Sobrepeso, delgadez y comida

Sobrepeso, delgadez y comida

Las burlas y los comentarios fuera de lugar sobre el peso o la imagen de los niños y adolescentes están asociadas con el incremento del sobrepeso infantil y hábitos de control de peso no saludables, como los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) (por ejemplo, comer en exceso, ayuno prolongado, uso de diuréticos…).

Cuando la pelota se hace demasiado grande a través de los problemas psicosociales (depresión, baja autoestima) que todo ello provoca en quienes lo sufren es cuando la ayuda es más necesaria y difícil por parte de la familia.

Tratar los hábitos alimenticios y deportivos en el ambiente familiar debería ser natural, una forma de educar a los más jóvenes, pero los resultados de algunas investigaciones muestran que en aproximadamente una cuarta parte de los hogares nunca se hace, y en dos terceras partes de los que sí se hace, se realiza de manera encubierta, o como continuas contradicciones y bromas, sin abordarlo en profundidad (“¡qué tetillas tan graciosas de Julianín”).

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Los resultados también indicaron que más de dos tercios de los padres pensaban que los factores culturales y socioeconómicos influían directamente en su propia predisposición a hablar sobre problemas de peso o composición corporal con sus hijos. Por ejemplo, quienes tienen nivel adquisitivo bajo tienden llevar una dieta más desequilibrada, sobre todo en lo relativo a micronutrientes y fibra (pocas verduras y frutas); lo que en muchas ocasiones va unido tanto a la falta de formación como a problemas logísticos, como la falta de medios de transporte.

La disminución del peso específico de los alimentos, dentro del presupuesto familiar, a medida que aumenta el nivel de vida del conjunto de la sociedad, es prácticamente una regla matemática. Tengamos en cuenta que, en los países subdesarrollados, todos los ingresos económicos de la familia se invierten en cubrir las necesidades básicas de sus miembros. Por contra, en los países ricos, industrializados, el porcentaje de los ingresos económicos que se dedican a alimentación disminuye a medida que crece su capacidad adquisitiva.

Así, el consumo per cápita en los EE.UU. es de 3261 kilocalorías y de 97 g. de proteínas frente a las 2179 kilocalorías y los 59 g. de proteínas de muchos países africanos. Pero no es necesario comparar países desarrollados con otros evidentemente sumidos en problemas de grave penuria. En la propia Europa, las diferencias alimentarias son suficientemente destacables. Así, mientras que en países mediterráneos la ingestión de frutas y verduras proporciona más de 300 kilocalorías diarias, en Polonia o Dinamarca no proporcionan más allá de 100 kilocalorías al día.

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A las claras queda entonces que, no sólo los niños deben ir al colegio para aprender, sino que se hace necesaria una intervención educativa en materia de nutrición y hábitos alimentarios y saludables a los padres. Las conversaciones entre padres e hijos que conciernen variables y palabras como “peso, forma o tamaño corporal” se asocian con una mayor prevalencia de trastornos de los comportamientos alimentarios y de obesidad, mientras que promover la alimentación saludable y el ejercicio sin dar una importancia primaria al aspecto corporal se asocia con menos de estos problemas a largo plazo.

Igualmente, una estratificación educativa según el poder adquisitivo de provincias o barrios parece ser necesaria. Así, la introducción de una asignatura específica de hábitos saludables en el colegio se hace más necesaria para niños cuyos padres no tienen un poder adquisitivo alto. Siendo la salud lo más importante (o eso dicen), es socialmente responsable facilitar la educación hacia su conocimiento, primero; y hacia su mejora, después.

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Fuentes

  • Berge, J. M., Trofholz, A., Fong, S., Blue, L., & Neumark-Sztainer, D. (2015). A qualitative analysis of parents’ perceptions of weight talk and weight teasing in the home environments of diverse low-income children. Body image, 15, 8-15.
  • Martínez Álvarez, JR., de Arpe Muñoz, C., Urrialde de Andrés, R., Fontecha, J., Murcia Tomás, MA.; Gómez Candela, C., Villarino Marín, A. (2003). Nutrición y salud. Nuevos alimentos para nuevas necesidades. Servicio de Promoción de la Salud Instituto de Salud Pública. Consejería de Sanidad. Madrid: Ed. Nueva Imprenta.
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Sobre Mario Muñoz
Mario Muñoz
Mario Muñoz es todo un entusiasta de todo lo relacionado con el mundo del fitness. Pero sobretodo, lo que más le apasiona es el campo de la investigación, tal como se refleja en cada uno de sus artículos publicados con un excelente rigor científico.
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