectos del uso de mascarillas quirúrgicas y respiradores (N95) sobre la infectividad de la muestra, y el desarrollo de enfermedades en general.

Los autores concluyeron que no existen diferencias significativas entre el uso de mascarillas quirúrgicas y respiradores.

Hipotetizan que a pesar de que en laboratorios y condiciones similares los respiradores sí pueden presentar cierta superioridad, en otros escenarios como el clínico, esto se difumina, especialmente por el discomfort que generan los respiradores.

Manipulación de los respiradores

Estos dispositivos sellan el área facial que cubren mientras que las mascarillas no lo hacen.

Debido a esto causan irritación en los perímetros que toman contacto con la piel, y hasta los médicos se olvidan y manipulan indebidamente estos dispositivos, ajustándolos con la mano y moviéndolos del sitio:

Exponiendo la cara a nueva contaminación y haciendo que se vaya cualquier posible beneficio que pudiera presentar (Smith et al., 2016).

Efectos uso de respirador

Figura IX. Efectos del uso de un respirador N95 vs mascarilla quirúrgica sobre el riesgo de infección confirmada en laboratorio, en RCTs, estudios de cohortes, y estudios de caso-control. Hacia la izquierda indica superioridad del respirador, hacia la derecha de la mascarilla quirúrgica.

Quién sí debe usarlos

La OMS recomienda el uso de respiradores, para sanitarios expuestos a pacientes infectados con virus como el MERS-CoV o el Ébola, con un filtro igual o superior al 95% de partículas de 0,3 micras de diámetro (N95).

Esto se debe a que no todos los estudios muestran los mismos resultados, y por ejemplo en este caso, el uso generalizado de N95 resultó superior a su uso puntual (obviamente), pero también al uso generalizado de mascarillas quirúrgicas reduciendo las infecciones causadas por la transmisión a través de gotas (tanto bacterianas como víricas, incluyendo la influenza (gripe)).

Gráfica infección

Figura X. RR de infección por bacterias, virus, gripe y cualquier patógeno transmisible por gotas tras el uso generalizado y puntual de un respirador N95 y de una mascarilla quirúrgica en relación al no uso de estos dispositivos. Hacia la izquierda indica beneficio del uso.

Los autores señalan la necesidad de destacar la importancia de que los sanitarios utilicen respiradores con una elevada capacidad de filtro de pequeñas partículas cuando se exponen a ambientes patogénicos.

Además de una instrucción sobre su uso y manipulación.

Más controversia actual

Sin embargo, de nuevo, Radonovich et al. (2019) publicaron en JAMA un RCT de buena calidad metodológica con 2862 sanitarios de muestra que demostraba que no había diferencias significativas en el uso de un respirador N95 y una mascarilla quirúrgica sobre el desarrollo de infecciones por influenza, un 1% menos en los usuarios de mascarillas.

Aún así hay que recordar que la influenza no es igual que el SARS-CoV-2 y por tanto los resultados no son completamente extrapolables.

Diagramas

Figura XI. Diagramas de bosque de determinan el RR de infección por influenza confirmada en laboratorio (A) y otras mediciones en función del uso de un respirador (hacia la izquierda, positivo) o una mascarilla quirúrgica (hacia la derecha, positivo).

¿Debo usar una mascarilla?

En principio, no. Te explico.

No es que carezca de eficacia, es que tú, como peatón vas a estar expuesto a un riesgo de infectividad muy inferior a un médico u otro profesional sanitario.

Te darás cuenta de que se insiste mucho en que ante el COVID-19 no se utilicen mascarillas.

Esto se debe a que actualmente hay un desabastecimiento terrible a nivel mundial y tenemos a nuestros sanitarios trabajando con mascarillas desechables, reutilizadas durante días, lo cual supone un gran riesgo de infección para ellos aunque sigan cumpliendo su función de barrera como fuente de control para que ellos no infecten a otros.

Los sanitarios que son quieres nos intentan salvar la vida a todos y contener la pandemia están siendo expuestos innecesariamente al patógeno porque tienes miedo de salir al Mercadona a comprar pan por si alguien se acerca.

No digo que no sea lícito tener algo de miedo, y esto no te exime de tu responsabilidad de mantenerte informado y tener precauciones cuando salgas a la calle.

