¿Cuáles son los Beneficios del Ejercicio para el Corazón?

¿Cuáles son los Beneficios del Ejercicio para el Corazón?

El día mundial del corazón supone una inmejorable excusa para recordar a nuestros lectores que los beneficios del ejercicio para el corazón.

Una medicina es buena cuando es efectiva en la prevención o tratamiento de enfermedades y cuando, al mismo tiempo, tiene un buen perfil de seguridad.

El ejercicio físico cumple con creces ambas condiciones, pero no siempre fue así…

Siempre comento cómo el ejercicio físico, hasta no hace demasiado tiempo, era poco más que una actividad de ocio mediante la cual podíamos quemar algunas calorías y vernos mejor en el espejo.

De hecho, inicialmente, en la comunidad médica se pensaba que las adaptaciones cardiovasculares que ocurrían en el corazón ejercitado eran negativas.

Corazón sano

Con suerte y esfuerzo, este panorama cambió.

El ejercicio físico se constituyó como uno de los pilares en la prevención y rehabilitación de enfermedades cardiovasculares, y así sigue siendo a día de hoy, muchos años más tarde.

En este post vamos a recordar los efectos positivos sobre el aparato cardiovascular que la práctica regular de ejercicio puede llegar a conseguir, en personas sanas (prevención primaria), en personas con patologías en fases presintomáticas (prevención secundaria) o incluso después de que la enfermedad se haya instaurado y manifestado (prevención terciaria).

¿Cómo es el corazón de un deportista?

El corazón del deportista es diferente al de cualquier persona sedentaria.

Muy diferente…

Nuestra fisiología “anticipa” que es probable que volvamos en el futuro a hacer frente a este esfuerzo, y para ello prepara el organismo (sistema cardiovacular, respiratorio, músculo esquelético, metabolismo) para hacer frente de una mejor manera al siguiente episodio de ejercicio físico.

Corazón entrenado

Esta es la magia de la fisiología que nos tiene a muchos enamorados.

Podríamos resumir esas diferencias en los siguientes puntos:

  • Aumento de tamaño de cavidades cardíacas, especialmente del ventrículo izquierdo (más volumen diastólico).

Esto permite un mayor llenado del corazón en diástole (relajación), para que en la fase de contracción, mayor volumen sea eyectado a las diferentes partes del cuerpo.

  • Aumento del grosor de las mismas (mayor grosor de pared).

Es una adaptación resultado directo del entrenamiento. Al igual que el cuádriceps o el bíceps crece en respuesta a la contracción y relajación, también lo hace en cierta medida el músculo cardiaco.

  • Mejoría funcional del corazón como bomba.

El corazón deportista hace mejor su trabajo. Un corazón entrenado puede eyectar más de cinco veces el volumen de sangre que eyecta un corazón sedentario por minuto, sin inmutarse.

  • Mejoría de la capacidad pulmonar, que acompaña a la mejora de la función cardiaca.
  • Mejoría periférica en la eficiencia del músculo esquelético para utilizar oxígeno.

Las adaptaciones cardiopulmonares no serían nada sin las adaptaciones periféricas producidas en el músculo esquelético, que se vuelve mucho más eficiente utilizando oxígeno y produciendo energía a partir de los diferentes substratos energéticos (glucosa, grasa, fosfatos).

  • Menor «rigidez» arterial.

Recordad que hoy hablamos del papel del ejercicio en la prevención y tratamiento de patologías cardiovasculares. Y la enfermedad coronaria sigue siendo la asesina número uno en occidente.

Mucho tiene que cambiar para que alguna otra condición la destrone de éste maquiavélico puesto.

  • Menor estrés oxidativo y marcadores inflamatorios
  • Mayor producción de óxido nítrico (NO) y mayor vasodilatación de vasos periféricos.
El sistema cardiovascular del deportista, por lo tanto, “muta” en un esfuerzo alostático: es decir, en una respuesta adaptativa a un estresor ambiental, que en este caso es el esfuerzo físico que supone el ejercicio.

¿Qué reduce en el corazón el ejercicio?

No existe píldora en el mundo capaz de concederte las ventajas para la salud del ejercicio físico.

Algo paradójico, puesto que tenemos evidencia firme, clara y redundante acerca de las bondades del ejercicio físico en la prevención de patologías cardiovasculares y no cardiovasculares.

Ejercicio para el corazón

El convencimiento sobre la veracidad de esta afirmación dentro del ámbito científico todavía es escaso.

Las razones para darle a tu corazón su dosis de ejercicio regular son muchas, pero mencionaremos sólo algunas de las más relevantes:
  • Aumenta el umbral de isquemia.

Ante un “insulto isquémico”, el corazón tiene muchas más probabilidades de salir airoso cuando está entrenado que cuando no.

Es decir, si interrumpiéramos el aporte sanguíneo momentáneamente en un corazón entrenado, éste tendría muchas más posibilidades de salir con escasos daños o indemne que en el caso de un corazón sedentario.

  • Menor prevalencia de arritmias como la muy frecuente fibrilación auricular.
  • Menor riesgo de trastornos trombóticos.

Como trombosis venosas superficiales y profundas o los tan de moda tromboembolismos pulmonares, culpables de buena proporción de las muertes súbitas.

  • Menor riesgo de muerte súbita.

Si bien en la cultura popular la muerte súbita se relaciona con el ejercicio físico, especialmente de competición, lo cierto es que la práctica regular de ejercicio físico disminuye notablemente el riesgo de muerte súbita.

Nunca está de más mencionar que antes de empezar una práctica deportiva regular es de obligada necesidad realizar un estudio cardiovascular básico que permita despistar las principales patologías congénitas causantes de muerte súbita.

Esto es aplicable en deportistas de élite y en deportistas amateurs.

