Diente de León
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Diente de León

Las infinitas bondades del diente de león y también las precauciones que exige su uso

La especie vegetal Taraxacum officinale responde al nombre común de achicoria amarga, pero también es conocida como dandelion y, entre otras denominaciones, diente de león, que es como nos vamos a referir a ella en adelante. Hablamos de una especie perteneciente a la familia de las compuestas o asteráceas y, razón por la cual ocupa un espacio privilegiado en esta web, una de las plantas con mayores prestaciones en al ámbito de los remedios terapéuticos naturales.

Si tuviéramos que resumir el interminable listado de ventajas que rodean al diente de león, podríamos sintetizar en dos aspectos:

  • Su ubicuidad, ya que se encuentra en cualquier lugar.
  • El enorme repertorio de problemas de salud para los que resulta de provecho.

Índice

    1. Las infinitas bondades del diente de león y también las precauciones que exige su uso
    2. Un poco de botánica y el Diente de León, ¿Cómo encontrarlo?
    3. Los orígenes del Diente de León, ¿cómo y cuando se descubrió?
    4. Qué componentes químicos de esta planta la hacen tan singular y sus beneficios para la salud
    5. Propiedades del Diente de León: Beneficios medicinales
      1. Haremos un repaso a las innumerables propiedades para la salud que acompañan al diente de león
    6. ¿Cómo tomar por vía tópica?
      1. Con finalidad estética
    7. Aunque escasa, tiene su parte negativa: efectos secundarios y contraindicaciones, ¿Cómo evitarlos?
    8. Contraindicaciones: Cómo tomar correctamente Diente de León
    9. Las diversas maneras de consumir diente de león y sus posibles combinaciones: ¿Cómo tomarlo?
      1. Tisana contra el acné
      2. Remedio contra la inflamación de próstata
      3. ¿Cómo tomar diente de león para la retención de líquidos?
      4. Infusión ideal contra la cirrosis hepática
      5. ¿Cómo tomar dandelion como remedio para eliminar verrugas?
      6. Otro para los quistes ováricos
      7. Y también para la acumulación de ácido úrico en sangre
      8. Tisana con cola de caballo
      9. Cápsulas
      10. En forma de tintura

Un poco de botánica y el Diente de León, ¿Cómo encontrarlo?

Taraxacum officinale, que habitualmente ha sido considerada una mala hierba, es una planta herbácea (es decir, de tallo flexible, aunque realmente es un falso tallo), de ciclo anual y que desarrolla un tamaño más bien reducido.

Es normal verla crecer espontáneamente en terrenos más bien húmedos, formando parte del paisaje convencional de jardines urbanos, terrenos yermos, cunetas de caminos y carreteras e incluso a veces entre las rendijas de construcciones de piedra.

Salta a la vista la peculiaridad de su nombre más popularizado, diente de león; este parece surgir del aspecto de sus hojas, que se asemejan a dientes puntiagudos. Pero la realidad es que existe una gran variedad en su aspecto en función del lugar y el clima.

Sus aparatosas flores crecen en las partes más distales de esos falsos tallos dotados de hojas que se disponen de forma alterna sin peciolo (el característico “rabito”). Se caracterizan por su color amarillo y por ser hermafroditas y, en razón de su pertenencia a la familia botánica a la que pertenecen, se cierran a la caída de la noche y en días lluviosos o de escasa luminosidad. Su corola, es decir, la parte más cromática de las flores, está integrada por cinco pétalos unidos. Mantienen un ciclo de alternancia de cierre y apertura que culmina con un cierre definitivo que resulta el preámbulo de que, tras varios días así, evolucionen a la fase de fruto (denominado cipsela), cuya anatomía le permite estar en disposición de soltar las semillas por la acción del viento, dando pie a su esparcimiento y el inicio de nuevas plantas. Hay quien describe estos frutos como frutos secos con aspecto alado, revestidos de unos pelitos de textura sedosa que facilitan esa dispersión por el viento.

Pero además de esa propagación aeromecánica, parece ser que se contempla la posibilidad de que algunas especies de gusanos intervengan, haciendo uso de su aparato digestivo, en la dispersión de las semillas de diente de león.