Pero creéme que es más sencillo para ti guardar una distancia de un metro y medio con la gente, que a un médico que tiene que estar valorando a un paciente y exponiéndose a bioaerosoles para su diagnóstico.

Nota de prensa

Figura XII. Noticia del diario electrónico “El Correo”. Recuperado de: https://www.elcorreo.com/sociedad/salud/gobierno-pide-sanitarios-20200319121851-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F .

De hecho hay una gran cantidad de sanitarios infectados por utilizar medidas de autoprotección insuficientes, en parte por culpa de nuestra ansia de adquirir mascarillas aún cuando se nos ha instado a no hacerlo.

Un profesional sanitario expuesto debería utilizar mascarillas FFP3/N95 cuando se encuentre realizando pruebas diagnósticas con alto riesgo de exposición, como la recogida de muestras orofaríngeas, y como no tiene, estamos exponiéndolo de forma absurda a un riesgo innecesario.

Información del Gobierno

Figura XIII. Infografía publicada por el Ministerio de sanidad del Gobierno de España en la última edición de protección ante riesgos laborales derivados del COVID-19 entre profesionales sanitarios.

Necesitamos más empatía, y limitar el uso de mascarillas a personas enfermas o a personas sanas que atiendan a personas enfermas que no puedan usar máscaras (por ejemplo por enfermedad respiratoria) y pasen largos periodos de tiempo en atmósferas “contaminadas” como un piso compartido con un enfermo, un coche o similar.

Recomendación Uso de Mascarillas

Figura XIV. Recomendación del uso de mascarillas según el CDC.

Referencias Bibliográficas

  1. bin-Reza, F., Lopez Chavarrias, V., Nicoll, A., & Chamberland, M. E. (2012). The use of masks and respirators to prevent transmission of influenza: A systematic review of the scientific evidence. Influenza and Other Respiratory Viruses, 6(4), 257–267.
  2. Brown, C. K. (2019). Respiratory Protection Against Emerging Infectious Diseases: Face Masks, Respirators, and Tools for Choosing between Them. Health Security, 17(2), 133–139.
  3. Cascella M, Rajnik M, Cuomo A, et al. Features, Evaluation and Treatment Coronavirus (COVID-19) [Updated 2020 Mar 20]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2020 Jan-.
  4. Centers for Disease Control and Prevention. (2020, 20 marzo). Coronavirus Disease 2019 (COVID-19) – Prevention & Treatment. Recuperado 25 marzo, 2020.
  5. DC_AA_refVal=https%3A%2F%2Fwww.cdc.gov%2Fcoronavirus%2F2019-ncov%2Fabout%2Fprevention.html
  6. Jefferson, T., Del Mar, C., Dooley, L., Ferroni, E., Al-Ansary, L. A., Bawazeer, G. A., … Rivetti, A. (2009). Physical interventions to interrupt or reduce the spread of respiratory viruses: Systematic review. BMJ (Online), 339(7724), 792.
  7. MacIntyre, C. R., Chughtai, A. A., Rahman, B., Peng, Y., Zhang, Y., Seale, H., … Wang, Q. (2017). The efficacy of medical masks and respirators against respiratory infection in healthcare workers. Influenza and Other Respiratory Viruses, 11(6), 511–517.
  8. MacIntyre, C. R., Seale, H., Dung, T. C., Hien, N. T., Nga, P. T., Chughtai, A. A., … Wang, Q. (2015). A cluster randomised trial of cloth masks compared with medical masks in healthcare workers. BMJ Open, 5(4), e006577.
  9. McCoy, C. E. (2017). Understanding the intention-to-treat principle in randomized controlled trials. Western Journal of Emergency Medicine, 18(6), 1075–1078.
  10. Radonovich, L. J., Simberkoff, M. S., Bessesen, M. T., Brown, A. C., Cummings, D. A. T., Gaydos, C. A., … Perl, T. M. (2019). N95 respirators vs medical masks for preventing influenza among health care personnel: A randomized clinical trial. JAMA – Journal of the American Medical Association, 322(9), 824–833.
  11. Smith, J. D., MacDougall, C. C., Johnstone, J., Copes, R. A., Schwartz, B., & Garber, G. E. (2016). Effectiveness of N95 respirators versus surgical masks in protecting health care workers from acute respiratory infection: A systematic review and meta-analysis. Cmaj, 188(8), 567–574.

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