Rosa mosqueta: un universo de virtudes

La rosa mosqueta, cuya denominación científica en botánica es Rosa eglanteria o Rosa rubiginosa, es una especie vegetal con notables propiedades y beneficios medicinales, como queda avalado por su amplia e histórica trayectoria entre los principios activos utilizados con fines terapéuticos, especialmente en la medicina popular y pensando en los trastornos de la piel, como las arrugas, cicratrices, manchas y envejecimiento.

Índice

    1. Características generales de la planta de rosa mosqueta
    2. Fundamentos para su cultivo
    3. El origen de la rosa mosqueta
    4. Cuáles son los componentes que le confieren su enorme importancia
    5. Un gran elenco de beneficios y propiedades para la salud
      1. Acción contra la osteoartritis y la artritis reumatoide
      2. Rosa mosqueta contra el dolor menstrual
      3. Las enfermedades cardiacas, también dentro de su espectro de acción
      4. La obesidad puede ser controlada con la rosa mosqueta
      5. La inmunidad no se queda aparte
    6. Los beneficios del aceite de rosa mosqueta en particular
      1. El aspecto general de la piel
      2. Las quemaduras
      3. El cabello
      4. Contra la caída de las pestañas
      5. En manos y articulaciones
      6. Otras lesiones externas
      7. También en el árbol respiratorio
      8. Un freno a la diabetes
      9. Como favorecedor de la dilatación en el parto
    7. Cómo tiene lugar la obtención del aceite
    8. Para qué sirve la rosa mosqueta
    9. Efectos secundarios y contraindicaciones
    10. Cómo tomar la rosa mosqueta
    11. Qué diferencias existen entre las cremas de rosa mosqueta y su aceite
    12. Con qué puede combinarse la rosa mosqueta
    13. Suplementos que contienen rosa mosqueta

Características generales de la planta de rosa mosqueta

Hablamos de una especie que puede encontrarse en estado silvestre y que a su vez es posible de cultivar de manera controlada. Su formato es el típico de un arbusto, capaz de alcanzar una altura superior a los dos metros. Si nos detenemos en su aspecto morfológico, posee un tallo estilizado y altamente flexible, en cuya superficie pueden apreciarse abundantes espinas de tonalidad violácea.

El nombre común por el que se conoce habitualmente es el correspondiente a su órgano reproductor, la flor. Por eso resulta conveniente, de cara a disipar la frecuente confusión dentro del lenguaje de la calle, distinguir dentro de su anatomía el escaramujo, que no es otra cosa que el fruto que resulta de la evolución de aquella. Pero no solamente de esta especie, sino de todas las que conforman el género botánico Rosa, de las cuales en Europa la más abundante es Rosa canina.

Tras la dehiscencia de la corola y el conjunto de sus pétalos, el escaramujo queda como fruto maduro altamente aprovechable para la obtención del preciado aceite, como se explicará posteriormente. Por consiguiente, queda aclarado que cuando hablamos de escaramujo no hacemos referencia a ninguna variedad de la planta de rosa mosqueta, sino al fruto de todas las que estas especies, Rosa eglanteria o rubiginosa y Rosa canina, incluyen. Eso sí, cada una de las variedades se identifica genuinamente por la forma singular de sus frutos, pudiendo estos ser alargados o esféricos, rojos, naranjas o morados, etc.

Fundamentos para su cultivo

Como consecuencia de su aguerrida naturaleza, que le dota de una extraordinaria resistencia ambiental y biológica, son muy escasas las exigencias que esta planta impone a la hora de su cultivo, así como muy reducidos los cuidados a lo que debe someterse. De hecho, de su adaptación a multiplicidad de condiciones climáticas y agronómicas habla bien la tendencia que se observa muy frecuentemente a invadir terrenos destinados a pastoreo y múltiples tipos de cultivos.

Rosa mosqueta planta

Su resistencia se refleja en una elevada capacidad para soportar ciclos de sequía severa y la pobreza nutritiva de suelos con mal drenaje y un pH elevado (es decir, suelos alcalinos), así como en su casi inmunidad para verse afectada por las, para otras plantas, temidas plagas y enfermedades.

Si se desea cultivar la rosa mosqueta en plan doméstico, lo más apropiado es utilizar como materia prima el esqueje. La dimensión adecuada de estas unidades ha de moverse en torno a unos 25 cm de largura, que según está demostrado es el tamaño que genera mayor vigor en el crecimiento de la planta en su etapa incipiente.

