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Acerola – Propiedades, Beneficios, Para qué sirve, Cómo tomarla…

Acerola – Propiedades, Beneficios, Para qué sirve, Cómo tomarla…

La acerola es el fruto en forma de baya de un arbusto cuyo nombre científico es Malpighia emarginata, perteneciente a la familia de las malpigiáceas. Debido a su similar apariencia, es bastante frecuente confundirla con una cereza, aunque una detenida observación pone de manifiesto bastantes diferencias entre ellas.

¿Qué es la acerola?

Esta fruta es también conocida como cereza de Barbados, cereza de las Indias Occidentales, semeruco o cerecita. Sus más remotos orígenes hay que buscarlos en la península del Yucatán (México), desde donde fue expandiéndose paulatinamente en dos direcciones:

  • Por un lado, hacia el norte, asentándose en las áreas más cálidas del sur de Estados Unidos, como Florida y Texas.
  • Por otro, hacia el sur, colonizando Centroamérica y el nordeste de América del Sur. De hecho, su cultivo es significativo en las Antillas caribeñas y las regiones subtropicales. Pero actualmente, Brasil y Puerto Rico son los mayores cultivadores mundiales de esta planta.

Las características botánicas y de cultivo de Malpighia emarginata

La planta de la que surge la acerola puede considerarse indistintamente un pequeño árbol y un arbusto frondoso. Su aspecto admite cierto grado de confusión con una especie de la familia de las rosáceas y de muy similar denominación, el acerolo (Crataegus azarolus), que puede verse frecuentemente en el ecosistema mediterráneo. El ambiente adecuado para su óptimo desarrollo es el propio de climas tropicales y subtropicales, pues es altamente sensible a las bajas temperaturas, lo cual, en buena parte, se debe a la escasa profundidad de su entramado radicular, pues son raíces más bien superficiales.

Como planta familiar es muy práctica, ya que cuando alcanza su máxima envergadura, que suele ser en torno a 4-5 metros de altura, proporciona una amplia zona de sombra y da un toque muy estético al entorno.

Podemos dar algunos rasgos morfológicos más de este cualificado vegetal, como que su copa es muy ramificada, que sus hojas son de color verde oscuro y miden entre 5 y 12 mm y que sus flores están integradas por una corola con cinco pétalos que admiten como variantes de colores rojo, rosa, malva y blanco.

Acerca de su ubicación más oportuna, es importante asegurarle cada día al menos cuatro horas de luz solar directa para que se desarrolle correctamente, para lo cual una zona que se mantenga en semisombra puede ser una buena opción. Aunque no resalta por una gran ocupación de espacio y además sus raíces no tienen rasgos invasivos, es aconsejable respetar una distancia de, al menos, 2 ó 3 metros sobre otros ejemplares de similar o superior arquitectura.

En cuanto a necesidades edafológicas, es decir, las relacionadas con el suelo, no es especialmente exigente pues se adapta con facilidad a sustratos de características físico-químicas bastante dispares.

Lo que sí demanda es un buen drenaje, ya que es bastante susceptible a la podredumbre que ocasionan los embalsamientos de agua en las raíces.

Para su cultivo doméstico en maceta, lo más oportuno es plantarlo en un sustrato universal enriquecido con perlita, que tiene la granulometría óptima para las raíces del arbusto de la acerola y un alto contenido en sílice derivado de su origen volcánico. Y para rematar la mezcla, es muy aconsejable introducir un lecho de greda volcánica como estrato inferior, con la finalidad de reducir el consumo de agua gracias a que la capa que se infiltra entre el sustrato de cultivo y la atmósfera minimiza la evaporación.

Beneficios de la Acerola

Sus necesidades de riego, eso sí, son bastante elevadas, lo cual es lógico al tratarse de una especie cuyo hábitat natural son regiones de una pluviometría muy constante, por lo que hay que evitar que la tierra o el sustrato estén secos demasiado tiempo.

Traduciéndolo al terreno de la práctica, puede hablarse de una periodicidad de tres o cuatro veces por semana en verano y reducirse a periodos de cuatro o cinco días en las demás estaciones. Pero una buena forma de afinar al máximo consiste en comprobar el grado de humedad del suelo que le circunda.

