Triglicéridos de Cadena Media (MCT´s): Una Fuente de Grasa Especial

Triglicéridos de Cadena Media (MCT´s): Una Fuente de Grasa Especial

Vamos a hablar sobre una fuente de grasas muy importante, los MCTs o Triglicéridos de Cadena Media, sus beneficios y aplicaciones.

Qué son los MCT

MCT (Medium Chain Triglycerides o Triglicéridos de Cadena Media) son un tipo de lípidos en forma de ésteres de ácidos grasos que presentan peculiaridades frente a otras estructuras de lípidos que encontramos normalmente en los alimentos.

Principalmente las grasas que consumimos a través de la dieta, así como nuestros depósitos en el organismo, se encuentran en forma de triglicéridos.

Estructura química

Figura I. Estructura química de un triglicérido.

Un triglicérido no es más que un complejo formado por un alcohol + 3 ácidos grasos [tri (tres) – acil (ácidos grasos) – glicérido (glicerol, alcohol)] químicamente de forma correcta se denominan triacilgliceroles, que es como lo encontraréis en mis artículos, es lo mismo.

La principal diferencia entre los MCT y los LCT (que son la forma más usual de grasas de la dieta, >90%) es la longitud de sus ácidos grasos.

ácido graso

Figura II. Estructura química de un ácido graso de diferentes longitudes.

Los ácidos grasos de cadena hidrocarbonada de menos de 12 unidades monoméricas se consideran “ácidos grasos de cadena media”, cuando tres de ellos se unen a una molécula de glicerol tenemos un MCT.

Los ácidos grasos de cadena corta son una excepción, ya que en su mayoría son producidos en el colon a partir de la fermentación de fibras indigeribles en el intestino delgado, y actualmente están propuestos como agentes con potencial para mejorar la diversidad microbiana del intestino (Chambers et al., 2018).

Pero su presencia en alimentos es increíblemente reducida y en ningún caso constituye una fracción relevante de nuestra ingesta calórica.

Tampoco lo son los triglicéridos de cadena media, ya que la mayor parte de nuestra ingesta de grasas procede de ácidos grasos de más de 12 carbonos (el palmítico, el esteárico, el oleico, y los ácidos grasos de la serie omega 3 y 6).

Sin embargo, aumentar la cantidad de MCT de nuestra dieta puede ser una buena idea en deportistas, personas con trastornos gastrointestinales, enfermos…

¡Espera, espera, que me adelanto! Te voy a contar porqué.

Diferencias entre LCT y MCT

La gran diferencia entre los triglicéridos compuestos por ácidos grasos de cadena larga (LCT) y de cadena media (MCT) radica en su absorción y metabolización.

Es un tema relativamente denso, ya que debemos conocer aspectos de fisiología humana, pero voy a simplificároslo al máximo intentando no dejarme nada relevante en el tintero.

ácidos grasos

Figura III. Ácido graso (A), Glicerol (B) y ésteres de ácidos grasos en función de sus unidades.

Las grasas que consumimos a partir de la dieta, como están esterificadas, requieren un proceso de hidrólisis para su absorción.

Este proceso comienza en la misma boca, con la lipasa salivar, que se encarga de empezar a romper estas moléculas; un proceso que continúa en el estómago con la lipasa gástrica.

Los lípidos son hidrófobos, ¿alguna vez habéis intentado mezclar agua con aceite?

Pues en nuestro sistema gastrointestinal ocurre igual, los ácidos grasos y el agua no se llevan bien… Por ello son “encapsulados” en unas estructuras formadas a partir de su emulsión por la bilis.

Digestión LCT

Figura IV. Digestión y absorción de los LCT.

Como la bilis está compuesta por moléculas polares, que «chocan los 5 con el agua» sin problemas, forman una “barrera” guardando los ácidos grasos en su interior para que no tomen contacto con el medio acuoso del sistema gastrointestinal.

En el intestino, cuando se acercan a la barrera de los enterocitos (las células del intestino), se encuentran un medio muy ácido.

Aquí la lipasa pancreática empieza a hacer que los ácidos grasos retenidos en el interior de las micelas que los protegían salgan para que puedan absorberse.