Si hablamos de cuáles son las prácticas que deben seguirse para el aprovechamiento de las excelentes bondades y propiedades medicinales del diente de león, podemos decir que la primavera tardía es el momento ideal para la recolección de las hojas tiernas de cara a su consumo en crudo (de lo que se hablará más en detalle en capítulos posteriores).

Ingrediente Diente de León

El verano, por su parte, es propicio para terminar de recoger el resto de hojas, que habrán de dejarse secar por evaporación natural protegidas de la luz solar. Es importante hacer constar que su conservación posterior requiere un embolsamiento hermético de manera que se impida su contaminación por polvo ambiental.

En cuanto a las raíces, pueden recolectarse en dos momentos del año en función de la finalidad que se persiga:

  • Coincidiendo con el auge de la floración, por norma general entre mayo y junio; bajo esta recomendación subyace la característica de contener la mayor abundancia en látex.
  • En otoño, si lo que se busca es su riqueza en el polisacárido inulina, debido a que la raíz cosechada en esta época contiene un 40 %, en contraste con su composición en primavera que se reduce al 2 %. La inulina posee beneficios y propiedades naturales para la salud.

Los orígenes del Diente de León, ¿cómo y cuando se descubrió?

La protohistoria de esta planta hay que buscarla en el territorio ocupado por la actual Grecia, distribuyéndose de forma espontánea por todo el hemisferio norte.

Se atribuye a médicos arábigos del siglo X (según consta en los escritos del polifacético sabio Avicena) el mérito de haber sido pioneros en detectar dos de sus propiedades más reconocidas en nuestros días, la diurética y la colerética (estimulante de producción de bilis).

Habría de darse un salto de seis centurias para avanzar en el conocimiento del diente de león como remedio multiusos, de suerte que el médico y botánico Leonart Duch comenzó a prescribirlo entre sus pacientes como colagogo (estimulante de la liberación de bilis para facilitar la digestión de las grasas), astringente, analgésico estomacal y regulador del ciclo menstrual. Por motivos desconocidos, este galeno adoptó la medida de un diente del rey de los felinos como dosis terapéutica de esta planta, lo que consagró entre el pueblo llano la expresión “tomarse un diente de león”.

La medicina tradicional pronto comenzó a no ser ajena a las excelencias de este remedio natural. No en vano, durante varios siglos ha formado parte del catálogo de remedios preventivos de enfermedades, fundamentalmente en las parcelas de protector hepático, depurador orgánico por su alto efecto diurético y freno a las verrugas por la acción de su savia.

Ya en la década de los cuarenta del pasado siglo, el Dr. Henri Leclerc apuntó los avances logrados en el control de algunos problemas dermatológicos como eccemas, erupciones y dermatitis haciendo uso de infusiones de diente de león. Estos efectos se revelaban con mayor evidencia en los casos de que los pacientes, aparentemente aquejados solamente de problemas cutáneos, padecían cierto grado de insuficiencia hepática, lo cual, como se descubrió seguidamente, era debido al estrecho vínculo entre la integridad de la piel y el funcionamiento del hígado.

Qué componentes químicos de esta planta la hacen tan singular y sus beneficios para la salud

Antes de abordar los beneficios que entraña poner a disposición de nuestro organismo el potencial de Taraxacum officinale en sus diferentes presentaciones, sirvan como introducción unas pinceladas sobre el tipo de sustancias, orgánicas e inorgánicas, que tienen reservadas importantes funciones en el mantenimiento y la reparación de tejidos y órganos.

Los órganos subterráneos de la planta contienen:

  • Gran cantidad de polisacáridos, pertenecientes a los grupos conocidos como glucanos y mananos, pero especialmente inulina, un interesantísimo componente que abarca la condición de oligosacárido probiótico (estimulante del crecimiento de las bacterias intestinales beneficiosas para la salud) y de fibra soluble.
  • Colina, una sustancia comúnmente incluida en el grupo de vitaminas B que desarrolla una intensa labor de protección del hígado, ayudando a su detoxicación por todo tipo de sustancias de desecho.
  • Triterpenos (compuestos orgánicos ligados al isopreno, un hidrocarburo de cadena corta) derivados del látex, entre los que destacan taraxasterol, taraxerol, taraxol, beta-amirina, estigmasterol y beta-sitosterol.
  • Componentes más residuales, como ácido cafeico, resinas, pectina y mucílagos.