Ello simplemente requiere pinchar el terreno con un palo delgado de madera, de manera que si al sacarlo se ve que no ha recogido apenas humedad es el momento de regar. Evidentemente, puede hacerse de una forma más científica recurriendo a un medidor de humedad digital, pero el método antes señalado permite sacar una conclusión fiable.

A lo largo de la temporada anual de crecimiento, que se extiende desde el inicio de la primavera hasta finales del estío, esta planta exige un cuidadoso tratamiento de fertilización a base de abonos orgánicos, entre los cuales pueden escogerse guano, estiércol o humus de lombriz, entre otros. En el caso de hablar de cultivo en maceta, habrá de tenerse en consideración el empleo de abono en presentación líquida para que el drenaje del suelo no se vea comprometido.

Es una especie sensible al frío. Si bien resiste mínimas de hasta -2 ºC, se comporta mejor si la temperatura es, al menos, de 10 ºC. Por ello, si se tiene en un territorio de clima continental, con frecuentes heladas, lo mejor es acoplarla dentro de una habitación con buena insolación y que esté al abrigo de corrientes de aire.

Cómo es el fruto de la acerola: aspecto, limitaciones y consumo

El fruto de la planta, que aloja tres diminutas y duras semillas en su pulpa y se destina, como se verá posteriormente, a la fabricación de complementos alimenticios, tiene un formato lobular y la envergadura y el tamaño de una cereza, aunque muy parecida, en cuanto a forma, a una manzana. Externamente es de color rojizo, pero a la apertura se revela amarillento. Técnicamente puede definirse como una drupa carnosa que pesa unos 20 gramos.

Su sabor oscila entre agridulce y el ácido que le proporciona su contenido en ácido ascórbico (1 a 2 gramos por cada 100). Es característico su aroma dulzón y, como se verá posteriormente, atesora gran cantidad de propiedades para la salud.

La acerola destaca por su carácter enormemente perecedero; tal es así que, una vez desprendidas del arbusto, tienden a deteriorarse enseguida, hablando de un margen no superior a cuatro horas tras su recolección. Ese deterioro se traduce en modificaciones en su aspecto externo que les confieren una apariencia bastante poco atractiva.

Por su cantidad en azúcares experimentan una rápida fermentación, de manera que transcurridos unos 3 días pierden totalmente su aptitud para el consumo directo, aflorando enmohecimiento y perdiendo sus propiedades organolépticas. Si se someten a congelación, al descongelarse pierden su consistencia, por lo cual son más aptas para un procesado tecnológico en fabricación de mermeladas, jarabes y zumos.

El consumo de la acerola se distribuye por todos los continentes gracias al prestigio que ha acumulado por su doble condición de nutritiva y medicinal. Sus primeros compases, según recogen algunos testimonios históricos, fueron ligados a los indios de la amazonia que, al parecer, tenían fe ciega en este fruto para combatir ciertos trastornos comunes como la fiebre, el dolor de cabeza o los males del hígado y los riñones y, además, como antídoto contra las mordeduras de serpientes y otros animales ponzoñosos.

Además de ser consumida por las personas, la acerola también es muy bien aceptada por algunos animales; en concreto, por las diferentes especies de primates, lo cual no es casualidad ya que comparten con el hombre la incapacidad biológica para sintetizar vitamina C, estimulándoles su sabio organismo a consumirlas en grandes cantidades para cubrir ese déficit. Con su ingestión logran un efecto adicional, que es regular la motilidad del intestino, actuando de alguna manera como purgante.

Aunque la acerola es un fruto muy arraigado entre los procedimientos de la medicina natural, deben conocerse sus limitaciones en determinados problemas de salud. Está indicada para actuar, sobre todo, en patologías y trastornos que afectan a los sistemas óseo y muscular, siendo capaz de aportar mucha energía al organismo, por lo cual constituye un arma de rápida recuperación del organismo después del ejercicio físico.

La acerola es un verdadero manjar por su delicioso sabor aderezado con un característico matiz ácido. Otra forma excelente para consumirla en a base de los suculentos dulces que pueden prepararse con ella, e incluso una vez destilada pueden elaborarse licores de excelente bouquet.

¿Cuáles son los principales componentes químicos de la acerola?