Bien, ¿no te has perdido? Hemos llegado al intestino, los ácidos grasos están dentro de la célula intestinal.

Ahí, estos ácidos grasos se vuelven a esterificar, formando de nuevo triglicéridos (como al principio), que pasan al sistema a través de la linfa en forma de quilomicrones (de nuevo, protegidos para no tomar contacto con el agua).

Absorción lípidos

Figura V. Absorción de los lípidos en el enterocito.

Estos quilomicrones van perdiendo ácidos grasos en los tejidos que los necesitan, sobre todo en el hígado. ¡Punto de control! Guardamos partida y retomamos más adelante.

¿Habéis visto que rollo no? Pues todo esto, ¡olvidadlo!

¿Qué ocurre con los MCTs?

Los triglicéridos de cadena media no necesitan tantas ayudas…

Ya que su estructura más corta permite que sean (relativamente) solubles en agua, y por tanto no requieren de “protección” como los LCT, por lo que no forman micelas, ni se re-esterifican en las células del intestino.

¡Son invitados VIP en nuestro organismo!

Básicamente, se rompen como los LCT, pasan al interior de los enterocitos, y de ahí a la sangre, no requieren formar quilomicrones, ni pasar por la linfa. ¡Directos al hígado!

Longitud

Figura VI. Digestión y absorción de los lípidos en función de su longitud.

MCTs como fuente de energía

Esta es la razón por la que los investigadores dijeron:

“…oye, su absorción es tan rápida como la glucosa (Iber, 1974), ¿serán una buena fuente de energía?…”

Las grasas son muy energéticas, aportan 9kcal/g; las de cadena media aportan un poquito menos, unas 8,4kcal/g, pero claro… ¡Son mucho más eficientes!

Ya una vez llegan al hígado ¿ya son iguales independientemente de su longitud? ¡De eso nada!

Metabolizacion

Figura VII. Metabolización de ácidos grasos con diferentes longitudes de cadena en comparación a la glucosa en los hepatocitos.

En el hígado los ácidos grasos de cadena larga (después de ser liberados por los quilomicrones) tienen que sufrir un largo proceso de acilación y paso a la mitocondria a través del sistema lanzadera de la carnitina, que “les pone el sello de entrada” y los desplaza al interior de la mitocondria.

Ahí, ya entonces, pueden escindirse de la carnitina, que vuelve a salir, para seguir ayudando a los ácidos grasos de cadena larga que están perdidos sin ella.

Transporte mitocondrial

Figura VIII. Mecanismo de transporte mitocondrial de un LCFA.

Los ácidos grasos de cadena media (que recordemos, llegaron a las células del hígado en limusina directa por el sistema de circulación porta) entran en la mitocondria «como Pedro por su casa», allí se activan y ya se pueden oxidar.

Fácil ¿no? Para los MCT sí, pero para los LCT… Ha sido un buen paseo.

Por esto, los MCT se parecen a la glucosa: su digestión, absorción y metabolización es simple a más no poder, y por eso los MCT son una fuente de energía ideal en forma de grasa, mientras que los LCT… Meh, son peores.

Como los MCT llegan tan rápido al hígado, saturan el ciclo de los ácidos tricarboxílicos (donde se obtiene energía a partir de ellos) y se transforman en cetonas (principalmente betahidroxibutirato).

Krebs

Figura IX. Cetogénesis por saturación del ciclo de krebs.

Y éste viaja a donde le da la gana, ya que, mientras que los ácidos grasos en los hepatocitos van bien, su uso por los tejidos extrahepáticos (como el muscular) es mucho menor.

Tener cuerpos cetónicos en la sangre es buena señal para poder obtener energía, ya que estos sí se utilizan fácilmente en las células musculares.

Por ejemplo: para producir ATP que usaremos para poder seguir dándolo todo en nuestros entrenamientos.

En condiciones normales, su utilidad es regulera, porque tenemos glucosa, de los hidratos de carbono que consumimos, que es súper eficiente, y nos suministra energía rápida a todas las células de nuestro organismo, pero…

¿Y si estamos haciendo una dieta keto?

Ahí ya la disponibilidad de glucosa es reducida, y su aporte a través de la dieta, mínimo.