Además del tamaño, otro factor influyente es el formato del continente que se emplee para la siembra doméstica; lo ideal es recurrir a las clásicas macetas, que pueden ser simplemente de plástico, cuyo fondo alcance al menos los 20 cm, que es la profundidad mínima que la planta requiere para que sus raíces adquieran un desarrollo pleno.

Y, evidentemente, juega también un papel importante el sustrato con el que se enriquezca la tierra de cultivo; entre las posibilidades existentes, las más recomendables son el humus de lombriz, el estiércol de ganado vacuno y la arena lavada.

El origen de la rosa mosqueta

Los ancestros de esta peculiar especie vegetal hay que buscarlos en el este del viejo continente, desde donde experimentó una amplia expansión tiempo atrás hasta colonizar los dos subcontinentes americanos, buena parte de Asia y el África más septentrional.

En nuestros días, es la vertiente chilena de la cordillera de los Andes el principal ecosistema donde se observa un desarrollo pletórico de la rosa mosqueta. Al parecer, su presencia en esas latitudes debe acumular una dilatada carga temporal, pues se tienen francos indicios de que los indios araucanos hacían uso de la rosa mosqueta para diversas aplicaciones. Una de ellas, como uno de los aceites vegetales más utilizados por sus propiedades para la piel para cuestión de cicatrices y arrugas.

Asimismo se conoce el hábito de los antiguos pobladores de la Patagonia de contar con esta planta para conservar la elasticidad de la piel, acelerar la cicatrización de las heridas e, incluso, como ingrediente en la elaboración de un dulce autóctono de su gastronomía.

Si nos ceñimos a su producción en la actualidad, Chile destaca muy por encima de los demás países, ya que aporta más de las tres cuartas partes de la oferta mundial de rosa mosqueta en estado bruto.

Cuáles son los componentes que le confieren su enorme importancia

Múltiples y fundadas son las razones que han llevado a bautizar a la rosa mosqueta como “el fruto de la eterna juventud”, pero todas esas propiedades arrancan de un tronco común: su riqueza en sustancias antioxidantes para la piel, cuya acción se proyecta sobre la bioquímica de la membrana de las células del epitelio cutáneo.

Uno de los principios activos en los que la composición química de la planta de la que se obtiene el aceite de rosa mosqueta sobresale especialmente por su generosidad son los ácidos grasos esenciales, pertenecientes a las series omega 6 y omega 3 y siendo el linoleico el más abundante de todos ellos.

La rosa mosqueta, a su vez, es muy abundante en varias vitaminas (retinol o vitamina A, ácido ascórbico o vitamina C y tocoferol o vitamina E), todas ellas con notables propiedades antioxidantes, de manera que su encaje para potenciar la salud de la piel y en general de todo el organismo no admite discusión. Sin duda, una de sus más célebres características es su alto contenido de vitamina C, que se materializa en 8 veces el del kiwi y 20 el del limón.

Aceite esencial de Rosa Mosqueta

Pero, siendo quizá los citados las principales atributos, no acaba ahí el repertorio de sustancias que integran el bagaje bioquímico de la rosa mosqueta. Al margen de la vitamina A en forma de retinol y de provitamina o β-caroteno, contiene tretinoína, ácido transretinoico o ATRA, que son los tres nombres que recibe la forma ácida de aquella. Esta sustancia constituye el ingrediente activo de la mayoría de las formulaciones que prescriben los dermatólogos para combatir las arrugas, las patas de gallo, la flacidez y las estrías, por su extraordinario poder para promover la regeneración de las células epiteliales.

Un gran elenco de beneficios y propiedades para la salud

La extraordinaria aceptación del aceite de rosa mosqueta como cosmético sobre la piel es una consecuencia directa de ser un elemento muy favorecedor de la formación de colágeno sobre la piel, que es la proteína básica del tejido conjuntivo; en consecuencia, se comporta como un potente regenerador de cicatrices y marcas en las que ha habido cierto grado de pérdida de sustancia. Actúa, a su vez, como un buen astringente cutáneo, ayudando a preservar la piel de la huella típica del envejecimiento.

Esa combinación entre sustancias antioxidantes, vitaminas, (algunas, como hemos visto, también con poder antioxidante) y ácidos grasos esenciales da lugar a una sinergia entre todos ellos de la que se desprende un interesante catálogo de funcionalidades en el ámbito de la piel: reducción de estrías, regeneración de tejido cicatricial, mitigación de la hiperpigmentación, alisamiento de pieles secas o ásperas, acné, etc.