El componente estrella de la acerola: la vitamina C

El alto contenido de la acerola en vitamina C la posiciona entre las cinco frutas que más vitamina C contienen de todas las conocidas mundialmente; sus compañeras de podio son el kakadu australiano, las bayas de goji, el camu-camu y el rosa mosqueta.

Como puede comprobarse, ninguno de los cítricos que en occidente pasan por ser los alimentos emblemáticos en cuanto a riqueza en vitamina C merecen un reconocimiento en este ranking.

De hecho, la acerola natural contiene entre 600 y 4800 mg por cada 100 g de pulpa, lo que representa más de veinte veces lo que contiene una naranja. La concentración que encontramos en la acerola es de unos 2g/100g.

Zumo Acerola

Esta abundancia es superior en la fruta madura y menos en los momentos inmediatos a su recolección. Y como le sucede a cualquier otra fruta, los fenómenos atmosféricos como el calor, el frío y la simple exposición al aire y los rayos del sol suponen una merma en el contenido de vitamina C.

Pero en relación con las bondades nutricionales de esta fruta no sería ecuánime limitar su mención al ácido ascórbico, ya que incorpora en su constitución un nutrido catálogo de micronutrientes que se encuentran en menor pero suficiente grado, como las vitaminas B6, B1, ácido pantoténico o B5 y A, los flavonoides y algunos minerales indispensables para el organismo como calcio, fósforo, hierro, potasio y magnesio.

Y si hablamos de macronutrientes, hidratos de carbono simples, proteínas y fibra dietética soluble también hacen acto de presencia en esta fruta, aunque ciertamente en menor medida excepto los primeros.

Vitaminas A y B

La vitamina A es uno de los principales micronutrientes que aporta la acerola, en cifras equivalentes por cada cien gramos en comparación con lo que posee un manojo de zanahorias, es decir, de 4.000 a 12.500 unidades internacionales por cada 100 gramos. No olvidemos que esta vitamina desempeña un crucial papel en la visión, el desarrollo y la integridad de las mucosas, la producción de células sanguíneas y el funcionamiento del sistema inmunitario, sin ánimo de agotar el catálogo.

Por su parte, las vitaminas del complejo B hacen posible una rápida metabolización de los carbohidratos, las proteínas y las grasas dentro de las rutas para la obtención de ATP, es decir, de energía.

Fibra y otros componentes

La sensible aportación de fibra dietética de estas bayas contribuye a mantener en buenas condiciones el sistema digestivo estimulando el peristaltismo intestinal, por lo que se le adjudica una función de control de problemas digestivos como estreñimiento, diarrea o disentería.

Siendo extremadamente baja en grasas y en energía, su incorporación en dietas para perder exceso de peso corporal siempre es bienvenida.

El interesante complejo de las sustancias antioxidantes

Dentro de su composición bioquímica, hay algo que caracteriza significativamente a la acerola y que comparte con la singular familia de los llamados frutos rojos y morados: su riqueza en polifenoles, antocianinas, quercetina, taninos, ácido clorogénico y otras sustancias que entran en extraordinaria sinergia con las vitaminas C y A con sus excelentes efectos antioxidantes.

Gracias a estos, la ingestión de acerolas se considera una medida de prevención de infecciones y de ralentización del envejecimiento celular, lo cual es debido a la capacidad de neutralizar los nocivos radicales libres que las oxidaciones generan en las membranas celulares.

Se puede tomar la acerola en complemento alimenticio o en recetas de repostería.

Como aval de esta teoría podemos hablar de un trabajo de investigación que en 2005, el “Diario de la química agrícola y alimentaria” sacó a la luz en el que se explicaban unos hallazgos del equipo científico acerca del mecanismo de actuación por el que los flavonoides presentes en la acerola son capaces de neutralizar los efectos de estos radicales libres derivados de la oxidación de membrana y de determinadas toxinas que provocan diferentes grados de lesión celular.

Antioxidantes naturales

Las bayas de acerola contienen altas cantidades de ácido clorogénico, un compuesto capaz de regular la producción de la hormona pancreática insulina, retardando la liberación de la glucosa al torrente sanguíneo, lo que significa un mejor control del nivel de glucemia y, en consecuencia, una reducción del riesgo de padecer diabetes.

