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Zeaxantina

La zeaxantina es un pigmento presente en la naturaleza como constituyente orgánico de las especies vegetales de los géneros Tagetes y Calendula, plantas herbáceas anuales entre las que hablamos principalmente de la caléndula y el cempasúchil como especies más destacadas en cuanto a su composición en este pigmento. Adicionalmente, no puede olvidarse su significativa presencia en el pimiento morrón y otros chiles mexicanos.

La zeaxantina es, junto a la luteína, uno de los máximos exponentes de la pigmentación natural de los alimentos, la cual, a gran escala, obedece a un grupo general de sustancias conocidas como carotenoides.

La existencia de este tipo de compuestos resulta vital dentro del metabolismo vegetal, debido a su función como promotores de la fotosíntesis y como filtro de la radiación ultravioleta, evitando un exceso de absorción de quantums de energía de alta frecuencia que podría dañar los orgánulos de la planta.

Dentro de la clasificación de los carotenoides destaca el subgrupo de las xantofilas, cuya principal característica es dotar a las especies que las portan de una tonalidad amarillenta o parda. Dentro de las xantofilas podemos citar:

  • Zeaxantina: Pigmento liposoluble de color amarillo de presencia estructural en diferentes reinos biológicos, como Protistas (algas), Monera (bacterias), Plantae y Animalia. El denominador común que justifica su existencia es actuar como blindaje contra la radiación solar, lo que en la especie humana se concreta en proteger la retina de las radiaciones ultravioletas.
  • Luteína: Con propiedades similares a la zeaxantina.
  • Capsantina: Es un excelente antioxidante presente en el pimiento rojo en asociación con otros pigmentos similares como la capsorrubina.
  • Como compuesto químico, una vez extraída y purificada, la zeaxantina adquiere la forma de un polvo cristalino anaranjado-rojizo, casi insoluble en agua y prácticamente inodoro, siendo necesario elevar la temperatura a 207 ºC para su tránsito a estado líquido.

    Este pigmento carotenoide, al unísono con su análogo luteína, tiene reservada una localización muy singular dentro del cuerpo humano: la mácula, área central de la retina a la cual debemos la facultad de poseer una visión aguda.

    Su actuación dentro de la complicada maquinaria ocular se basa, haciendo valer su condición de antioxidante, en impedir el desencadenamiento de reacciones químicas que dan lugar a la formación de radicales libres enormemente nocivos para los tejidos blandos y muy especialmente los constituyentes del globo ocular.

    Esta enérgica acción antioxidante se traduce en un beneficio muy específico en el plano de la patología oftálmica: la prevención de la temida degeneración macular, un proceso insidioso e irreversible vinculado a la edad y la opacidad del cristalino. De hecho, el aporte suficiente de luteína y zeaxantina mediante la dieta diaria o a través de complementos nutricionales reduce el riesgo de desarrollar cataratas hasta un 20 % y de degeneración macular en un 40 %.

    Como integrantes ambos del grupo de los carotenoides, hay sensibles afinidades entre la zeaxantina y el betacaroteno, quedando fuera de ellas la ruta metabólica seguida por el organismo para su aprovechamiento.

    Mientras el segundo se comporta como precursor de la vitamina A, molécula en la que se transforma y tras lo cual se almacena como sustancia de reserva en el hígado, la zeaxantina se distribuye mayoritariamente, manteniendo su identidad química, en la mácula de la retina y el cristalino.

    Índice

      1. Principales fuentes naturales de zeaxantina
      2. Necesidades de suplementación
      3. Propiedades de la zeaxantina
      4. Efectos secundarios de la zeaxantina
      5. Posibles combinaciones de la zeaxantina sintética

    Principales fuentes naturales de zeaxantina

    Entre las fuentes más generosas de zeaxantina cabe destacar las verduras de hoja verde, principalmente hojas de nabo, col rizada, col de Bruselas, acelga, espinaca y lechuga (especialmente la variedad romana), así como brócoli, maíz, calabacín y guisante.

    Adicionalmente, puede encontrarse en concentraciones importantes en espárrago, pimiento, naranja, caqui y mandarina. En lo que a las verduras hace referencia, una fórmula para lograr la máxima absorción de la zeaxantina es cocinarlas al vapor o comerlas crudas. Asimismo, para una óptima absorción se recomienda que la fuente de zeaxantina vaya acompañada de algún alimento cuyo contenido en materia grasa sea, al menos, apreciable, dada la liposolubilidad del pigmento.

    Una excelente alternativa puede ser combinarlos con aceite de oliva en el caso de verduras de ensalada. Y respecto a los alimentos de origen animal, sobresale muy por encima del resto la yema de huevo (proporciona 0,25 miligramos de este carotenoide).