En lo que atañe a las partes verdes, es destacable su riqueza en flavonoides (luteína y zeaxantina), cumarinas (como la cichorina y la aesculina), carotenoides (en cuya abundancia rivaliza con la emblemática zanahoria), vitaminas A, C y D, tiamina y ácido nicotínico (pertenecientes ambas al complejo vitaminico B) y minerales, con mayor preponderancia del potasio (5 %), pero estando también presentes en cantidades significativas hierro, fósforo, cobre y magnesio.

Finalmente, tanto raíces como hojas comparten la presencia de dos compuestos que le confieren cierto sabor amargo, denominados taraxicina y taraxacerina, que hacen que a esta planta le acompañe una característica ajena a sus propiedades medicinales pero de un peculiar interés alimentario: su capacidad como estimulante del apetito y mejorador de las digestiones.

Propiedades del Diente de León: Beneficios medicinales

Haremos un repaso a las innumerables propiedades para la salud que acompañan al diente de león

Propiedades del Diente de León

Sin duda, tomadas en su conjunto, las plantas medicinales representan una alternativa inmejorable cuando se plantean tratamientos y remedios naturales para combatir afecciones, pues sus efectos secundarios pasan casi inadvertidos y resultan idóneas para quienes rehúsan introducir sustancias de síntesis en su organismo, ya sea como consecuencia de reacciones alérgicas o por temor a una sobrecarga a causa de posibles fuentes de toxicidad.

Pues bien, el objeto de esta exposición descolla con fuerte protagonismo.

Qué mejor manera de centrar con objetividad el amplio abanico de funciones biológicas con grandes beneficios asociadas al diente de león que haciendo alusión a sendas instituciones oficiales del ámbito farmacológico, válidas a efectos clasificatorios de esta planta:

  • European Scientific Cooperative on Phytotherapy (ESCOP): recomienda la raíz de diente de león para normalizar la función hepática y la producción de ácidos y sales biliares, como agente de estimulación de la función renal y para evitar las dispepsias o malas digestiones. 
  • Agencia Europea de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y su homóloga europea Agencia Europea de Medicamentos: catalogan el diente de león como “medicamento de uso tradicional indicado para trastornos digestivos leves, tales como sensación de plenitud abdominal, flatulencia y digestión lenta” y para “aumentar la cantidad de orina y limpiar vías urinarias y riñones”.

No cabe duda de que si existe un órgano que pueda señalarse como principal depositario de la proyección terapéutica del diente de león es el hígado, lo cual es debido a su contribución a eliminar las toxinas circulantes en sangre, que ejercen una fuerte presión metabólica sobre esta víscera, y a fluidificar el tránsito por los conductos biliares. De ahí que sea muy aconsejable su consumo en aquellas personas a las que les conviene estimular el hígado por verse afectadas por el síndrome de hígado perezoso, así como para quienes padecen el llamado hígado graso (acumulación anormal de materia grasa en el parénquima hepático).

Mejora la salud ocular: ¿cómo? hay consenso general en recomendar el consumo diario de, al menos, 12 miligramos de los flavonoides luteína y zeaxantina para limar, en la medida de lo posible, el progreso de las cataratas y la degeneración macular relacionada con la edad.

Pues bien, la ingestión de una taza de infusión de la raíz ya supera las recomendaciones que aportan beneficios que los expertos han fijado para mantener la salud de estos órganos, lo cual está garantizado con los 15 miligramos de luteína y zeaxantina que aquella incorpora.

En consonancia con lo anterior, combate la ceguera nocturna: el diente de leon es un corrector de las deficiencias en la visión en condiciones pobres de luz como consecuencia de su contenido de vitamina A y helenina, dos principios activos que estimulan la mejor producción de rodopsina, una proteína que actúa en las células especializadas de la retina llamadas bastones, y esencial para que este proceso se dé en óptimas condiciones.