Una recomendación ya practicada por algunos profesionales de la medicina es el consumo de acerolas a los diabéticos tipo II, lo cual encuentra su justificación en la protección que los antioxidantes, especialmente los compuestos polifenólicos, ejercen sobre los vasos sanguíneos en relación con el poder insidioso de oxidación que acarrea el exceso de glucosa circulante.

A ello debe añadirse que estos polifenoles llevan a cabo cierta absorción de los azúcares que forma parte de los alimentos, provocando una reducción de la glucemia pospandrial (la medida después de las comidas).

Uno de los grupos específicos de sustancias con efecto antioxidante, las antocianinas, es responsable de propiedades antiinflamatorias que dan a las acerolas un margen de acción para tratar migrañas y dolores de cabeza en competencia con el ácido acetilsalicílico y el ibuprofeno.

Recientes estudios revelan asimismo que estamos hablando de una fruta con un nada despreciable potencial de prevención del desarrollo de células tumorales, un beneficio intrínsecamente asociado a la labor de las sustancias antioxidantes que contiene.

Sucede lo propio en materia de las enfermedades degenerativas neuronales como la demencia senil o el Alzheimer, cuyo progreso contribuye a ralentizar por idéntica causa.

Y este generoso elenco de antioxidantes también supone una garantía para salvaguardar el sistema cardiovascular de la acción de los radicales libres que causan el temido estrés oxidativo.

Las 10 Propiedades de la Acerola más importantes

  1. Fuente de vitamina C. Es el fruto comestible con más concentración en vitamina C (ácido ascórbico). Siempre hemos sabido que la naranja es un alimento famoso, entre otras cosas, por su contenido en vitamina C. Pues bien, para hacernos una idea, las naranjas contienen de 500 a 4000 partes por millón de vitamina C, siendo entre 16.000 a 172.000 la concentración que encontramos en la acerola. O lo que es lo mismo, unos 2.000mg/100g.
  2. Es un tónico poderoso en casos de estrés físico, fatiga o agotamiento nervioso. La acerola ayuda en la producción de “hormonas anti-estrés”, como es la melatonina (La melatonina forma parte del sistema de señales que regulan el ciclo circadiano ,reajusta la mayoría de ritmos)
  3. Rica en antioxidantes. Es rica en sustancias como carotenos, bioflavonoides y polifenoles. Las propiedades antioxidantes eliminan toxinas y fortalecen el organismo para prevenir nuevos invasores. También contiene micronutrientes como el magnesio, vitamina B1, B2, ácido pantoténico, calcio, hierro, magnesio y potasio.
  4. Acción desintoxicante. Consigue limpiar el organismo y es una fruta aconsejable para personas que están dejando alguna adicción, como puede ser el tabaquismo o el alcoholismo. Tiene capacidad para frenar o ralentizar la destrucción de las membranas celulares.
  5. Ayuda a la formación de colágeno. En los huesos, los cartílagos, los dientes, la piel, los vasos sanguíneos y en todos los tejidos conjuntivos, o conectivos.
  6. Tiene propiedades diuréticas. Activa al hígado por su contenido en pectina (un polisacárido vegetal que se halla disuelto en el jugo de muchos frutos maduros.) y por su acidez.
  7. Favorece la absorción de hierro. La acerola posee vitamina C, necesaria para absorción de hierro. Hay dos clases de hierro: el hierro HEMO (procedente de alimentos de origen animal) y el hierro NO HEMO (lo proporcionan los alimentos vegetales y es el que también se encuentra en la yema de huevo y en los lácteos). Pues bien La vitamina C tiene la propiedad de reducir el hierro y así evitar la producción de sales insolubles que impidan la absorción.
  8. Hidratante. Ayuda a mantener la piel y cabello hidratados. Por su alto contenido en mucílago (sustancia viscosa que se encuentra en algunas plantas y suele tener una función protectora) y proteínas. La acerola demostró tener la cualidad de hidratar el organismo, esta es una propiedad que a su vez promueve la integridad capilar.
  9. Inmuno-estimulante. Refuerza las defensas del cuero contra gérmenes y virus debido a una activación de anticuerpos naturales del organismo. Útil como prevención contra la gripe o resfriados comunes.
  10. Además combate y previene: anemias, reuma, tuberculosis, afecciones hepáticas, teniendo la cualidad de bajar y controlar los niveles de colesterol en el organismo.

