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Obesógenos: Qué son, Por Qué Nos Hacen Engordar, Cómo Evitarlos

Obesógenos: Qué son, Por Qué Nos Hacen Engordar, Cómo Evitarlos

Causa de Obesidad ¿sólo por comer en exceso?

El sobrepeso y la obesidad, bien es sabido, que son problemas de salud muy actuales y que además van en incremento en la sociedad. En un mundo donde cada año fallecen 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad, creo que abordar este problema desde otra perspectiva distinta a la ingesta abusiva de comida es necesario.

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Los Obesógenos son considerados como elementos o productos químicos que provocan que engordemos sin que nos demos cuenta…

Clasificación de la Obesidad

  1. Obesidad exógena: La obesidad debida a una alimentación excesiva.
  2. Obesidad endógena: La que tiene por causa alteraciones metabólicas, y en concreto, asociada a problemas endocrinos (hipotiroidismo, hipogonadismo).

Causas de Obesidad

Los obesógenos serían una de las causas de este tipo de obesidad

¿Qué son los Obesógenos?

Desde principios de siglo XXI, se ha barajado la posibilidad de que agentes químicos tóxicos ambientales pudiesen contribuir al aumento de la frecuencia de la obesidad en la población. Baillie-Hamilton, en 2002, elaboró una de las primeras hipótesis en relación al tema. Más adelante, en 2011, salió a la luz un estudio de 3 años que exploraba el papel de la exposición a estas sustancias químicas del medio ambiente en la obesidad, la Diabetes Mellitus tipo II, y el síndrome metabólico, viéndose relación entre todos ellos.

Factores Obesógenos

Además del cambio del estilo de vida, otros factores empiezan a tenerse en cuenta en la prevalencia de la obesidad. Son los llamados disruptores endocrinos y más concretamente los obesógenos

Disrupción endocrina: acción ocasionada por los agentes químicos que afectan al sistema endocrino vía interacción con un receptor, sobre la síntesis o la eliminación de la hormona.

¿Cómo Afectan los Obesógenos?

Mujeres Embarazadas

Existe evidencia de que durante el embarazo, la exposición de la madre a los obesógenos hace que el feto alcance la mayor vulnerabilidad a su efecto, pudiendo causar una alteración metabólica que lleve a mayor adipogénesis que en niños de madres no expuestas.

Se debe a que los efectos protectores que se encuentran en la etapa adulta (reparación del ADN, sistema inmunológico competente, enzimas hepáticas desintoxicantes, etc.) no están completamente funcionales en la etapas fetal y neonatal.

Niños y Adolescentes

Asimismo, durante la etapa infantil y la adolescencia, la exposición este tipo de agentes químicos marcará en cierta parte el número de adipocitos que finalmente desarrollemos en nuestra etapa adulta.

Por tanto para aquellos que sois padres o sois jóvenes menores de 20 años, debería ser un aspecto a tener en cuenta. No se puede luchar contra lo que establece la sociedad, pero sí disminuir los efectos que los malos hábitos causan en nuestro organismo.

Ejemplos de Obesógenos

Sin duda los más conocidos son:

  • Bisfenol A (BPA), presente sobre todo en los envases de plástico, tuppers, tickets de compra, etc….
  • Nicotina
  • Fructosa
  • Glutamato sódico, utilizado como endulzante y conservante.

Ahora es momento de analizar los obesógenos más comunes en la sociedad y el medio ambiente actual.

Genisteína

La genisteína es una isoflavona abundante en la soja y en sus derivados, alimentos que recientemente han experimentado un auge en la dieta occidental como aditivo o componente (tofu, lecitina de soja, etc.). Tiene actividad estrogénica débil y su estructura química es muy similar a la del estradiol, principal estrógeno natural en humanos.

Si quieres conocer más acerca de los Problemas de Salud y Niveles Altos de Estrógenos, pincha en este enlace

Se han demostrado los efectos beneficiosos de la soja sobre el flujo sanguíneo, pero sin embargo, el exceso provocaría el efecto opuesto. Ingerir más de 25g/día de alimentos derivados de la soja (o que contienen trazas de soja), conduciría a una disrupción con los receptores estrogénicos. En general, se puede asumir que, dada la amplia exposición a la ginesteína en la población general, y sus propiedades adipogénicas demostradas, este xenobiótico es un buen candidato como obesógeno en humanos.

Y podréis pensar: “…yo no suelo tomar soja o derivados…” Pues os invito a comprobar la composición de productos envasados, fiambres de pollo, pavo, salchichas, hamburguesas, rollitos de primavera y un largo etcétera…

Bisfenol A (BPA)

Seguramente hayáis oído hablar de los famosos envases “BPA free”. Pues bien, el BPA, aunque desconocido por la mayoría, es muy relevante por su amplio uso en productos industriales y de consumo (tuppers, biberones, tickets de compra, latas, shakers, plásticos de envasado…). No es necesaria su ingesta, sino que el solo contacto con alguno de estos productos es suficiente para elevar los niveles séricos de BPA.

Un estudio epidemiológico en humanos, la correlación entre los niveles séricos de BPA y la prevalencia de la obesidad y Diabetes Mellitus tipo II es bastante notoria.

El BPA en presencia de insulina, activa genes adipogénicos y facilita la diferenciación celular. Muchos de los estudios realizados con este componente llevan a la conclusión que la exposición prenatal y neonatal de BPA en ratones produce obesidad e hiperlipemia asociado a un aumento de la ingesta y una disminución de la actividad física de los roedores.

Fructosa

Los científicos han demostrado por primera vez que la fructosa utilizada en miles de bebidas y productos alimenticios, puede dañar el metabolismo humano y se encuentra colaborando con la crisis de obesidad. La fructosa puede causar que las células de grasa crezcan alrededor de órganos vitales (hígado graso) poniéndolos en peligro y es capaz de desencadenar las primeras etapas de la diabetes y de enfermedades cardíacas.