Es muy eficaz en dietas de reducción de peso. Su actuación en este campo no solo viene derivada de su escasez energética, sino especialmente de su llamativo efecto diurético, con el que contribuye a eliminar el agua sobrante por la orina de forma natural.

Tiene una significativa aplicación a nivel cutáneo, pues combate tanto el acné como los eczemas. En el caso del acné, no olvidemos que la causa última parece estar en la acción de algunas toxinas generadas por el desajuste hormonal propio de la edad juvenil. Por ello, supone una importante ayuda el poder detoxicante del diente de león, cuya savia puede ser utilizada de forma tópica, sin ser ingerida, con la ventaja adicional de que es un líquido considerablemente alcalino con eficacia bactericida. Esta última condición tiene su encaje porque en el proceso del acné también intervienen algunos microorganismos. Pero, en general, el diente de león está indicado para manejar algunas alteraciones dermatológicas relativamente comunes, como el prurito (una suerte de picor recurrente) y los eczemas ligados a la dermatitis.

Un extracto de su raíz puede constituir un buen remedio para combatir el estreñimiento cuando se quieren evitar los laxantes farmacológicos, estimulando el tránsito intestinal con riesgo nulo de aparición de episodios de irritación o de cualquier otro tipo.

Según se ha comprobado experimentalmente, el diente de león se comporta como un promotor de las enzimas antioxidantes e interviene en el equilibrio de los perfiles de los diferentes tipos de lípidos circulantes: triglicéridos, colesterol HDL y colesterol LDL, fundamentalmente. A su vez, los expertos valoran ampliamente la posibilidad de que ejerza un efecto de protección contra el estrés oxidativo relacionado con algunos trastornos del aparato circulatorio.

Dejamos para el final la que quizá represente la función más rutilante de Taraxacum officinale: su acción diurética, carente de riesgos y efectos secundarios, que permite una fluida eliminación de las toxinas acumuladas como fruto del metabolismo. Ello hace, incluso, que sea muy recomendable practicarse en cada cambio de estación un tratamiento preventivo con diente de león.

¿Cómo tomar por vía tópica?

Su raíz se emplea como materia prima para obtener un aceite con el cual puede llevarse a cabo el masaje ideal, con beneficios, para tratar reumatismos y artritis, haciendo gala de excelentes propiedades antiinflamatorias. Y, en otro orden de cosas, ayuda a la absorción de los coágulos propios de los moratones ocasionados como consecuencia de golpes.

Con finalidad estética

  • Contra la celulitis o piel de naranja: al evitar la retención de líquidos, ayuda a expurgar las toxinas que predisponen su formación. Constituye uno de los remedios con más beneficios para este problema.
  • Por idéntica razón puede emplearse para librarse de las desagradables ojeras, cuya causa, en bastantes casos, se achaca a retención de líquidos.
  • Un hábito constante de tomar infusión de diente de leon puede tener bajo control la aparición de pecas y manchas propias de la edad.
  • Practicarse asiduamente un lavado de pelo a base de infusión de diente de león suele ser una medida válida para compensar diferentes anormalidades del pelo, tanto graso como seco o frágil.
  • Un uso tópico contribuye a reducir la película grasa de la piel.

Aunque escasa, tiene su parte negativa: efectos secundarios y contraindicaciones, ¿Cómo evitarlos?

Siempre que se consuma en cantidades lógicas, puede decirse que el diente de leon apenas posee efectos secundarios y es prácticamente inocuo. El pequeño riesgo que entraña radica principalmente en sus hojas, que al comerlas en su estado natural pueden aportar muchos oxalatos y provocar serios problemas de salud porque secuestran los átomos de algunos minerales esenciales como magnesio, hierro y calcio, provocando una inhibición de su absorción. Por su parte, el tallo puede encerrar cierta toxicidad, especialmente para los niños, por su abundante contenido en látex.

Pero quizá el principal problema que pueda surgir venga en forma de alergia. Es posible que tras la ingestión de diente de león el aparato digestivo responda con la aparición de flatulencias, diarrea y dolor abdominal. O quizá surja una manifestación cutánea en forma de dermatitis, o bien irritación en el globo ocular, sequedad de boca, escalofríos e hipersalivación. Incluso puede darse el caso de presentarse un cuadro de dolores de cabeza, de espalda o musculares.