    Recientes investigaciones han revelado interesantes conclusiones en relación con la eficacia de la absorción orgánica de este pigmento, de suerte que se sabe que el tabaquismo es un factor claramente inhibidor de la absorción de los carotenoides en general y de la zeaxantina en particular, elevándose el riesgo de sufrir reacciones adversas como consecuencia de suplementación con zeaxantina.

    Por su parte, algunos fármacos indicados para combatir los niveles sanguíneos elevados de colesterol, tales como los secuestradores de ácidos biliares, provocan una merma de los niveles de carotenoides disponibles por el organismo. También puede afirmarse que a algunas margarinas en cuya composición entran en juego esteroles vegetales se les reconoce capacidad para obstaculizar el proceso de absorción de la zeaxantina.

    Necesidades de suplementación

    Según las indicaciones del Comité de Expertos en Aditivos Alimentarios de la FAO/OMS, la Ingesta Diaria Admisible (IDA) de la zeaxantina se mueve en torno a 2 mg/kg de peso corporal, una cifra muy superior a lo que normalmente constituyen las recomendaciones de consumo diario.

    Si bien el consumo prolongado de altas cantidades de este pigmento carece de datos clínicos concluyentes acerca de sus efectos, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria llevó a cabo una evaluación avalada por el suficiente rigor científico en la que demostró que la ingesta diaria no debe rebasar un mg por kilo de peso corporal.

    Debe puntualizarse que las personas a quienes se les ha diagnosticado degeneración macular pueden requerir cantidades de hasta 10 mg diarios de zeaxantina para lograr beneficios apreciables.

    Para las personas con hábitos arraigados de consumir tabaco o alcohol o beber y aquellas en cuya dieta no tengan el protagonismo debido las frutas y las verduras, las necesidades de proveerse de zeaxantina exógena son superiores. A su vez, la suplementación podría ser necesaria en pacientes afectados de insuficiencia pancreática o hepática, enfermedad de Crohn, celiaquía (intolerancia al gluten) o a quienes se les haya extirpado la vesícula biliar.

    La zeaxantina está íntimamente vinculada a la luteína, razón que lleva a muchos estudios científicos a tratar a ambas sustancias en conjunto por poseer beneficios similares. Tanto la zeaxantina como la luteína se almacenan en la grasa corporal, pero de su diferente distribución en el ojo se derivan funciones distintas.

    Propiedades de la zeaxantina

    zeaxantina y salud ojos

    El cuerpo humano carece de programación genética para sintetizar esta sustancia, por lo que depende estrictamente de una permanente aportación exógena, ya que su presencia es fundamental para un correcto funcionamiento del mismo.

    Su propiedad más sobresaliente es la capacidad para combatir la formación de radicales libres en las membranas plasmáticas de las células, de manera que privan a estas de la agresión de las principales moléculas oxidativas instigadoras de los daños solares que puede sufrir el globo ocular. De hecho, su modus operandi puede representarse como la formación de un escudo en la mácula retiniana, mediante el cual quedan protegidas las células de las altas frecuencias presentes en cada haz de luz.

    Asimismo, han sido ampliamente contrastados sus efectos preventivos de la formación de cataratas, habiéndose establecido una relación causa-efecto entre una carencia o insuficiencia de zeaxantina y la génesis de este deterioro del cristalino.

    Su poder antioxidante contribuye a mejorar el estado de las paredes arteriales, lo que le convierte en una nada despreciable arma de prevención de las enfermedades cardiovasculares, una de las tres principales causas de mortalidad en los países desarrollados.

    Por su parte, diversos tipos de cáncer, en su mayoría ubicados en el sistema respiratorio (laringe, faringe y pulmón), admiten cierto grado de reducción del riesgo de aparición con una adecuada presencia de zeaxantina en el organismo, según revelan determinados estudios epidemiológicos.

    La intervención de los radicales libres como agentes predisponentes lesión celular no se limita al ámbito ocular, y por ello, la zeaxantina es capaz de amortiguar los efectos de los procesos inflamatorios y combatir el envejecimiento mediante la prevención de los daños a nivel de membrana. La piel, altamente expuesta a los efectos de la radiación ultravioleta, responde manifiestamente a las bondades de una dieta rica en alimentos con abundante zeaxantina, que pueden ayudar a protegerla del deterioro oxidativo causado por los radicales libres.

    Debe hacerse constar que este pigmento también tiene reservado un papel, si se quiere más secundario, en la prevención de enfermedades comunes como la gripe o la caries dental. E incluso según ciertas investigaciones que todavía carecen de la suficiente contrastación, podría ayudar a prevenir el Alzheimer y la demencia senil.

    En el ámbito de la alimentación, ha adquirido un notable protagonismo como agente nutracéutico por sus probados beneficios para la salud visual, desde que, en enero de 2013, la Unión Europea dio vía libre a la introducción de zeaxantina sintética en el mercado comunitario.