Ahí, es donde los MCT son clave.

Porque actúan (gracias a su rápida absorción y conversión a cuerpos cetónicos) como la glucosa que nos falta, pero sin estimular la secreción de insulina ni alterar la glucemia, y sin afectar significativamente a la activación de mTOR, no alterando de esta forma la activación ULK1 por AMPK, y por tanto, no condicionando la autofagia.

ULK1

Figura X. Regulación de ULK1 en función del dominio fosforilado que lleva a la activación o la inactivación de mTORC1/AMPK.

Vale, ya hemos visto que los MCT poseen ciertas ventajas fisiológicas sobre los LCT. ¿Qué muestran los estudios?

Aplicaciones prácticas de los MCT

Control del peso corporal

Los MCT poseen mecanismos a través de los cuales se han postulado como posibles sustitutos (parciales) a los LCT en dietas de pérdida de peso.

Las razones que subyacen esta declaración son diversas, no sabemos con exactitud el mecanismo exacto a través del cual tienen este potencial, y los resultados son heterogéneos.

Se propone que pueda ser por:

  • Incremento en la saciedad tras su consumo.
  • Incremento en la oxidación de ácidos grasos frente al consumo de LCT.
  • Regulaciones al alza en la expresión de PGC-1α, biogénesis mitocondrial y aumento del gasto energético.

A pesar de que aún no tenemos claro cómo los MCT pueden ayudar al control del peso corporal, lo cierto es que los resultados de los ensayos muestran una tendencia positiva en la reducción del porcentaje de grasa corporal de los sujetos que sustituyen parte de su ingesta de LCT por MCT.

Gráfica

Figura XI. Gráfico de embudo que evalúa los efectos de los ensayos conducidos con MCT en comparación con LCT sobre la disminución de la grasa corporal. La media en negativo (-0,x) indica que el efecto es positivo.

Como fuente energética

Por las razones anteriormente expuestas, los MCT han sido propuestos como una fuente de energía alternativa a los hidratos de carbono tradicionales hablando del rendimiento deportivo.

Puedes leer mi revisión sobre los efectos de una dieta cetogénica sobre el rendimiento en deportes de fuerza aquí.

El tema es realmente muy complejo, porque sí es cierto que pueden tener un cierto efecto ahorrador de glucógeno.

Es decir, dada su rápida metabolización, la ingesta de MCT junto a hidratos de carbono antes de entrenar puede llevar a que parte del glucógeno hepatomuscular sea preservado ante el aumento de la disponibilidad energética, y además sería una forma de aportar más sustrato energético por encima de los 75g de glucosa por hora (Jeukendrup, 2004).

Algunos estudios muestran un efecto positivo (Phinney et al., 1983), mientras que otros no (Goedecke et al., 2005).

¿Entonces ahorran o no ahorran glucógeno?

Posiblemente en los sujetos más entrenados (adaptados), no; pero en sujetos desentrenados o poco adaptados al entrenamiento de endurance, puede ser.

En cualquier caso, una gran parte de los estudios evaluó la administración de MCT durante el ejercicio físico con efectos negativos, y es que por muy eficientes que sean no debemos olvidar que son grasas.

Como tal, los efectos gastrointestinales de su consumo durante un momento de reducción de la circulación esplácnica (como durante el ejercicio físico) pueden ser negativos si tu intestino no está adaptado (un proceso al que también puedes acostumbrarte).

Modelo

Figura XII. Modelo “training gut” del deportista propuesto por Jeukendrup.

Sustituye en la anterior gráfica “carbohidratos” por “grasas” y lo tienes.

No he podido encontrar ni un solo estudio donde se evaluaran los efectos del consumo de MCT pre-entrenamiento en sujetos que sigan una dieta cetogénica.

Si este es tu caso, te animo a probarlo, porque en ti tiene todo el sentido que sí incremente tu rendimiento, especialmente si además de dieta cetogénica te encuentras en un periodo de restricción calórica por definición o “train low”.

En trastornos de malabsorción

Las personas que sufren algún tipo de trastorno endocrinometabólico que altera su capacidad de absorber los lípidos pueden beneficiarse del consumo de MCT en relación al de LCT.