En todos los casos estaríamos hablando de una reacción alérgica a alguno de sus componentes, y evidentemente habría de suspenderse el consumo. Debe hacerse notar que todas aquellas personas alérgicas a la ambrosía y plantas compuestas, como caléndula, margarita o crisantemo, es altamente probable que también lo sean al diente de león.

Contraindicaciones: Cómo tomar correctamente Diente de León

El diente de león es un potente estimulante de la producción de bilis en la vesícula, por lo que a las personas que tengan cálculos biliares se les recomienda que eviten su consumo porque puede ocasionarles fuertes cólicos. Algo similar acontece en el aparato excretor: los oxalatos de la parte foliar del diente de león pueden aumentar la presencia de cálculos renales ya que mayoritariamente estos están compuestos por esas sales.

Y de manera equivalente puede hablarse de que por la capacidad de estimular la producción de jugos gástricos, no conviene que lo tomen aquellas personas que sufren de acidez o úlcera de estómago. Ello puede hacerse extensible a otras patologías digestivas como
síndrome del colon irritable o colitis ulcerosa. Se puede salir del paso de forma exitosa mezclando la infusión con malva o malvavisco , que contienen mucílagos y amortiguan el problema.

Deporte y Diente de León

Mención especial merece el caso de los diabéticos. Esta planta puede disminuir el nivel de glucosa en sangre si se compagina con los fármacos apropiados para controlar la diabetes, dando lugar a un cuadro típico de hipoglucemia con visión borrosa, sudoración, temblores, vértigo, hormigueos, taquicardia...

Debe advertirse que cabe la posibilidad de que algunas preparaciones de las que se comercializan lleven incorporado alcohol, por lo que han de guardarse las precauciones obvias en caso de dárselo a niños, embarazadas o madres lactantes. En estos dos últimos casos, influye además el hecho de que al diente de león se le atribuyen ciertas propiedades hormonales.

En lo que respecta a su compatibilidad con medicamentos, hay que poner en entredicho el consumo de diente de león en caso de estar siendo medicado con:

  • Litio: el diente de león impide la excreción de este metal, cuya acumulación en la sangre puede ocasionar una intoxicación a medio o largo plazo. 
  • Potasio: pueden dispararse los niveles séricos de potasio cuando por cuestiones de hipertensión o de otra índole esté recibiéndose un tratamiento a base del mismo y se adopte la pauta de ingerir regularmente diente de león.
  • Antibióticos: es posible que el diente de león restrinja la absorción intestinal de los mismos, un efecto que cabe esperar más frecuentemente con los llamados quinolonas, destacando norfloxacina, ciprofloxacina, enoxacina, esparfloxacina y trovafloxacina.
  • Asimismo, su poder como diurético desaconseja ingerirlo de manera paralela a fármacos de la misma naturaleza porque podría desencadenarse una deshidratación por excesiva pérdida de líquido.
  • Anticoagulantes (como la aspirina) y bloqueantes de acción neuromuscular (como la toxina botulínica o la succinilcolina): en caso de tomar alguno de estos medicamentos resulta importantísimo consultar al médico la oportunidad o no de consumir diente de león.</p>

Las diversas maneras de consumir diente de león y sus posibles combinaciones: ¿Cómo tomarlo?

Beneficios de tomar el Diente de León

Por su escaso aporte energético, que es consecuencia del bajo contenido en grasas e hidratos de carbono del que hace gala, es idóneo para ser integrado en cualquier dieta enfocada a adelgazar. ¿Cómo? Una de sus más comunes aplicaciones es como , que aunque resulta muy nutritivo en realidad es muy poco calórico (solo tiene 25 calorías por taza).

Sus hojas pueden consumirse crudas en ensaladas, recomendándose, para evitar que el tono amargo que poco a poco van adquiriendo se acentúe excesivamente, las jóvenes, que han de recogerse a los pocos días de empezar a crecer. También es bastante apreciado, en forma de salteado, como condimento de platos de champiñones, cebollas o verduras. Y otra opción de disfrutar de la comestibilidad de sus hojas tiernas consiste en sumergirlas unos treinta minutos en salmuera, cociéndolas seguidamente al vapor como cualquier verdura.