El metabolismo hace que fructosa se convierta en glicerol activo, que se utiliza directamente para convertir los ácidos grasos en triglicéridos. Todo esto ocurre en el hígado, por lo que el almacenaje de energía derivado de la fructosa puede inducir la lipogénesis.

¿Quiere decir esto que no he de comer fruta? No, No Quiere Decir Eso…

…quiere decir que hay que evitar alimentos y bebidas con endulzantes de fructosa, por muy “saludables” que nos la vendan. Algunos ejemplos son la mermelada a base de fructosa, algunas bebidas energéticas, jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), azúcar común y algunos alimentos vendidos en dietas milagrosas (ej. Dukan) como “bajos en azúcar; endulzado con fructosa”…

Glutamato Monosódico (GMS)

La industria alimentaria comercializa y usa el GMS como un potenciador del sabor. El problema viene cuando en cientos de estudios en todo el mundo, se demostró que el GMS triplica la cantidad de insulina que el páncreas crea, causando problemas de Diabetes Mellitus tipo II y obesidad. La Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos clasificó al GMS como seguro y la Unión Europea, como un aditivo alimentario; sin embargo, ¿esto se hace por seguridad o por interés?

Recordamos que el glutamato es uno de los principales neurotransmisores humanos, y el exceso de este puede causar adicción a esas tan conocidas hamburguesas, sopas, carnes envasadas o yogures endulzados que “están tan buenos”.

Además de lo abordado en las partes anteriores, hay que decir que existen bastantes más obesógenos presentes en la sociedad actual. No es fácil nombrarlos todos, pero, entre otros, también podemos encontrar la nicotina, bien como fumadores activos o como pasivos…

¿Los Obesógenos Afectan Tanto?

Obviamente una persona que realiza ejercicio físico habitual y lleva una dieta saludable, no se verá muy afectado por estos agentes químicos. Por otro lado, la exposición a estos agentes químicos en etapas tempranas de la vida puede determinar nuestros factores estrogénicos o el número de células grasas que desarrollaremos en la adultez.

En términos “estéticos”, que parece ser algo que importa fundamentalmente a la sociedad, podrían marcar la diferencia entre un cuerpo fitness y otro. Además, algunos efectos obesogénicos se pueden transmitir a las generaciones posteriores a través de cambios en epigenéticos, sin alterar el código genético real.

¿Cómo Evitar los Obesógenos?

Estrategias para alejarnos de ellos

  • Comer porciones razonables.
  • Elegir los productos más naturales posibles y ecológicos.
  • Evitar envasados y/o enlatados, así como fiambres.
  • Filtrar el agua.
  • No calentar alimentos en plásticos que no sean “BPA free” en el microondas.
  • Elegir, dentro de lo posible, plásticos BPA free para nuestros plásticos (shakers, biberones, tuppers…).

Espero que lo que os he contado os hagan reflexionar un poco y mostrar vuestro lado crítico ante la conformidad. Además, os invito a ver este documental en relación a los obesógenos.

Fuentes

  • Baillie-Hamilton, PF. (2002) Chemical toxins: A hypothesis to explain the global obesity epidemic. J Alternat Complemen Med. 8:185-92.
  • Giusti, RM.; Iwamoto, K.; Hatch, EE. (1995) Dietylstilbestrol revisited: a review of the long-term health effects. Ann Intern Med.122:778-88.
  • Gluckmen, PD.; Hanson, MA. (2004) Developmental origins of disease paradigm: a mechanistic and evolutionary perspective. Pediatr Res.56:311-7.
  • Grün, F.; Blumberg, B. (2006) Enviromental obesogens: orgnotins and endocrine disruption via nuclear receptor signaling. Endocrinology.147:S50-5.
  • National Institutes of Health, Department of Health and Human Services (2011). Role of Environmental Chemical Exposures in the Development of Obesity, Type 2 Diabetes and Metabolic Syndrome (R01). National Institutes of Health [website].
  • Pickering, AD.; Sumpter, JP. (2003) Comprehending endocrine disrupters in aquatic environments. Environ Sci Technol. 37:331.
  • Goran, MI.; Dumke, K.; Bouret, SG.; Kayser, B.; Walker, RW.; Blumberg, B. (2013) The obesogenic effect of high fructose exposure during early development. Nat Rev Endocrinol. Aug;9(8):494-500.
  • Lang, IA.; Galloway, TS.; Scarlett, A.; Henley, WE.; Depledge, M.; Wallace, RB. et al. (2008) Association of urinary bisphenol A concentration with medical disorders and laboratory abnormalities in adults. J Am Med Assoc. 300:1303-10.
  • Masuno, H. et al. (2005) Bisphenol A accelerates terminal differentiation of 3T3-L1 cells into adipocytes through the phosphatidylinositol 3-kinase pathway. Toxicol Sci.84:319-27.
  • Masuno, H. et al. (2007) Perinatal and postnatal exposure to bisphenol A increases adipose tissue mass and serum cholesterol level in mice. J Artheroscler Thormb.14:245-52.
  • Flegal, KM. et al. (2010) Prevalence and trends in obesity among US adults, 1999–2008. JAMA 303(3):235–241.
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  • Newbold, RR. et al. (2007) Developmental exposure to endocrine disruptors and the obesity epidemic. Reprod Toxicol 23(3):290–296.
  • Shi, Zumin, S. et al (2011). Monosodium glutamate is related to a higher increase in blood pressure over 5 years: findings from the Jiangsu Nutrition Study of Chinese adults. Journal of Hypertension:29:5.846–853

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Un comentario
  1. Muy bueno el artículo!

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