Por supuesto tenemos que tener claro que la acerola, como cualquier otra fruta, pierde propiedades ante las adversidades atmosféricas: el calor, el frió, la congelación, o simplemente expuesta al aire, supone una pérdida de ácido ascórbico (vitamina C).

Aunque lo realmente importante es que no pierde en totalidad su vitamina C y por eso los derivados o fabricados con la acerola, son muy interesante por la vitamina C que permanece en ellos.

Fruto Acerola

Las funciones más relevantes que se atribuyen a la acerola dentro del organismo

Particularmente por su riqueza en ácido ascórbico, resulta un buen método para estimular la síntesis de colágeno en las células del tejido conjuntivo, una proteína tan necesaria para la piel, los huesos, los cartílagos, los dientes y los vasos sanguíneos, entre otros tejidos y órganos.

La acerola se comporta como un alimento remineralizante durante las etapas de desarrollo corporal (infancia y adolescencia) y en situaciones fisiológicas o patológicas como embarazo, lactancia, reparación de fracturas óseas, osteoporosis…

Es muy reconocido su papel tonificante en situaciones de estrés, fatiga y agotamiento por causas neurológicas (no por mero desgaste físico), ya que está implicada en la síntesis de la melatonina, una hormona que interviene directamente en el entramado de signos que marcan los denominados ritmos circadianos o nictamerales (las oscilaciones que experimentan los parámetros bioquímicos y sus consecuencias en las funciones orgánicas a intervalos de tiempo regulares).

Es digna de destacar su acción detoxicante, desplegando un potencial de limpieza del organismo en relación con diferentes sustancias con especial mención a aquellas que generan hábitos adictivos, como las drogas, el tabaco y el alcohol.

De alguna manera, esta función se engarza con lo explicado a tenor de los efectos anti-oxidacción, pues se deriva de su capacidad para obstaculizar la lesión progresiva de las membranas celulares. Por este motivo, se considera a la acerola un alimento de apoyo en la planificación del abandono del tabaquismo.

A su vez, hace gala de una interesante propiedad diurética que se desprende de la presencia de pectina, un polisacárido integrante de la pulpa de la baya de acerola y que por su alta solubilidad se encuentra también en el jugo de la fruta maduro.

Favorece la absorción intestinal del hierro, una ventaja íntimamente ligada a la vitamina C. Esta función es operativa tanto para el llamado hierro hemo, el que contienen los alimentos de origen animal (excepto huevos y leche y derivados) como para el no hemo, el suministrado por los vegetales, el huevo y los lácteos.

El mecanismo mediante el que actúa la vitamina C consiste en reducir químicamente los átomos de hierro que se encuentran oxidados en los alimentos para impedir que estos formen sales insolubles cuya absorción es imposible y se pierdan por las heces.

Por su alto contenido en mucílago, un componente hidrófilo y viscoso que ejerce una función protectora en la acerola, se comporta como un factor de hidratación, lo cual se manifiesta especialmente en el aspecto de la piel y el pelo, incluida una mayor integridad del folículo piloso.

De hecho, es sobradamente conocida la aplicación de la acerola en polvo en forma de tratamiento tópico aprovechando la cantidad de mucílago; pero también por otra razón, la vitamina C. En este caso, es debido a su papel potenciador de la formación endógena de colágeno, la proteína esencial del tejido conjuntivo que garantiza la elasticidad del revestimiento cutáneo.

En este ámbito, completaríamos las funciones de la acerola reseñando el beneficio de contribuir a la reconstitución del epitelio tras la pérdida de sustancia propia de las heridas, facilitando el fenómeno de la cicatrización.

Asimismo, la aplicación externa de acerola en polvo obstaculiza la síntesis de melanina y ello repercute en una apariencia más saludable de la piel.

Se le adjudica asimismo un rol inmunoestimulante, reforzando, al parecer, la eficacia de las defensas orgánicas contra los microorganismos, lo cual se lleva a cabo básicamente por una vía de activación de la síntesis de anticuerpos específicos contra los antígenos que portan dichos gérmenes.