Acción contra la osteoartritis y la artritis reumatoide

Uno de los beneficios de la rosa mosqueta en los que más se ha profundizado en los estudios y donde más conclusiones fehacientes se han obtenido es su capacidad para paliar los efectos de la osteoartritis, especialmente el dolor articular agudo.

El motivo por el cual muestra tal eficiencia está en su poder antiinflamatorio y de protección de los cartílagos articulares. En la bibliografía pueden encontrarse descripciones de estudios de investigación desarrollados sobre pacientes afectados de osteoartritis de cadera o rodilla, en los cuales un tratamiento a base de 5 gramos por día de extracto en polvo de rosa mosqueta supuso una sensible reducción de la sensación de dolor crónicoy de los accesos de dolor agudo, requiriendo estos pacientes una dosis notablemente inferior de los tradicionales fármacos una vez transcurridas dos semanas de ingestión de rosa mosqueta.

La rosa mosqueta puede ser tan eficaz o incluso más que la glucosamina o el sulfato de condroitina sobre la piel, medicamentos ambos de reconocido prestigio en el campo del tratamiento de la osteoartritis y la artritis reumatoide.

Rosa mosqueta contra el dolor menstrual

Descubriendo la rosa mosqueta

Al igual que es capaz de amortiguar el dolor provocado por la osteoartritis y la artritis reumatoide, esta sustancia natural atesora un notable poder analgésico en el caso del dolor asociado con la dismenorrea, una patología que afecta al desarrollo de los ciclos menstruales acompañada de fuertes dolores abdominales. En este sentido, su eficacia rivaliza con el ácido mefenámico, fármaco que suele ser de elección preferente por los ginecólogos para tratar la dismenorrea.

Las enfermedades cardiacas, también dentro de su espectro de acción

Diversos estudios científicos avalan el encaje de la rosa mosqueta dentro de las estrategias de prevención de enfermedades cardiovasculares, incluyendo la hipertensión arterial, el índice de colesterol total y la relación LDL/HDL (es decir, colesterol “malo”/colesterol “bueno”). De hecho, en personas que sufren niveles elevados de colesterol alto, incluso el aceite de esta planta se considera un arma altamente eficaz.

Centrándonos en uno de esos estudios, en sus conclusiones se afirmaba que, siendo la población muestreada compuesta por 30 personas, estas fueron sometidas a una pauta de ingestión de un líquido con extracto de rosa mosqueta al 1% durante un mes y medio, el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular se redujo en un 17%.

La obesidad puede ser controlada con la rosa mosqueta

Uno de los trastornos de la salud con mayor tasa de incidencia en las sociedades desarrolladas es la obesidad, contra la cual los organismos competentes en alimentación y nutrición y los especialistas en endocrinología llevan más de dos décadas implementando diferentes medidas para frenar el despliegue de lo que casi podría considerarse un trastorno epidémico.

El tiliroside es un bioflavonoide que forma parte de la composición natural de esta planta con el cual se han realizado experimentos en animales de cara a testar su eficiencia en el control de la obesidad en situaciones compartidas con la diabetes. Pues bien, en uno de esos estudios se sometió a ratones obesos a una dieta hipercalórica, rica en grasas, suplementada durante tres semanas con 100 mg de tiliroside / kg de peso corporal. La bioactividad de esta sustancia en el hígado supuso reducir el incremento de los depósitos de grasa en el tejido adiposo. El consumo de extractos de escaramujo o de semilla completa de rosa mosqueta en concentración de 50 mg/kg durante dos semanas o de rosa mosqueta en polvo durante diez semanas generó un resultado equivalente.

También fue objeto de investigación cómo respondían determinados individuos en estado de sobrepeso o de preobesidad a la ingesta diaria y por periodos prolongados de diferentes extractos de rosa mosqueta. La conclusión que se obtuvo fue que esta suplementación aligera los depósitos de grasa abdominal y no parece conllevar efectos secundarios. Por lo tanto, la comunidad científica parece estar de acuerdo en adjudicar a estas especies del género Rosa el rol de sustancias aptas para incluir en terapias contra la obesidad.

Los compuestos activos que se han citado no se encuentran en el aceite, sino en el polvo que se obtiene de integrar otras partes de la planta, lo cual habla de la importancia de la forma en la que se administre la rosa mosqueta.