  • Menor prevalencia de hipertensión arterial
  • Impacto positivo sobre la enfermedad metabólica.

¿Por qué es tan importante hacer ejercicio?

Te lo voy a explicar en 4 puntos críticos, mediante los que creo que quedará bastante asentado el potencial beneficioso del ejercicio para la salud:

  • Obesidad.

El incremento de mortalidad producido por la Obesidad se ve atenuado por el ejercicio físico. Es decir, un paciente obeso y que entrena regularmente, tendrá menor mortalidad que un obeso sedentario.

  • Dislipemia.

Directamente relacionada con la formación de placa aterosclerótica en la enfermedad coronaria.

  • Síndrome metabólico.

Que asocia múltiples factores de riesgo cardiovasculares.

  • Diabetes tipo 2.

Junto con la obesidad, otra gran pandemia que nos está costando miles de millones todos los años, además del coste en calidad de vida (y vidas).

Ejercicio Cardiovascular

Con las maravillas comentadas, pensaréis, debe estar asegurado el acceso a un programa de ejercicio físico para todo el mundo en riesgo de padecer enfermedad cardiovascular, ¿no?

Pues tristemente, no.

¿Cómo el ejercicio fortalece tu corazón?

Si bien en la mayoría de hospitales públicos de tercer nivel existe algún programa de rehabilitación cardiovascular, todavía hay muchísimos pacientes (y futuros pacientes) que no se están beneficiando de esta polipíldora majestuosa.

Sobra la evidencia sobre la eficacia de los programas de rehabilitación cardiaca (RC)/cardiovascular:
  • En pacientes con enfermedad coronaria, los programas de RC pueden llegar a reducir la prevalencia de síndrome metabólico hasta en un 37% (Milani & Lavie, 2003).
  • En pacientes coronarios la PCR de alta sensibilidad, un marcador de inflamación, cae un 40% en los que han completado un programa de RC vs los que no lo completaron (Milani et al., 2004).
  • Existe menor probabilidad de hospitalización por insuficiencia cardíaca descompensada y menor mortalidad, una vez hospitalizados (O’Connor et al., 2009).
  • Capacidad de revertir casi completamente los aspectos fisiopatológicos de la «miopatía de insuficiencia cardiaca».

¿Cuáles son los ejercicios recomendados para personas con problemas cardíacos?

Este punto lo trataré explicando el porqué el ejercicio debe «pautarse como medicina».

No obstante, será trabajo del profesional que trate al paciente quien deba valorar la capacidad individual y la posibilidad de incorporar un tipo de entrenamiento u otro.

Entrenamiento de Fuerza para el Corazón

El objeto de dicha prescripción será conseguir, entre otros, los siguientes puntos:

  • Mejorar el VO2 Max.
  • Recuperar la flexibilidad vascular.
  • Mejorar la contractilidad miocárdica.
  • Aumentar la hipertrofia excéntrica (disposición sarcomérica en serie).
  • Desplazar VT1 y VT2.
  • Mejorar el retorno venoso.
  • Aumentar la angiogénesis periférica.
Tanto el ejercicio cardiovascular como el entrenamiento de fuerza, en contra del pensamiento popular, son totalmente necesarios.

¿Qué queda por delante?

Queda por delante una mayor inversión económica en programas de ejercicio físico y rehabilitación.

No únicamente dirigidos a pacientes con problemas cardiovasculares, también a otros con patologías de corte metabólico (Obesidad, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, hígado graso, etc.).

Esto, con el paso de los años, y en contra de las creencias políticas, ahorraría millones a las arcas públicas y, más importante aún, crearía cultura e inercia del ejercicio físico como medicina y no cómo un divertimento más.

Ese es el cambio que tenemos que generar en los próximos años.

Bibliografía

  1. Brandt, C., & Pedersen, B. K. (2010). The role of exercise-induced myokines in muscle homeostasis and the defense against chronic diseases. Journal of Biomedicine & Biotechnology, 2010, 520258.
  2. Milani, R. V., & Lavie, C. J. (2003). Prevalence and profile of metabolic syndrome in patients following acute coronary events and effects of therapeutic lifestyle change with cardiac rehabilitation. American Journal of Cardiology.
  3. Milani, R. V., Lavie, C. J., & Mehra, M. R. (2004). Reduction in C-reactive protein through cardiac rehabilitation and exercise training. Journal of the American College of Cardiology.
  4. O’Connor, C. M., Whellan, D. J., Lee, K. L., Keteyian, S. J., Cooper, L. S., Ellis, S. J., Leifer, E. S., Kraus, W. E., Kitzman, D. W., Blumenthal, J. A., Rendall, D. S., Miller, N. H., Fleg, J. L., Schulman, K. A., McKelvie, R. S., Zannad, F., & Piña, I. L. (2009). Efficacy and safety of exercise training in patients with chronic heart failure HF-ACTION randomized controlled trial. JAMA – Journal of the American Medical Association.
  5. Pedersen, B. K., & Saltin, B. (2006). Evidence for prescribing exercise as therapy in chronic disease. In Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports.
  6. Pedersen, B., & Saltin, B. (2015). Exercise as medicine–evidence for prescribing exercise as therapy in 26 different chronic diseases. Journal of Medicine & Science in Sports.

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Valoración Beneficios del Ejercicio para el Corazón

Corazón de Deportista - 100%

Mejoras que produce el ejercicio - 100%

Objetivo del ejercicio para pacientes - 100%

Conclusiones - 100%

100%

Evaluación HSN: 5 /5
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Sobre Borja Bandera
Borja Bandera
Borja Bandera es un joven médico dedicado a las áreas de nutrición, ejercicio y metabolismo, que compagina su actividad clínica junto a su vocación divulgativa e investigadora.
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