Ayuda a tratar y prevenir anemia, reúma y trastornos hepáticos, teniendo capacidad de equilibrar los niveles de colesterol en sangre. En concreto, contribuye a bloquear la acumulación de ácidos grasos y las enzimas transaminasas en el hígado.

Ha de prestarse también atención a los beneficios que entraña el consumo de acerola ligados a su elevada cantidad en uno de los principales minerales: el potasio. Este resulta clave para el equilibrio de la presión arterial, la integridad de las paredes venosas y el funcionamiento cardiaco.

Una de sus principales armas es su carácter vasodilatador, que ejerce un incremento de la luz arterial que contribuye a la mayor fluidez de la corriente sanguínea. De esta forma, influye indirectamente en la prevención del depósito de las placas de ateroma que desencadenan la temida arteriosclerosis y en la coagulación de la sangre.

Como tomar la Acerola

Una propiedad poco explotada de la acerola es como agente secuestrante de átomos de metales pesados (como el plomo), de manera que indirectamente protege al organismo de la contaminación atmosférica e incluso de la vehiculada a través del agua y los alimentos.

Puede servir como complemento eficaz en los tratamientos contra el herpes, ayudando a reducir los típicos síntomas de dolor, mucosidad e inflamación de la piel.

Finalmente, no podemos olvidar un efecto de la acerola muy destacado y del cual se echa mano con asiduidad: el ejercido sobre las vías respiratorias. Ya sea por la acción antihistamínica que desarrolla la vitamina C y que combate los síntomas propios de las alergias como irritación, estornudos, etc., ya sea por su capacidad para fortalecer el sistema inmunitario en su lucha contra las infecciones o bien por el poder antibacteriano de sus compuestos fenólicos, el consumo de acerola, quizá excepto en verano, puede ser una interesante opción para mantener alejadas estas afecciones o, cuando menos, mitigar sus síntomas.

También como factor adelgazante

Aparte de sus atribuciones cuasi terapéuticas, la acerola merece un hueco especial en las dietas para adelgazar o de personas que están en un proceso de pérdida de peso por indicación médica, ya que contiene muy pocas calorías (ausencia de grasas) y, lo que es muy importante, un gran poder saciante, por lo que es ideal para introducirla en recetas fitness.

Para lograr mayor eficacia en este terreno, la mejor forma de consumirla es hacerlo un punto antes de su maduración, cuando puede decirse que está un poquito verde, momento en el que son más aprovechables sus propiedades.

La otra cara de la moneda: efectos secundarios y contraindicaciones de cara a la salud

A pesar de que la acerola puede etiquetarse como alimento muy seguro, debe tomarse siempre bajo cierto control de las cantidades ingeridas y el tiempo de consumo.

Efectos secundarios de tomar Acerola

Uno de los posibles efectos secundarios de un sobreconsumo de acerolas es una diarrea transitoria, cuya causa hay que buscarla precisamente en una de sus propiedades, la detoxicante; la explicación es que el aluvión de vitamina C, a quien corresponde esa faceta detoxicante, moviliza el peristaltismo intestinal en aras de promover la evacuación de cualquier toxina del organismo.

De escasísima casuística, otro de los posibles efectos secundarios consiste en la aparición de manchas cutáneas ampliamente distribuidas, lo cual comparte causa con la manifestación anterior.

Si en los dos casos citados los síntomas son muy acusados, lo más prudente es reducir la dosis hasta dar tiempo a que sean mitigados esos síntomas.

De lo que se trata es que se produzca un acostumbramiento del organismo a las sustancias aportadas en gran cantidad por la acerola hasta ver cuál es el momento indicado para volver a incrementarse gradualmente la dosis.

Contraindicaciones de la Acerola

Acerca de la oportunidad de su ingestión en las situaciones de embarazo y lactancia, no hay razones para desaconsejarla, si bien, como acontece en estas etapas con casi cualquier sustancia o alimento con fuerte personalidad, lo aconsejable es ajustar un poco a la baja la dosis y, en todo caso, consultarlo con el médico. En los niños debe plantearse el tema de forma similar.

Quienes sí pueden sufrir complicaciones por tomarla debido a la cantidad de vitamina C que aporta son las personas que padecen alguno de los trastornos del metabolismo, como gota o cálculos renales.