La inmunidad no se queda aparte

De los efectos de la rosa mosqueta en polvo sobre los mecanismos inmunitarios del organismo también se disponen de buenas referencias. Parece haberse certificado su contribución a combatir las infecciones bacterianas y virales por la vía de incrementar la fluidez del torrente sanguíneo en las zonas más dificultosas para recibir el riego y el flujo de orina.

Los beneficios del aceite de rosa mosqueta en particular

Entre los aceites para uso cosmético, el aceite de rosa mosqueta es uno de los productos que mayores pasiones ha suscitado gracias a sus propiedades en los ámbitos de la dermatología, la nutrición y la cosmética.

El reconocimiento de sus propiedades, sobre todo sus beneficios sobre la piel, fue sacado a la luz a través de un estudio de la Facultad de Química y Farmacología de la Universidad de Concepción de Chile, que se basó en sus propiedades cicatrizantes en 200 pacientes testigo.

Aceite de Rosa Mosqueta

El aceite de rosa mosqueta es actualmente considerado uno de los regeneradores cutáneos naturales más consistentes, a lo cual hay que añadir la ventaja de su inocuidad.

Es un gran aliado para todo lo que viene a continuación:

El aspecto general de la piel

Este aceite se absorbe transcutáneamente con mucha celeridad y su pH es de 5,1, lo que le da una enorme afinidad con la piel. Además, es inodoro y su textura es apta para tratamientos tópicos.

Los ácidos grasos esenciales que contiene este aceite en tal notable concentración (tres cuartas partes del total de ácidos de la planta se concentran en él) mejoran la elasticidad de la piel y le confieren mucha más firmeza. De hecho, utilizado diariamente como loción durante el embarazo, ayuda a evitar una de las típicas consecuencias posparto, la aparición de las estrías abdominales sobre la piel. Asimismo es eficaz para prevenir los brotes de acné propios de las etapas de la pubertad y la adolescencia.

El ácido transretinoico, que como se dijo en apartados anteriores, es la forma ácida de la vitamina A, es el principio activo de la rosa mosqueta más significado en la lucha contra las arrugas y las líneas de expresión faciales. Pero no quedan ahí sus efectos favorables, ya que también se conoce su aptitud para prevenir las manchas cutáneas características de la edad avanzada y para llevar a cabo una limpieza de los poros de la piel.

Por otro lado, tengamos en cuenta que la radiación ultravioleta del sol y las compuestos químicos normalmente dispersos en el ambiente atmosférico se comportan como contumaces agresores para la piel. Contra ello, este aceite fija una especie de escudo que blinda la epidermis y previene las consecuencias que pueden acarrear esos factores externos, entre otras el cáncer de piel. Pero no solo tiene reconocidos efectos preventivos, sino que también puede reducir los daños provocados debido a su ya citado poder de regeneración epitelial.

Un uso continuado del aceite de rosa mosqueta en la piel será, sin duda, un factor de rejuvenecimiento, antiarrugas y antiojeras. Conviene aplicarlo valiéndose de un algodón para que las manchas vayan disipándose poco a poco.

Proporciona resultados muy halagüeños para un pospeeling (el peeling es un tratamiento de descamación o exfoliación usando sustancias químicas).

Las quemaduras

Sus ácidos grasos intervienen en la mecánica de ciertas funciones celulares epiteliales que resultan imprescindibles para lograr la recuperación de la sustancia perdida en la lesión del tejido, además de mantener este suficientemente hidratado.

Dentro de esta parcela podría incluirse también la recuperación de pieles que han sufrido alteraciones tras un tratamiento de radioterapia.

El cabello

El aceite de rosa mosqueta, por su rápida y fácil absorción a través del cuero cabelludo es capaz de proporcionar nutrientes a los folículos pilosos, nutriendo además la capa epitelial; de esta forma, es apto para eliminar la caspa al reducir la descamación del tejido y la sequedad del cabello, al contribuir a su hidratación. Contra lo que pudiera parecer, el riesgo de ocasionar un engrasamiento del mismo no existe pues no deja rastro de grasa superficial.

Rosa mosqueta y cabello

Aplicado al cabello teñido, aporta a este brillo y firmeza, ayudando a compensar el cierto grado de deterioro generado por las permanentes, la excesiva exposición al sol o el frío extremo.

