Sensibilidad a la Insulina: Cómo Mejorarla con la Dieta

Sensibilidad a la Insulina: Cómo Mejorarla con la Dieta

Cuando hablamos de problemas de salud, es fácil determinar cuáles son los que predominan en la sociedad actual, pues a simple vista los podemos ver en los distintos medios de comunicación: obesidad, hipertensión, diabetes o el más que conocido colesterol, son algunas de las patologías que nos acompañan en cada conversación de mesa, ya que todos tenemos un familiar que la sufre.

Indagando un poco más en todos estos problemas, podríamos decir que todos ellos tienen un factor común, y que en mayor o menor medida, siempre va asociado. Este factor no es otro que la insulina.

Cómo Aumentar la Sensibilidad a la Insulina

Esta hormona es segregada por el páncreas como respuesta a la entrada de determinados alimentos en nuestro organismo, o en otras palabras, podríamos decir que la insulina avisa al organismo de que disponemos de nutrientes.

Una baja estimulación insulínica mejorará nuestra sensibilidad a esta hormona. Para conseguir que esta no se eleve, nuestra dieta deberá ser baja en carbohidratos y más alta en grasas.

Ya hemos visto en otros artículos que existen determinados alimentos harán que la respuesta de la insulina sea mayor o menor, algo que se mide a través del índice glucémico, aunque en este artículo no hablaré de ello. El propósito de este artículo es observar el papel que tiene la insulina y si realmente es tan dañina como algunos argumentan.

Cómo Trabaja la Insulina

Cuando realizamos dietas predominantes en hidratos de carbono de alto índice glucémico, la insulina se ve continuamente estimulada por la entrada de glucosa en nuestro organismo.Como trabaja la insulina

Una vez es secretada al torrente sanguíneo, los tejidos recibirán dichos nutrientes correctamente y no permanecerán durante demasiado tiempo en la sangre, es lo que se conoce como “tener buena sensibilidad a la insulina”.

Si por el contrario, la insulina no actúa correctamente, se dice que tenemos resistencia a la insulina, y por ello, la glucosa permanecerá más tiempo del debido en el torrente sanguíneo.

Indicador de Enfermedad

Cuando observamos un análisis de sangre, podemos ver que algunas personas presentan niveles de glucosa por encima de lo normal. Esto puede deberse a que padece una enfermedad relacionada con la eficacia de nuestro páncreas a la hora de segregar hormonas (Diabetes tipo I), o sin embargo, puede deberse a que la insulina no es eficiente.

Ante esta situación, nuestro páncreas debe liberar una cantidad de insulina mayor para que se de la entrada de la glucosa a las células. Si esta situación se mantiene de forma crónica, el páncreas se “fatiga” produciendo diabetes tipo II.

diabetes

Si las dietas son más moderadas en carbohidratos y la ingesta de grasas es más elevada, la insulina no se ve tan solicitada y, por lo tanto, su sensibilidad y eficacia serán mucho mejores.

Resistencia a la Insulina

Obesidad significa acumular grasa en nuestro tejido adiposo, y esta acumulación es debida, en mayor o menor medida, a que nuestra insulina no está trabajando correctamente, no permitiendo el paso de nutrientes a los tejidos periféricos como músculo o hígado.

Resistencia Insulina

Normalmente las personas que padecen resistencia a la insulina, sufren también de obesidad y como consecuencia de hipertensión.

Por lo tanto, podemos ver que un factor a tener en cuenta y que nos puede aportar grandes beneficios, es mejorar la sensibilidad a la insulina.

Veamos que dicen algunos los estudios científicos sobre la insulina:

Dieta Alta en Carbohidratos VS Dieta Alta en Grasas

Estudio I

Un estudio publicado por la New England Journal of Medicine aplicó una dieta alta en carbohidratos y otra alta en ácidos grasos, principalmente monoinsaturados, a 10 pacientes al azar que reciben terapia con insulina.

El grupo que consumió la dieta alta en grasas (50% G y 35% HC), redujo sus niveles de glucosa en sangre, los requerimientos de insulina disminuyeron, así como los niveles de triglicéridos y lipoproteínas de baja densidad (LDL), además de un aumentó de las lipoproteínas de alta densidad (HDL).

Así, podemos ver cómo las dietas altas en grasas monoinsaturadas no elevan los niveles de colesterol LDL además de mejorar el control glucémico.

Dieta Alta en Grasa

Estudio II

The Journal of the American Medical Association publicó en 1994 otro estudio en el que se aplicó una dieta alta en carbohidratos (55% HC y 30% G) a un grupo de sujetos, y a otro grupo, una dieta alta en grasas (40% HC y 40% G). Cabe destacar que ambos grupos padecían diabetes mellitus no insulinodependientes.

El estudio se realizó durante 6 semanas y desveló que aquellos que siguieron la dieta alta en carbohidratos sufrieron un deterioro en el control de la glucemia y se acentuó la hiperinsulinemia, además de verse elevados también los triglicéridos y colesterol LDL.