    La mayoría de los suplementos de xantofilas de los que abastece actualmente el mercado destinados a la protección de la visión son diferentes combinaciones de zeaxantina y luteína. Para el aprovechamiento comercial de la primera de ellas se emplean como sustrato las flores rojas de la planta Tagetes erecta, nombre científico del cempasúchil, y las de la caléndula o margarita.

    Pero una sinergia entre una dieta saludable y rica en alimentos que aporten carotenoides y la ingesta regular de suplementos de xantofilas parece ser la fórmula ideal para obtener los máximos beneficios.

    Pero no solo deben apuntarse sus virtudes desde el punto de vista de su contribución fisiológica, sino que, por ejemplo, en la industria alimentaria sus propiedades antioxidantes le confieren probada capacidad para evitar el enranciamiento de los aceites de soja.

    Infografía Zeaxantina

    En el ámbito agrícola, una de las influencias más llamativas es la que produce en el maíz, en cuyo grano contribuye eficazmente a frenar la proliferación de las especies de hongos productoras de aflatoxinas, unos metabolitos que requieren condiciones ambientales de humedad y temperatura favorables y que una vez que contaminan el maíz se convierten en una gran amenaza para la salud a través de los productos alimenticios en los que participa este cereal.

    El color anaranjado que transmite a las materias primas con las que entra en acción le otorga un excelente encaje en la fabricación de múltiples productos alimenticios, entre los que citaremos de productos de panificación, cereales procesados, preparados para lactantes, jugos y néctares de frutas, jaleas y marmalades, sopas y cremas, gomas de mascar, etc.

    Y en lo que respecta a la formulación de piensos compuestos para avicultura (tanto de producción de huevos como de carne), su uso se antoja indispensable en la consecución de la tonalidad deseada por el consumidor para la yema de huevo y la piel del pollo.

    Efectos secundarios de la zeaxantina

    Este pigmento, razonablemente consumido, apenas tiene reconocidos efectos secundarios, por lo que se considera de elevada seguridad alimentaria. La zeaxantina purificada está incluida dentro de la lista de sustancias GRAS (generalmente reconocidas como seguras), en base a estudios de toxicidad practicados en animales.

    A pesar de ello, deben guardarse determinadas cautelas. Por ejemplo, la ingesta de suplementos ricos en zeaxantina no se considera una práctica segura en mujeres embarazadas y en estado de lactancia, hecho que no es óbice para que intenten cubrirse las necesidades fisiológicas a través de la dieta diaria.

    Ocasionalmente se han descrito efectos secundarios compartidos con complejos de multivitaminas y minerales como malestar gástrico, cefalea y sabor extraño.

    Posibles combinaciones de la zeaxantina sintética

    como combinar zeaxantina

    La zeaxantina, como sucede con la luteína, no responde a los requisitos necesarios para su catalogación como nutriente esencial, pues ello depende de haberse puesto de manifiesto su necesidad para el crecimiento o el mantenimiento de la salud y, por otra parte, no queda fehacientemente documentado en la bibliografía científica que una ingesta insuficiente dé lugar a trastornos carenciales o muerte.

    No obstante, en 2013, los órganos competentes de la Comisión Europea determinaron que se daban las circunstancias que justificaban la introducción en el mercado de zeaxantina sintética, dándose el pistoletazo de salida a la fabricación de preparados farmacológicos y nutricionales de diversa naturaleza en los que figura como principio activo principal. En cuanto a las prácticas alimenticias que puede ser altamente beneficiosas, podemos decir que las vitaminas C y E son nutrientes que han demostrado una buen sinergia con la zeaxantina de cara a la preservación de la integridad de los tejidos oculares.

    De esta afirmación puede concluirse que las mezclas del tipo de ensaladas a base de espinacas, tomate, zanahoria, maíz, huevo, aceite (preferentemente de oliva) y jugo de limón, naranja o mandarina pueden ser una pieza ideal de la dieta para conseguir dicho objetivo.

    La astaxantina es otro pigmento que encaja perfectamente en un planteamiento dietético dirigido a prevenir la degeneración macular y las cataratas. Por su excelente capacidad para cruzar la barrera hemato-retiniana, se distribuye por el tejido encefálico, el sistema nervioso central en general y el globo ocular. Esta propiedad confiere a la astaxantina natural una singularidad respecto al resto de sustancias, ya que ni siquiera el betacaroteno la tiene.

    Los ácidos grasos poliinsaturados de la serie Omega-3 juegan asimismo un importante papel en esta dinámica. La razón estriba en que en la composición química de la membrana plasmática de las células especializadas de la visión (conos y bastones) es muy abundante en uno de ellos, el ácido docosahexanoico. Su función es aumentar la permeabilidad de esa membrana para que el intercambio de sustancias entre el medio extracelular y el intracelular sea adecuado, así como frenar el estrés oxidativo.

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