Contra la caída de las pestañas

Así como el aceite de rosa mosqueta ejerce un efecto beneficioso en el cabello lo hace en las pestañas, combatiendo su resecamiento mediante la hidratación de los folículos pilosos, haciéndolos más vigorosos y frenando la caída de aquellas. Pero como precaución, antes de aplicarlo hay que limpiar detenidamente el contorno de las pestañas con un algodón y un producto desmaquillante, hasta terminar con todos los residuos de polvo y partículas que haya. Tras aplicarlo, hay que dejarle reposar unos minutos.

En manos y articulaciones

Así como la aplicación del aceite de rosa mosqueta sobre el cuero cabelludo es un extraordinario factor de hidratación de este, por idéntica razón las manos agradecen el contacto con aquel porque su aspecto pierde lustre conforme pasa el tiempo y el aceite frena parcialmente ester proceso gradual.

El aceite de rosa mosqueta puede fortalecer las uñas, para lo cual basta con untar con cierta asiduidad aplicar cada una de ellas dejando que la sustancia se vaya absorbiendo por el llamado tejido ungueal.

Por su parte, codos, talones y rodillas, localizaciones muy sensibles al resecamiento, responden gratamente a una aplicación regular de este preciado líquido, conservando suavidad y elasticidad.

Otras lesiones externas

El ácido linoleico, principal de los ácidos grasos de la serie omega 6 en el cual es muy abundante, ayuda a restablecer los capilares y otros pequeños vasos que por sufrir lesiones en sus paredes son los responsables de la formación de eritemas cutáneos, más conocidos como enrojecimientos.

Mención aparte merecen los casos de la pitiriasis rosada (erupción cutánea caracterizada en niños y adultos jóvenes por manchas de color rosado e intenso picor) y el acné, para combatir los cuales el aceite de rosa mosqueta está indicado por sus buenas prestaciones.

También en el árbol respiratorio

Debido a sus grandes cantidades de vitamina C, el aceite de rosa mosqueta es un arma a tener en cuenta a la hora de prevenir algunos trastornos respiratorios como el asma.

No deben olvidarse sus posibilidades como agente preventivo de numerosos tipos de cáncer.

Una de las grandes virtudes del aceite de rosa mosqueta es que posee un verdadero arsenal de carotenoides, flavonoides y polifenoles, todos ellos potentes antioxidantes que combaten la temida reacción en cascada de los radicales libres en las membranas celulares y, en consecuencia, pueden ser considerados con toda solvencia factores de prevención del cáncer en general.

Un freno a la diabetes

El aceite de rosa mosqueta, que ya se ha comentado que tiene un excelente nivel de comestibilidad, contribuye a regular el nivel de la glucosa en sangre, lo que contribuye a mermar el riesgo de contraer diabetes.

Como favorecedor de la dilatación en el parto

En analogía con otros tipos de aceites, el de rosa mosqueta también puede ser útil en algunas fases del embarazo, y no solamente, como ya se ha indicado, para prevenir la aparición de estrías en senos, abdomen y nalgas; también es de destacar su aptitud, en los últimos días antes del parto, en la entrada de la vagina y el periné, dos zonas contiguas a las que contribuye a dar la elasticidad que a la hora de desencadenarse el parto puede facilitar la dilatación del canal.

Cómo tiene lugar la obtención del aceite

Del escaramujo, como ya se explicó el fruto de la rosa silvestre, por el método de prensado en frío se obtiene el ultracotizado aceite de rosa mosqueta. Como materia prima se recurre más habitualmente a Rosa canina, pero también a Rosa eglanteria.

El procedimiento de obtención requiere un esmerado proceso de preparación del fruto y transcurre a través de las siguientes etapas: 

  • Cosecha durante los meses de febrero, marzo y abril. El fruto es manualmente para preservar la corteza de posibles daños. 
  • Acondicionamiento precio al secado previo del fruto en lugares adecuados, aprovechando al máximo la energía solar. 
  • Secado en bandejas con un proceso forzado de deshidratación dentro de un horno cuyas altas temperaturas no perjudican a sus características. 
  • Selección. Una vez deshidratado, se realiza una fina selección en la que se segregan los frutos de las semillas y finalmente el fruto se somete a molienda. 
  • La semilla es sometida a un delicado proceso de extracción por prensado mecánico en frío cuyo resultado es el aceite de rosa mosqueta. 

Para qué sirve la rosa mosqueta

La destilación de los pétalos sirve para obtener extractos como el “agua de rosas”, para su uso como colirio antiinflamatorio e incluso como suave afrodisíaco.