Hay muchos estudios que evalúan el potencial de estos ácidos grasos, pero podéis encontrar parte de ellos en la revisión de Bach y Babayan (1982).

Las condiciones que se pueden beneficiar del consumo de MCT incluyen, pero no se limitan a:

  1. Personas con desórdenes en la digestión de lípidos (resección de esófago o estómago, atresia biliar, ictericia obstructiva, cirrosis biliar primaria, SIBO, pancreatitis, fibrosis quística y pancreatectomía).
  2. Personas con desórdenes en la absorción de lípidos (resección masiva del intestino delgado, celiaquía, enfermedad de Whipple, enfermedad de Crohn, enteritis, enteropatía por gluten y otros cuadros de malabsorción).
  3. Personas con desórdenes en el transporte de lípidos (deficiencia congénita de β-lipoproteína, linfagiectasia intestinal, y quiluria).
Los MCT, como poseen un mecanismo de digestión y absorción diferente al resto de ácidos grasos, son una alternativa a su consumo en personas que no son capaces de digerirlos.

Por desgracia, esto no sustituye la necesidad de aportar los ácidos grasos esenciales de la serie omega 3 y omega 6, ni los MCT (ni nada) pueden sustituir esto.

Keto-adaptación

La ketoadaptación es la capacidad anecdótica que tiene el organismo de adaptarse al uso de cuerpos cetónicos y ácidos grasos como sustratos energéticos predominantes en ausencia de glucosa aportada de forma exógena.

Si quieres profundizar más sobre este concepto de la Cetoadaptación visita este post.

Usualmente este proceso toma tiempo, y está mediado por factores como:

  • Biogénesis mitocondrial;
  • Aumento de las concentraciones de triglicéridos intramusculares;
  • Expresión de genes cetolíticos.

Debido a ello, no es extraño experimentar síntomas de la archiconocida “keto-flu” los primeros días de una dieta cetogénica, tales como malestar general, apatía, y fatiga.

Los síntomas desaparecen a los pocos días de comenzar una dieta muy baja en hidratos de carbono.

El uso de MCT muestra una tendencia inconcluyente aminorando los síntomas de la “keto-flu”; necesitamos más estudios para poder ver si estos efectos son significativos y homogéneos.

Grafico

Figura XIII. Reportes de síntomas derivados de la restricción de la disponibilidad de glucosa en el organismo en función de los ácidos grasos consumidos.

Hiperalimentación

De nuevo, gracias al metabolismo diferencial de los MCT en comparación con los LCT, los primeros son unas estructuras muy utilizadas en casos de altos requerimientos calóricos para aumentar de forma sencilla y segura la ingesta energética de los sujetos.

Algunas fórmulas de preparados para la alimentación contienen MCT, no se recomienda hacer un uso extensivo de ellas ya que, de nuevo, los seres humanos requerimos un consumo suficiente de ácidos grasos esenciales para evitar sufrir deficiencias nutricionales.

Preparado

Figura XIV. Fórmula de un preparado alimenticio pensado para la nutrición sustitutiva.

Ingestas de hasta 100g diarios de MCT son bien toleradas (Bach y Babayan, 1982), si se dividen en tomas de hasta 30g no se debería experimentar ningún síntoma de malestar gastrointestinal (Ivy et al., 1980, Harvey et al., 2018).

Ingestas más grandes, de 50g en bolo sí presentan distress general: diarreas, malabsorción, dispepsia, nauseas… Igual que cuando excedemos nuestra capacidad de consumo de hidratos de carbono simples.

Aceite de MCT en polvo de HSN

Desde HSN hemos decido producir un aceite de MCT en polvo, especialmente destinado para los fines que han sido anteriormente expuestos.

¿Eres un atleta keto? ¡Aceite de MCT en polvo no debe faltar en tu despensa!

Por supuesto, en HSN mantenemos nuestro sello distintivo en cada producto que elaboramos.

Procedente del coco

¿Sabías que la mayoría de los aceites MCT que se comercializan en el mercado proceden de la palma?

Te invitamos a que contactes con los servicios de atención al cliente de las empresas que comercializan aceite de MCT sin declarar su procedencia.

¡Te sorprenderás!

