La relación entre la alimentación y las emociones

La relación entre la alimentación y las emociones

Nuestra alimentación y nuestras emociones se relacionan de una forma compleja que muchas veces no llegamos a comprender.

Comer influye en nuestro estado de ánimo

alimentacion-emocionesComer no es solamente un hecho obligatorio para cubrir nuestras necesidades fisiológicas y nutricionales, sino que la conducta alimentaria influye directamente en nuestro comportamiento, mientras que, de manera inversa, las emociones y nuestro estado de ánimo en un momento concreto afectan directamente a nuestra forma de comer.

Analizando la alimentación de un determinado grupo de personas se puede entender su comportamiento o su manera de ser. Así, por ejemplo, se puede entender la personalidad fuerte, dura y cerrada de los comunidades asiáticas por su predilección por alimentos cocidos y salados como el arroz, las raíces, las algas y el pescado, mientras que un pueblo caribeño, reconocidos por su relajación y felicidad, basa su dieta en frutas, azúcares, verduras frescas y carnes.

Por lo tanto, el ingerir determinados tipos de alimentos de forma continuada resulta un factor fundamental para definir nuestra forma de actuar.

Como decíamos, esta relación entre alimentación y emociones se manifiesta en ambos sentidos. En primer lugar resulta sencillo comprobar que las emociones y el estado de ánimo pueden afectar a nuestra dieta.

La comida se asocia con el placer, por eso cuando estamos tristes, enojados, estresados o cansados muchas veces recurrimos a ella para intentar modificar estas sensaciones. Y es que determinados alimentos poseen algunos componentes como el aminoácido esencial triptófano que beneficia la liberación del neurotransmisor serotonina y controla el estrés, la ansiedad y el insomnio.

¿Qué alimentos nos afectan mas?

Entre estos alimentos se encuentran el chocolate, los huevos, la leche o la avena, entre otros. Cada grupo de alimentos posee unas características concretas que actúan de manera diferente sobre nuestras emociones.

Así, los alimentos salados se relacionan con la ansiedad y los deseos compulsivos, ya que la sal estimula el riñón, mientras que la comida dulce se asocia con las preocupaciones y está demostrado que calma las inquietudes y las excitaciones en el humor.

Es recomendable un uso moderado de los dulces para no caer en sentimientos de complacencia y dependencia emocional, pero también aportan energía al estómago y al bazo, sin la cual puede alcanzarse una sensación de depresión o ansiedad.

comer-y-las-emocionesPor su parte, la comida picante es un estimulante físico que controla la sensación de melancolía, mientras que los sabores ácidos y agrios estimulan el ingenio y el intelecto, y los alimentos amargos benefician al corazón y al intestino delgado provocando una sensación de alegría.

La mejor forma de asimilar esta capacidad de los alimentos de influir en nuestras emociones es pensar que la comida solo es una solución temporal y no eliminará nuestras preocupaciones de forma definitiva.

Comer de forma compulsiva para sentirnos mejor a la larga puede traernos muchos problemas, por lo que debemos buscar un equilibrio y encontrar otras actividades que ocupen nuestro tiempo, nos relajen y nos permitan evadirnos en momentos complicados.

Controlar la alimentación por emociones resulta fundamental para evitar caer en una dependencia que nos prive del auténtico placer que supone una buena comida.

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