Los frutos, es decir, los escaramujos, tienen una interesante parcela reservada en la industria alimentaria, y ello es así en base a su probada eficacia como aditivos antioxidantes en productos y preparados cárnicos como las salchichas de Frankfurt, las hamburguesas precocinadas, el jamón y la paleta cocidos, por ejemplo. Esta aplicación ha adquirido un creciente interés puesto que el consumidor medio ha aumentado el nivel de exigencia de productos con menos aditivos de síntesis y más naturales, dadas las sempiternas sospechas que recaen sobre los primeros como potenciales alérgenos y cancerígenos.

Características de la Rosa Mosqueta

Tomada en forma de infusiones, destacando entre ellas el té de rosa mosqueta, es una interesante herramienta para reforzar los mecanismos de defensa del organismo contra las enfermedades. Además tiene influencia en el metabolismo, al ser un estimulante de las reacciones enzimáticas que tienen lugar dentro de las células. Y como ya se ha explicado en otros apartados, no hay que olvidar su excelente papel como reconstituyente de tejidos.

Esta infusión se elabora utilizando las flores, las semillas y los escaramujos, haciendo una mezcla con todo ello que se tritura y se convierte en una gran fuente de vitaminas A, C, B1, B2 y B3 y una nutrida nómina de flavonoides y polifenoles dotados de un archiconocido efecto antioxidante. En concreto por la cantidad de vitamina C que lleva, tomar esta infusión es bueno para pertrecharse de los catarros y la gripe. Y es precisamente esta característica la que le hace muy recomendable para los fumadores, en los cuales es conocida su limitación a la hora de conservar bioactiva este micronutriente esencial.

Esta infusión también contribuye a mantener a raya el ácido úrico en sangre, motivo por el cual se le considera apropiada para su consumo en ataques de gota, cuya causa es precisamente el nivel excesivo de ese ácido.

Debe tenerse en cuenta también, a pequeña escala, su papel como diurético y laxante. Más en concreto, una infusión elaborada solamente con los pétalos de la rosa mosqueta se recomienda tomar de vez en cuando como purgante y agente limpiador del aparato excretor, no despreciando su empleo como parte de una terapia destinada a disolver cálculos tanto biliares como renales.

Ya en un plano más secundario, también parece exhibir cierta eficacia en estados de depresión.

Efectos secundarios y contraindicaciones

Dada su lógica abundancia en lípidos, un empleo excesivo del aceite sobre la piel puede convertirse en un factor predisponente de acné, especialmente en pieles con alto contenido seborreico.

La rosa mosqueta también es susceptible de ocasionar efectos secundarios vinculados al aparato digestivo si se administra por esta vía, tales como náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, acidez gástrica y molestias estomacales. Y fuera del aparato digestivo se han referido algunos episodios de fatiga, dolores de cabeza y trastornos del sueño.

Por su parte, una inhalación accidental de polvo de rosa mosqueta puede producir una reacción alérgica, lo cual lógicamente depende de la idiosincrasia de cada persona en el asunto de la hipersensibilidad a alérgenos.

Aunque no se ha notificado efecto contraproducente alguno del aceite de rosa mosqueta durante la lactancia, se considera lo más prudente que cuando sea aplicado en los senos, el pezón y su areola queden exentos de contacto con él con vistas a evitar que sea ingerido por el bebé.

En cuanto a la rugosina E, otro compuesto químico integrante de la rosa mosqueta, se cree que podría perjudicar el mecanismo de la coagulación de la sangre, lo cual, de confirmarse, podría responsabilizar a la rosa mosqueta de la aparición de hemorragias si se administrase en las dos semanas previas a una intervención quirúrgica.

En este orden de cosas, cabe entender como desaconsejable su consumo conjuntamente a los medicamentos que interfieren en mayor o menor grado en la coagulación de la sangre, como el ácido acetilsalicílico, el clopidogrel, la dalteparina, la enoxaparina, la heparina o la warfarina, entre otros.

También hay algún indicio de que el extracto de rosa mosqueta pudiera ser motivo de insuficiencia renal leve, pero falta contrastar los datos que refrenden esta observación.

En el caso del metabolismo del hierro, hay trastornos como la hemocromatosis, la talasemia o la anemia en los que se impone, por precaución, mantenerse ajeno al consumo de rosa mosqueta en cualquiera de sus presentaciones. La causa estriba en la vitamina C, ya que es sabido su interferencia en la absorción de este metal, lo que podría acarrear un agravamiento de esas enfermedades.