De hecho, en cierto modo se le considera un presunto factor predisponente de la formación de cálculos renales. Aunque un estudio de la Universidad de Washington reveló que dos gramos diarios de ácido ascórbico generó un incremento de sales de oxalato en la orina, arrojando un índice de riesgo significativo para la formación de cálculos en el 40 % de los individuos testados, la realidad es que hacen falta datos concluyentes que determinen la vinculación real de dosis altas de vitamina C con el desarrollo de estos cálculos.

Como sucede con cualquier otra fruta fresca, consumida en cantidad excesiva puede acarrear dolor de estómago.

Como medida de precaución, debe hacerse notar que las personas con alergia al látex pueden experimentar reacción al consumo de acerolas, por lo que han de descartarlas de su dieta.

Suplementos de acerola, una extraordinaria fuente de vitamina C

En cuanto a los suplementos de acerola, se consideran generalmente seguros (sustancias GRAS, siglas de generally recognized as save) cuando se utilizan siguiendo la pauta que su fabricante indica en el prospecto.

La acerola en forma de suplemento concentrado también es susceptible de interactuar con medicamentos que se prescriben bajo receta médica, por lo que debe consultarse al médico antes de tomarla. En particular, con las píldoras anticonceptivas y otros fármacos a base de estrógenos y con anticoagulantes.

La ingesta diaria de una cantidad que exceda de dos gramos de suplemento de acerola puede repercutir, aunque con bastante improbabilidad, en un cuadro clínico de náuseas, diarrea y calambres abdominales, síntomas de los que también se ha llegado a informar en pacientes que tan solo habían ingerido un gramo.

Los comprimidos de acerola son altamente recomendados por los expertos. Pero al calcular la dosis, hay que tener en cuenta que un comprimido cuya masa sea de 2265 mg incluye 1000 mg de extracto seco de acerola titulado al 17 % de vitamina C, de lo que se desprende que su cantidad neta en ácido ascórbico es de 170 mg.

Beneficios de la Acerola y sus propiedades más características

Por consiguiente, iniciarse con una dosis de un comprimido diario sería suficiente para aportar la cuarta parte de la vitamina C que demanda nuestro organismo. Una vez que este vaya asimilando la dosis, puede elevarse a dos comprimidos (un 50 % de la vitamina C necesaria) y unas pocas semanas después hasta se puede llegar a tres.

Cuatro gramos al día ya se considera una dosis demasiado alta, pero aun así es habitualmente bien tolerada. Incluso se dan casos de personas que por astenia, agotamiento o fatiga crónica necesitan aportes sobresalientes de vitamina C y recurren a dosis de hasta 6 gramos diarios sin manifestar problemas (aunque se han revelado algunos casos de migrañas, mareos y desmayos).

Los especialistas aconsejan seguir un tratamiento de una duración de 4 ó 5 meses al ritmo de 3 semanas ingiriéndola intercalando lapsus de una semana descansando, es decir, una pauta, en términos de semana, de 3-1-3.

Es interesante matizar el régimen horario al que conviene ceñirse, de suerte que, de ser posible, se evitará su ingesta a partir de las tres de la tarde pues podría interferir en el ritmo de sueño. Lo más razonable es tomarla por la mañana junto con el desayuno.

Hay suplementos de acerola que están disponibles en forma de extracto de polvo dispuesto para su mezcla con agua y zumos de frutas u otros vegetales. Puesto que los compuestos que integran el polvo de extracto de acerola, en su inmensa mayoría, son solubles en agua y además de fácil metabolización y excreción, están catalogados como suplementos alimenticios seguros y eficaces.

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¿Con qué puede combinarse la acerola?

Por supuesto, la acerola admite variadas y súper interesantes asociaciones con plantas medicinales y otros complementos alimenticios.

Si se desea obtener un plus de energía, con la jalea real conforma una combinación que se ofrece como ideal para combatir la fatiga crónica y el agotamiento, recomendándose especialmente a los deportistas.

En caso de necesitar una rápida estimulación del sistema inmunitario, una excelente combinación es la que tiene lugar con Ganoderma lucidum (reishi). Este es un hongo macroscópico de procedencia oriental remotamente célebre por sus benéficas propiedades. Su sombrerillo es de color pardo-rojizo y es en sus cuerpos fructíferos donde se alojan los principios terapéuticos que aporta.