La raíz es utilizada como un sustituto del café, sin las complicaciones de la bebida original. ¿Cómo?, para disfrutar del diente de león como recambio natural del café hay que tostar y moler sus raíces. Se puede elaborar fácilmente un sustituto de café tostando raíces en un horno hasta que adquieran un tenue color marrón, momento en el que puede decirse que están listas para consumir.

Como apetentes antes de las comidas o en caso de anorexia, los capullos de las flores preparados en vinagre resultan un excelente recurso.

Para preparar una ensalada tonificante del hígado pueden emplearse las hojas frescas acompañadas de lechuga, brotes de alfalfa, albahaca y perejil. Si se tiene la costumbre de consumir estas ensaladas, hay que prevenir la tendencia de las hojas del diente de león al pronto deterioro, para lo cual conviene almacenarlas herméticamente con papel de cocina que absorba la humedad sobrante y puedan aguantar hasta 4 días. También los pétalos de las flores y los botones pueden servir como ingredientes saborizantes y colorantes en ensaladas.

Pueden elaborarse zumos, mezclándo normalmente con alguna fruta y siendo lo recomendable beber un vaso diario.

La mermelada, frecuentemente llamada miel de diente de león por tener una textura parecida a la de la miel auténtica, es un concentrado muy popular en algunas regiones europeas. La mejor materia prima para elaborarla son las flores recolectadas a las horas centrales del día en los meses de abril o mayo. Como receta, puede apuntarse la integrada por dos puñados de flores acompañados de medio litro de agua, medio kilo de azúcar y medio limón.

El mercado de la dietética y herbolario está muy nutrido de preparaciones de diente de león, solo o combinado, y tanto para uso externo como interno. Las más clásicas vienen compuestas de raíces y/u hojas, pero de unos años a esta parte, la industria farmacéutica ha ampliado enormemente el abanico con variopintas formulaciones en forma de extractos secos, extractos fluidos, jugo fresco de raíz y cápsulas.

Pero quizá la manera más extendida de consumir el diente de león sea en tisanas, elaboradas a partir de sus flores y hojas secas, seguidas de los extractos líquidos (es decir, en gotas) y las cápsulas, que bien pueden ser confeccionadas tanto a base de polvo o de extracto seco; estas últimas, a su vez, puede elaborarse a partir de:

  • Raíz, siendo la dosis equivalente a 3-5 gramos, que puede ser tomada hasta tres veces al día.
  • Hojas, equivalente a entre 4 y 10 gramos, también con un máximo de tres veces diarias. 
  • Mezcla de raíz y hojas, entre 3,5 y 5 gramos, con idéntico tope.

Tisana contra el acné

El acné y los furúnculos pueden combatirse obteniendo una decocción a partir de 5 gramos de raíz de bardana y otros diez de raíz de diente de león en tres cuartos de litro de agua.

Esta mezcla ha de dejarse en ebullición algo menos de diez minutos y otros tantos en reposo para que los principios activos difundan bien a la decocción. De esta se ingieren unos cien mililitros unas tres veces diarias.

Remedio contra la inflamación de próstata

Se trata de una infusión para la que hay que mezclar cinco gramos de ortiga y otros tantos de diente de león en medio litro de agua, que se dejan hervir y reposar unos minutos. Por su capacidad diurética, al estimular la producción de orina el diente de león contribuye a mitigar la inflamación de esa glándula.

En el “Journal de Medicina Alternativa y Complementaria” fue publicado hace unos años un estudio que revelaba que el diente de león causa un incremento muy aparente del volumen de orina a lo largo de las cinco horas posteriores a su consumo.

Otro estudio, este sobre cultivo de tejidos publicado en el “Journal of Medicinal Food” puso de manifiesto que el diente de león lleva a cabo una inhibición significativa de óxido nítrico, prostaglandinas, interleucinas y citoquinas, todas ellas sustancias que actúan como mediadoras del proceso inflamatorio.

¿Cómo tomar diente de león para la retención de líquidos?