Dieta Alta en Fibra

Dieta Alta en Fibra y Baja en Carbohidratos

Otro estudio realizado con jóvenes sanos de entre 21 y 28 años demostró que al aplicarles una dieta alta en fibra y baja en hidratos de carbono, la economía de los hidratos de carbono se vio mejorada al aumentar la sensibilidad a la insulina.

Dieta Alcalina

Aun así, existen estudios que proponen dietas más tradicionales para disminuir la obesidad y mejorar el estado de salud, como un estudio publicado por la revista Cubana de Investigaciones Biomédicas. Este estudio llevado a cabo en 2007 aplicó una dieta macrobiótica vegetariana Ma-Pi 2 para mejorar el estado físico y de salud de 25 adultos que padecían diabetes mellitus tipo II.

Dieta Alcalina

Los resultados fueron beneficiosos observándose una reducción en el perímetro de cintura, una reducción de los niveles de glucosa, colesterol total, triglicéridos, etc.

La dieta se basaba en comeralimentos saludables, ricos en antioxidantes. Se argumentó que el éxito de estas dietas se basaba en la promoción de un estado alcalino, pues los científicos de este estudio afirmaban que la obesidad está relacionada con un entorno ácido en el metabolismo de estos pacientes.

Conclusiones

Como hemos podido comprobar con estos artículos, ya desde hace más de 20 años quedó demostrado que las dietas altas en grasas y bajas en carbohidratos proporcionan mayores beneficios para nuestra salud.

La estimulación de la insulina de forma frecuente, es la causante de que se produzca esta resistencia.

Por ello, si queremos mantener un buen estado y eficacia de nuestra insulina, debemos procurar que esta se vea poco involucrada en los procesos metabólicos y mantenerla a niveles bajos, para que en aquellos casos que de verdad necesitemos que esté presente, lo haga actuando al 100%.

Perder Grasa

De forma habitual, se cree que para eliminar grasa corporal, debemos evitar la insulina a toda costa.

Personalmente, creo que con estos artículos ha quedado demostrado que nuestro cuerpo tiene otra forma de comportarse. Nuestro organismo utiliza como fuente de energía aquellos sustratos que más abundan en nuestra dieta.

Si le proporcionamos grasas, los niveles de insulina se mantienen bajos, por lo que nuestro organismo obviará en mayor o menor medida los carbohidratos y utilizará como fuente de energía los ácidos grasos. Obviamente, la fuente de estos ácidos grasos tienen mucho que decir en este aspecto, ya que a diferencia de la mayoría de carbohidratos, el metabolismo de las grasas varía según el grado de saturación, de ahí que se recomiende sobre todo monoinsaturados.

De esta forma, los niveles de triglicéridos disminuirán, el colesterol HDL (bueno) aumentará, la grasa corporal en general disminuirá y, sobre todo y en relación directa con este artículo, la sensibilidad a la insulina mejorará, consiguiendo los beneficios que de ella derivan.

Fuentes

  1. A. Garg, A. Bonanome, S.M Grundy, Z.J. Zhang, R.H. Unger. Comparison of a High-Carbohydrate Diet with a High-Monounsaturated-Fat Diet in Patients with Non-Insulin-Dependent Diabetes Mellitus. The New England Journal of Medicine. September 29, 1988; 319:829-834.
  2. A. Garg, J.P. Bantle, R. Henry, A.M. Coulston, K.A. Griver, S.K. Raatz, L. Brinkley, Y.I. Chen, S.M. Grundy, B.A. Huet y G.M. Reaven.Effects of Varying Carbohydrate Content of Diet in Patients With Non—Insulin-Dependent Diabetes Mellitus. The Journal of American Medical Association. May 11, 1994, Vol 271, No. 18
  3. C. Porrata, A. Abuín, A. Morales, R. Vilá, M. Hernández, J. Menéndez, M. E. Díaz, M. Mirabal y M. Pianesi. Efecto terapéutico de la dieta macrobiótica Ma-Pi 2 en 25 adultos con diabetes mellitus tipo 2. Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas. Jun 2007. Vol. 26, Nº.2
  4. J.W. Farquhar , A. Frank , R.C. Bruto , y G.M. Reaven. Glucose, insulin, and triglyceride responses to high and low carbohydrate diets in man. The Journal of Clinical Investigation. Oct. 1966; 45(10): 1648–1656.
  5. M. Parillo, A.A Rivellese, A.V Ciardullo, B. Capaldo, A. Giacco, S. Genovese, G. Riccardi. A high-monounsaturated-fat/low-carbohydrate diet improves peripheral insulin sensitivity in non-insulin-dependent diabetic patients. Institute of Internal Medicine and Metabolic Diseases, University “Federico II,” Naples, Italy. December 1992. Vol. 41, nº 12, pág. 1373-1378
  6. N.K. Fukagawa, J.W. Anderson, G. Hageman, V.R. Young, and K.L. Minaker. High-carbohydrate, high-fiber diets increase peripheral insulin sensitivity in healthy young and old adults. The American Journal of Clinical Nutrition.

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