Estos se proyectan sobre algunas enfermedades degenerativas, como las distrofias y atrofias musculares, porque el reishi contiene adenosina y uracilo, dos de las bases nitrogenadas que integran los ácidos nucleicos (ADN y ARN), esenciales para la división celular.

Las asociaciones con la archiconocida Echinacea y con Griffonia simplicifolia pueden ayudar a combatir el estrés, la ansiedad e incluso una depresión de escasa entidad. Griffonia simplicifolia es una especie de origen africano dotada de unas semillas muy abundantes en el aminoácido hidroxitriptófano (en siglas, L-5-HTP).

La importancia de esta sustancia consiste en ser el precursor de la serotonina, de manera que la síntesis de este esencial neurotransmisor del cerebro no puede tener lugar sin el concurso de aquel.

Y es que por esa condición interviene decisivamente en los estados de estrés, depresión y ansiedad que impiden disfrutar de un sueño reparador, convirtiéndose, entonces, en un arma eficaz para ayudar a recuperar la serenidad y la calidad del sueño en combinación con la acerola.

Además, debe hacerse notar como garantía que el L-5-HTP de Griffonia simplicifolia carece de los efectos secundarios de los antidepresivos farmacológicos, así como de riesgo de adicción.

Y, por otro lado, combinada con Ashwagandha (la llamada ginseng indio o hierba mora mayor), recientemente tiene reconocidos efectos para frenar la evolución de la enfermedad de Alzheimer.

En mujeres embarazadas, por sus especiales requerimientos nutritivos puede ser interesante su asociación con las bayas de goji y la jalea real. No obstante, debe recordarse que en esta etapa debe guardarse extrema prudencia en el consumo de ciertas plantas medicinales.

Consumir comprimidos de acerola versus otras fuentes de vitamina C

Al margen de su administración por vía oral, también se fabrican formulaciones de cremas para su aplicación directa en la piel con el objetivo de mejorar su turgencia y elasticidad e incluso como remedios contra infecciones externas de hongos.

La acerola natural contiene vitamina C biodisponible, pero es mejor dirigirse a una tienda de confianza y adquirir comprimidos de acerola de excelente calidad.

Por otro lado, no es frecuente encontrar en el comercio de alimentación acerolas frescas y, en caso de hacerlo, hay que tener presente que su ácido ascórbico pierde parte de sus propiedades cuando es expuesto al aire, al sol o a temperaturas algo extremas, por lo la mejor forma de aprovechar la vitamina C es consumir complementos nutricionales.

En conclusión, si se desea consumirla, la mejor manera de hacerlo es en forma de comprimidos de polvo de extracto, por los siguientes motivos: estos contienen todas las propiedades y beneficios que aporta el fruto y, por otra parte, aseguramos que estamos tomando la dosis adecuada de vitamina C y así es más fácil evitar efectos indeseados al inicio.

Eso sí, teniendo en cuenta que no todos los productos que hay en el mercado garantizan óptima calidad, por lo que hay que asegurarse de que el fabricante es sumamente fiable.

Muchos complementos de vitamina C de los que frecuentemente pueden encontrarse en tiendas, herbolarios, parafarmacias y farmacias etiquetan con 500 mg de ácido ascórbico cuando, en realidad, ese no es otro que el peso, tal cual, del comprimido, cuyo contenido de vitamina C (que acostumbra a no ser natural, sino sintética) nunca supera los 120 mg, de lo que se desprende la habitual ineficiencia de estos preparados.

Por eso, es aconsejable analizar bien la composición de los complementos nutricionales de vitamina C; si esta se extrae de frutas naturales, cuáles son estas y en qué concentración aparecen sus principios activos.

En términos generales, los resultados de múltiples investigaciones demuestran que la suplementación con esta suculenta fruta apenas presenta riesgo de toxicidad y su consumo es seguro para el organismo.

Valoración Acerola

Propiedades - 100%

Factor adelgazante - 99%

Contraindicaciones - 100%

Efectividad - 100%

100%

Evaluación HSN: 5 /5
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