Podría perjudicar la excreción del litio en pacientes que estén siendo medicados con fármacos que lo contengan, un metal cuya acumulación da lugar a síntomas graves. El litio se utiliza para tratar episodios agudos en las personas con trastorno bipolar o maníaco-depresivo.

Igual que sucede con muchas sustancias al contactar directamente con la piel, el aceite de rosa mosqueta no está exento del riesgo, aunque remoto, de producir irritación cutánea o incluso un cuadro de reacción alérgica. Aunque precisamente una de las justificaciones posibles de su uso tópico sea tratar una irritación de la piel, algunas pieles sensibles pueden sufrir un rechazo a este aceite. Esto suele darse en personas que padecen atopia o son hipersensibles a algunas plantas.

Tanto si se ingiere extracto en polvo, aceite o píldora de aceite de rosa mosqueta pueden aumentar los niveles de estrógenos. Por lo tanto, las mujeres que ya toman estrógenos, por ejemplo en forma de anticonceptivos orales, pueden experimentar un incremento de los niveles sanguíneos de estas hormonas sexuales, lo que suele traducirse en un cuadro clínico caracterizado por calambres musculares, fatiga, dolores de cabeza e insomnio o al menos dificultad para conciliar el sueño.

Cómo tomar la rosa mosqueta

Una tisana a base de rosa mosqueta tiene efectos regeneradores y rejuvenecedores que pueden llegar a ser impactantes. El té de rosa mosqueta puede tomarse bien acompañado de té verde o en alternancia con este a lo largo del día, asegurando el aporte de un gran complemento vitamínico, de ácido cítrico, de carotenos, flavonoides, polifenoles y taninos, entre otras sustancias.

Infusión de Rosa Mosqueta

Esta bebida puede usarse como un laxante moderado teniendo en cuenta también que es algo diurética, pero lo que es sobre todo es un tonificante general del organismo. No obstante, tomada ella sola resulta un tanto insípida y poco apetente, por lo que para hacer más fluido su consumo quizá sea mejor asociarla a cualquier otra que tenga mejor palatabilidad.

Los frutos de la rosa mosqueta admiten su condición de materia prima en la preparación de tinturas, mermeladas, gelatinas, cremas cosméticas e incluso bebidas alcohólicas de baja graduación (llamemos la atención al hecho de que paulatinamente van comercializándose los licores procedentes de la destilación de los escaramujos). Pero sea cual sea el tipo de preparación, su conservación requiere tener la precaución de que se haga en lugares ventilados, secos y no expuestos a la luz solar así como alejados de aparatos que emitan radiaciones electromagnéticas como microondas o televisores.

Para poder sacar conclusiones, en cuanto a resultados, con la ingesta de aceite de rosa mosqueta hay que prolongar durante al menos seis semanas la ingesta diaria de una cucharadita de café.

El aceite de rosa mosqueta puede ser consumido como suplemento alimenticio durante el embarazo; de hecho, los especialistas ya suelen recomendar hacerlo en una dosis diaria que no sobrepase los 10 ml (más o menos una cucharada) y siempre crudo.

Otra posibilidad está en el consumo de la pulpa del fruto, una vez macerada en agua durante una noche y cocida durante media hora. que puede comerse con una sola cucharada de la cual un adulto se asegura más de 60 mg de vitamina C, que es la cantidad diaria recomendada. De esta manera puede servir como un excelente refuerzo del sistema inmunitario para tratar un resfriado. La pulpa, aparte de la utilidad descrita, es posible emplearla como materia prima en la elaboración de salsas y gelatinas.

Qué diferencias existen entre las cremas de rosa mosqueta y su aceite

Propiedades de la flor de Rosa Mosqueta

La principal radica en que el aceite es mucho más rico en rosa mosqueta que cualquier crema. Contra ello, las cremas atesoran la ventaja de que son más fácilmente manipulables por la consistencia de su textura. Su menos cantidad de sustancia original es compensada con un elenco de principios activos que entran como parte de los ingredientes de su elaboración. Entre ellos, podemos citar ácido hialurónico y colágeno. Incluso las cremas son susceptibles de ser enriquecidas con aceite de forma doméstica, añadiendo unas gotas. Este tipo de enriquecimiento puede llevarse a cabo asimismo en cualquier crema hidratante, de suerte que incorporemos a esta un cierto poder reparador en casos de acné o cicatrices.