El problema de la palma es que en su composición contiene ácido palmítico, que cuando se consume en grandes cantidades se transforma en un ácido graso asociado a daños microvasculares, dislipemias que predisponen al desarrollo de ateroesclerosis y alteraciones en el metabolismo hidrocarbonado que empeoran la sensibilidad a la insulina.

Nuestro aceite MCT procede del coco, una fuente con entrada de su aceite con más del 70% de su contenido estandarizado a MCT. ¡Ultraconcentrado!

En este caso, el consumo fuentes de grasas procedentes del coco, por su perfil de ácidos grasos, han demostrado ejercer efectos positivos sobre el incremento de las concentraciones de HDL, sin incrementar significativamente las concentraciones de LDL (en la misma magnitud que el aceite de oliva)

¡Mejorando la ratio Colesterol Total:Colesterol HDL (Khaw et al., 2018)!

Microencapsulado con goma arábiga

Hacer polvo los MCT no es tarea fácil, ya que éstos son grasas, y como tal su estructura orgánica es oleosa.

Para micronizar un producto con alto contenido en ácidos grasos, marcas de la competencia utilizan excipientes que emulsionan las grasas y actúan como membrana; usualmente caseinatos y jarabes de glucosa y fructosa.

Ambos tienen problemas:

  • Si añades caseinatos haces que el producto contenga alérgenos derivados de las proteínas y los azúcares de la leche, personas alérgicas a la leche y/o intolerantes a la lactosa no lo podrán utilizar.
  • Si añades jarabes de glucosa… En un producto pensado para su uso por deportistas keto… ¿Qué crees? ¡Claro!, te puede sacar de cetosis.
En su lugar, nosotros hemos utilizado goma arábiga, una resina vegetal, para microencapsular nuestro aceite de MCT de forma que no contiene alérgenos, ni azúcares en su composición.

Yo ya me he hecho un pedido para probarlo, y tú ¿a qué estás esperando?

Fuentes Bibliográficas

  1. Abe, S., Ezaki, O., & Suzuki, M. (2019). Medium-chain triglycerides (8:0 and 10:0) are promising nutrients for sarcopenia: A randomized controlled trial. American Journal of Clinical Nutrition, 110(3), 652–665.
  2. Babayan, V. K. (1981). Medium chain length fatty acid esters and their medical and nutritional applications. Journal of the American Oil Chemists’ Society, 58(1), 49A-51A.
  3. Bach, A. C., & Babayan, V. K. (1982). Medium-chain triglycerides: An update. American Journal of Clinical Nutrition, 36(5), 950–962.
  4. Chambers, E. S., Preston, T., Frost, G., & Morrison, D. J. (2018). Role of Gut Microbiota-Generated Short-Chain Fatty Acids in Metabolic and Cardiovascular Health. Current Nutrition Reports, 7(4), 198–206.
  5. Cupeiro, R. (2011). Influencia de varios polimorfismos en los genes MCT1 y CP2 sobre el metabolismo energético durante el ejercicio. 
  6. EFSA Panel on Dietetic Products, N. and A. (NDA). (2011). Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to medium-chain triglycerides and reduction in body weight (ID 643, 677, 1614) pursuant to Article 13(1) of Regulation (EC) No 1924/2006. EFSA Journal, 9(6), 2240.
  7. Goedecke, J. H., Clark, V. R., Noakes, T. D., & Lambert, E. V. (2005). The effects of medium-chain triacylglycerol and carbohydrate ingestion on ultra-endurance exercise performance. International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism, 15(1), 15–27.
  8. Harvey, C. J. D. C., Schofield, G. M., Williden, M., & McQuillan, J. A. (2018). The Effect of Medium Chain Triglycerides on Time to Nutritional Ketosis and Symptoms of Keto-Induction in Healthy Adults: A Randomised Controlled Clinical Trial. Journal of Nutrition and Metabolism, 2018, 2630565.
  9. Khaw, K. T., Sharp, S. J., Finikarides, L., Afzal, I., Lentjes, M., Luben, R., & Forouhi, N. G. (2018). Randomised trial of coconut oil, olive oil or butter on blood lipids and other cardiovascular risk factors in healthy men and women. BMJ Open, 8(3), e020167.
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