Una cucharada de hierba seca de cola de caballo y otra equivalente de diente de león se disuelven en medio litro de agua y se hierven, pudiendo consumirse un total de tres tazas diarias. Con ella han de tomar precauciones los hipertensos, a los que debe ser su médico quien valore la oportunidad de tomarla por el riesgo de sufrir reacciones adversas.

Infusión ideal contra la cirrosis hepática

En este caso de cirrosis, una buena ayuda para el hígado puede representarla un cóctel a base de 20 gramos de diente de león, 30 de pasiflora y 50 de cardo mariano. Para ajustar la dosis, de esa mezcla se toma solo una cucharada pequeña, que se adiciona al agua hirviendo contenida en una taza y se deja reposar. Esta operación puede hacerse hasta cinco veces al día, siendo recomendable no bajar de tres.

¿Cómo tomar dandelion como remedio para eliminar verrugas?

Al arrancar y cortar la planta del diente de león, de su raíz brota una materia lechosa que tiene la curiosa capacidad de erradicar las verrugas. Para que su efectividad sea máxima, la raíz debe estar fresca y ese líquido aplicarse rápidamente encima de la verruga que, a continuación, debe protegerse con una tirita. Esto debe hacerse dos veces al día.

Otro para los quistes ováricos

Con él se busca aplacar el volumen de esos quistes rectificando el desequilibrio de los niveles hormonales que causó su formación. Su composición es enormemente sencilla: una infusión de una cucharadita de hojas secas de diente de león en una taza de agua de unos cien mililitros.

Y también para la acumulación de ácido úrico en sangre

Cómo tomar Diente de León

Este exceso suele ser ocasionado por la generación de elevadas cantidades de residuos resultantes de la descomposición de proteínas animales y alcohol ingeridos en demasía. Una de sus manifestaciones clínicas más comunes es la llamada gota, que produce un intenso dolor en el dedo gordo del pie, pero es causa frecuente de fuertes dolores en articulaciones por inflamación de estas, llegando en los casos más graves a producir episodios agudos de insuficiencia renal o hepática.

La infusión se logra mediante una combinación idénticas cantidades de diente de león, coronilla de fraile y anís verde, de la cual se admite la ingesta de un máximo de tres vasos al día.

Los responsables principales de la eficacia en la eliminación del ácido úrico son los polifenoles del diente de león, que además contribuyen a purificar el sistema linfático.

Tisana con cola de caballo

Con estas dos plantas puede prepararse una excelente tisana, cuyo espectro de acción incluye afecciones como la hipertensión arterial, la litiasis renal y la gota, entre otras. Para prepararla, se mezclan sendas cucharadas de hierbas secas de cola de caballo y de diente de león y se sumergen en medio litro de agua hirviendo. Una vez que ha empezado la ebullición, unos pocos minutos así y reposo de un cuarto de hora. De esto pueden beberse hasta tres tazas diarias, en frío o en caliente, que conviene pasar por el colador.

Cápsulas

Si se busca una forma sencilla y rápida de consumir diente de león sin verse en preparaciones de ningún tipo, las cápsulas son el recurso ideal, estando a la venta en herbolarios y tiendas de productos naturales, y por supuesto en la tienda online de HSN.

En cuanto a la dosificación, deben seguirse las recomendaciones indicadas en el envase, ya que depende de la cantidad de extracto seco que contengan las cápsulas, pero habitualmente son dos cápsulas con cada una de las tres comidas principales.

HSN ofrece presentaciones de comprimidos de 500 y 300 mg de diente de león (combinado con un 10 % de flavonoides).

En forma de tintura

Es otra opción igual de cómoda que las cápsulas. Puede encontrarse en muchos herbolarios y su forma de consumo es sencilla ya que solo hay que añadir unas gotitas de la misma a un vaso voluminoso de agua o zumo. Como detoxicante también sirve ingerir 30 gotas de tintura madre con agua tres veces diarias.

Contiene, como casi todas las tinturas, altos niveles de alcohol, así que no es recomendable tomarla durante el embarazo y la lactancia (sobre todo en cantidades mayores a las que se encuentran en los alimentos).

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