Menos sal, más salud

Menos sal, más salud

Antiguamente, la sal apareció como un modo inteligente de conservar los alimentos (salazón). Con el tiempo, surgieron otras metodologías y el cloruro de sodio se asentó como suplemento habitual de las comidas.

hamburguesa-patatasAporta sabor y es recomendable en pequeñas cantidades, ya que favorece el equilibrio hidroelectrolítico de nuestro organismo. Su ausencia (y la consecuente de sodio) puede provocar trastornos de memoria, atención, comportamiento y somnolencia.

Sin embargo, la sociedad actual está acostumbrada a un uso ingente, lo que desemboca frecuentemente en distintos problemas de salud que pueden evitarse. Cuanta más sal se ingiere, mayor es la retención de líquidos, por ejemplo.

También puede provocar hipertensión, afecciones cardíacas, osteoporosis, cataratas o problemas renales, entre otros. Los niños y los mayores son grupos sociales especialmente indefensos ante sus efectos nocivos.

Personas hipertensas, diabéticas o víctimas de cualquier tipo de afección renal deben evitar el consumo de sal con mayor rigurosidad que nadie. También las embarazadas. Al margen de los focos más propicios, todas las personas deberían limitar su uso a 1.500 miligramos diarios, que equivalen a menos de media cucharada al día.

Para prevenir futuras enfermedades, es muy importante cuidar la rutina alimenticia desde la infancia. Las papilas gustativas se familiarizan rápidamente con las cantidades de sal ingeridas (cierta adicción), por lo que la comida solo resulta sabrosa con grandes añadidos. En cambio, sin sal (muy reducida, al menos), los sabores naturales adquieren protagonismo. Con tiempo, el organismo se habitúa a todo.

especiasEs fácil encontrar sustitutos mucho más sanos para el cuerpo humano. El limón, el vinagre o algunas especias y hierbas naturales tales como pimentón, tomillo, mejorana, ajo, hinojo, albahaca y orégano. Estas hierbas y especias realzar el sabor de platos principales y guarniciones sin adición de sodio y además son ingredientes perfectos para una dieta equilibrada y benigna en todo tipo de casos. Cualquiera de ellos puede cubrir la función sazonadora de la sal o servir para elaborar recetas asumibles por comensales de edades y necesidades diversas.

Vigilar el uso del salero en la mesa no es suficiente, ya que muchos comestibles contienen ya grandes cantidades de sodio. Las carnes curadas con sal, el pescado ahumado o salado, los precocinados, los embutidos, la mayoría de ‘snacks’ o aperitivos, el queso o la comida rápida son peligrosos en casos de consumo continuado.

No obstante, conviene atender al historial de familia y a los consejos específicos recibidos por parte de un médico especialista con el fin de actuar de la manera más responsable posible.

Consejos para reducir la sal de la dieta

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  • Consume más potasio. El sodio y el potasio actúan en oposición el uno del otro, si comes alimentos con mucho sodio disminuirás tu nivel de potasio, y si comes alimentos con una gran cantidad de potasio reducirtás tus niveles de sodio. El aumento de la ingesta de potasio en su dieta puede eliminar el exceso de sal en el cuerpo. Debe añadir al menos 4,7 g de potasio al día. Alimentos ricos en potasio incluyen leche, carne, plátanos, patatas y kiwis.
  • Vigila las etiquetas de los alimentos: Lee las etiquetas al hacer compras porque a veces encontrará sal en lugares inesperados. (Por ejemplo, los jugos de tomate y verdura a menudo contienen mucha sal.)
  • Enjuaga los alimentos enlatados. Muchas veces las latas de frijoles y vegetales enlatados contienen grandes cantidades de sal ya que ésta actúa como un conservante y condimento. La mejor manera de evitar todo el sodio en los alimentos enlatados es evitar el alimento conservado por completo, pero eso es mucho más fácil de decir que de hacer. Por ello, antes de servirlos lávalos en el fregadero para reducir su contenido de sal.
  • Si vas a comer en un restaurante,  pregunta si pueden prepararte un plato con menos contenido de sal o sin sal.
  • No añadas sal mientras cocinas, sobre todo al cocer pastas o arroz.  Es preferible que se añada después, así puedes controlar la cantidad de sal. Si vas a seguir una receta, reduce la cantidad necesaria a la mitad.
  • Limita el consumo de alimentos procesados, como panes y panecillos, mantequillas, salsas y adereozs, pizzas, sopas, quesos, embutidos, pastas, preparados de carnes, conservas, salazones y ahumados. Este tipo de alimentos contienen mucha sal.
  • Prepara los alimentos de forma saludable, al vapor, asados a la parrilla o estofados sin sal, salsas ni aderezos.
  • Sazona con especias y hierbas aromáticas ayuda a reducir de forma paulatina la adición de sal a los platos.
  • Escoge la sal marina, ya que por su sabor más fuerte requiere menos cantidad para dar sabor a los alimentos. También puedes escoger una sal baja en sodio.
  • No dejes el salero en la mesa,  si no ves la sal igual ni te das cuenta de que te apetece.
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Un comentario
  1. Que buena publicación me he topado, de verdad que es un artículo excelente. Recuerdo haber leído algo también sobre el daño que nos hace comer la sal en exceso. Es bueno que se dé este tipo de información a las personas, uno debe ser completamente consciente de quien ocasiona su muerte es uno mismo si no aprende a cuidarse, comer sanamente es una gran ayuda para alargar nuestras vidas, y hay que moderarlo muy bien, claro es un tema delicado, pues el tema del tiempo para muchas personas resulta casi imposible poder comer de manera adecuada a diario.

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