El aceite de rosa mosqueta fabricado sin aditivos y sin agentes externos de ningún tipo conserva en su plenitud la potencia de Rosa rubiginosa o Rosa canina en cuanto al poder de regeneración del tejido epitelial.

Por establecer unos patrones más o menos ajustados de cara a su administración, diremos que cuando se consume en forma de cápsulas, con 1 o 2 cápsulas dos veces por día (4,5 g), siendo una toma antes de la comida central, es suficiente. Si se opta por la presentación de aceite por vía tópica han de extenderse unas pocas gotas un par de veces al día practicando un masaje en círculos durante unos dos minutos. Si este aceite se consume oralmente, una cucharada sopera al día es la dosis de referencia.

Estos productos están a la venta en farmacias, herbolarios, parafarmacias, algunos supermercados y en tiendas online especializadas como HSN.

Con qué puede combinarse la rosa mosqueta

Una de las combinaciones más ilustres y buscadas por su eficacia es la que acompaña a este producto con el aloe vera, la cual tiene atributos varios relacionados con la estética y la salud de la piel, como apagar los reflejos del cutis, disimular las cicatrices, las líneas de expresión y las arrugas, recortar el sobrante de grasa cutánea, vaciar los poros y hacer que la piel aparezca con una textura más elástica. La sinergia entre los componentes de la rosa mosqueta y del aloe vera permite alcanzar el máximo grado de regeneración que permita frenar el envejecimiento de la piel y vencer con éxito problemas cutáneos de cierta envergadura como el acné o una quemadura.

Por otro lado, podemos tener en cuenta una infusión que mezcle hoja de olivo, manzana y rosa mosqueta. Esta mezcla de ingredientes naturales es ideal para preparar un té de sabor dulce y refrescante. Pero hablemos un poquito de los dos acompañantes de la rosa mosqueta.

La hoja de olivo se caracteriza por su fortalecimiento del sistema inmunitario, equilibrar la presión arterial, mitigar los síntomas de la artritis y prevenir la aparición y el avance de algunas enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer.

Fruto de la Rosa Mosqueta

Por su parte, la manzana, al margen de su gran aporte vitamínico, actúa como un vigoroso detoxicante en el hígado, reduce los niveles del colesterol HDL o colesterol malo y coadyuva a combatir el insomnio.

Suplementos que contienen rosa mosqueta

La mayoría de los suplementos que incorporan rosa mosqueta que existen en el mercado se comercializan en la forma de aceite para la piel. Sin embargo, las presentaciones en polvo y en cápsulas ya hemos señalado que también entrañan importantes beneficios para la salud.

De hecho, la rosa mosqueta en polvo está catalogada como un superalimento. La rosa mosqueta en polvo, preferentemente procedente de cultivo ecológico y deshidratada a bajas temperaturas con el objetivo de preservar su riqueza nutricional es un excelente rejuvenecedor celular y pueden tomarse cinco gramos al día diluyéndolo en cualquier tipo de líquido.

Los precios de los productos a base de aceites esenciales como el aceite de rosa mosqueta son variables, dependiendo de quién los comercialice y el tamaño del envase. A grandes rasgos, vienen a oscilar entre los 6 o 7 euros para viales de 15 ml hasta los 24 euros si nos vamos ya a presentaciones de 150 ml.

También pueden adquirirse preparados que llevan vitamina C con rosa mosqueta formulados pensando en situaciones que requieren aportes extraordinarios de vitamina C para reforzar el sistema inmunitario.

Mención especial merecen los suplementos que integran vitamina C, rosa mosqueta y bioflavonoides, ya de por sí célebres por sus propiedades saludables, pero sobre los que conviene citar su aptitud para acelerar la reducción de depósitos grasos en el organismo y a la par fomentar el desarrollo de la masa muscular. La explicación de este doble rendimiento radica en que la vitamina C es imprescindible para las reacciones metabólicas de la oxidación de los lípidos, básicas para el aprovechamiento energético de estos. Y por otro lado, reduce los niveles de glucocorticoides, que tras un ejercicio intenso se elevan y dejan al organismo más proclive a acumular grasa.

Existen diversas marcas de perlas de gel que contienen medio gramo de aceite de rosa mosqueta obtenido mediante primera presión en frío, fáciles de tragar. De ellas se recomienda tomar una perla diaria.

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