Se trata de un estado en el que la salud del deportista se ve afectada como consecuencia de una gasto energético mayor de lo que se consume. Esto es, hay un desequilibrio energético prolongado en el cual el atleta no consume la cantidad suficiente de calorías para las demandas de su actividad diaria y entrenamiento.
Pueden presentarse trastornos alimentarios, baja disponibilidad energética, aumento del índice de lesiones, disminución del rendimiento y las consiguientes consecuencias negativas para la salud del deportista.
Ya en el año 1992, se definió la «Tríada Femenina», como ese estado en el que las deportistas femeninas sufrían amenorrea, pérdida de densidad mineral ósea y trastornos alimentarios. Posteriormente, en el año 2007, se introdujo el contexto para ambos sexos de «Baja Disponibilidad de Energía» (LEA – «Low Energy availability»). En esta situación, deportistas sufrían una fatiga persistente debido a una baja disponibilidad de energía y consecuentemente, los efectos negativos en el rendimiento. En el año 2014, se publicó una declaración de consenso por el Comité Olímpico Internacional (COI) en el cual se introdujo este nuevo concepto de Deficiencia Energética Relativa en el Deporte (en adelante RED´S) en la revista «British Journal of Sports Medicine». El COI presentó este modelo ampliado de Deficiencia Relativa de Energía en el Deporte (RED-S) como un síndrome de: «Función fisiológica deteriorada, incluyendo, pero no limitado a, la tasa metabólica, la función menstrual, la salud ósea, la inmunidad, la síntesis de proteínas y la salud cardiovascular», subyacente a la LEA (Baja disponibilidad energética). A corto plazo, el organismo es capaz de adaptarse a una situación debajo disponibilidad de energía, esto es, «una LEA adaptable». Sin embargo, no es capaz de hace frente a déficits prolongados y frecuentes de un desequilibrio permanente, y en este caso, derivaría en RED´S, tal y como se manifiesta en la declaración del COI.
¿Realmente cuántos deportistas sufren y conocen de este síndrome?
La prevalencia que se estima de padecer este síndrome varía en función de los deportes con una variación entre el 15-80%. Respecto a la información que los deportistas conocen sobre esta deficiencia energética y sus consecuencias, en un estudio realizado entre corredoras de maratones, sólo un 7% habían oído hablar de los RED´S y, sin embargo, casi la mitad (44%) tenían un riesgo alto de sufrirlo.
Causas del síndrome de deficiencia energética relativa en atletas
Este desequilibrio energético puede venir provocado por diversas causas:
- Dietas restrictivas, intencionadas o no intencionadas, con una ingesta calórica insuficiente para cubrir las necesidades básicas fisiológicas y los requerimientos del entrenamiento. La mayoría de los estudios encuentran que se da una baja disponibilidad de carbohidratos, una fuerte reducción de su ingesta (en torno al 25-60%), causando efectos negativos en biomarcados de formación ósea, sistema inmune y el metabolismo del hierro.
- Entrenamiento de muy alta intensidad y demandas energéticas sin tiempos de descanso y recuperación necesarios, pudiendo también iniciarse una fase de sobre-entrenamiento.
- Trastornos y desórdenes alimentarios.
- Situaciones de fuerte carga mental y psicológica, altos niveles de estrés que generan desequilibrios también a nivel hormonal y del sistema nervios
- Situaciones no intencionadas que provocan una desnutrición tales como: Aumento de la carga de entrenamiento, educación nutricional pobre y desconocimiento, ventanas pequeñas de alimentación, lesiones mal tratadas, cambios en el entorno que intervienen en los patrones habituales de alimentación etc.
- Comportamiento inadecuados en torno al ejercicio: Por ejemplo, vigorexia.

Efectos del síndrome de deficiencia energética relativa
El síndrome de deficiencia energética relativa afecta a ambos sexos, siendo la principal causa un desequilibrio entre la ingesta de energía y el gasto energético diario fruto de las actividades fisiológicas normales y del entrenamiento. Si bien, en ciertos momentos puntuales, se puede buscar dicho desequilibrio a través de una planificación y control, esto es, de forma adaptativa, en el largo plazo mantener este desequilibrio energético provoca una cascada de efectos negativos en el organismo, en los sistemas endocrino-hormonal, cognitivo, músculo-esquelético… y así como graves consecuencias a nivel anímico y psicológica.
Efectos para la salud
- Alteraciones hormonales y endocrinas alterando el eje hipotálamo-hipofisario y órganos diana.
- Pérdida de la menstruación.
- Disminución de la masa ósea y aumento de probabilidad de fracturas por estrés.
- Disfunción eréctil y disminución de la líbido.
- Calambres, hinchazón, dolor abdominal.
- Incontinencia urinaria.
- Disminución de la capacidad del transporte de oxígeno.
- Deterioro de las capacidades cognitivas: pérdida de memoria, toma de decisiones y concentración.
- Anomalías en el ritmo cardíaco y flujo sanguíneo.
- Anomalías en el metabolismo de la glucosa y los lípidos.
- Afecciones en el sistema inmune.
Efectos en el rendimiento
Visto lo anterior, de forma directa los efectos sobre el rendimiento deportivo se ven mermados de forma paralela:
- Bajada de rendimiento.
- Falta de motivación.
- Aumento de lesiones y dolores musculares.
- Mayor tiempo de recuperación entre sesiones.
- Tiempos de reacción más lentos.
- Disminución de la capacidad de resistencia.
- Disminución de la fuerza muscular.
- Aumento de la frecuencia cardíaca basal.
Síntomas y señales de alerta del RED-S
Visto lo anterior, tanto deportista como entrenador y nutricionista deben trabajar de manera conjunta para observar y analizar todos los cambios que se van produciendo a lo largo de los ciclos de entrenamiento con el fin de evitar llegar a esta situación de desequilibrio. Suelen ser frecuentes en deportistas con baja disponibilidad energética la presencia de estos síntomas de manera más o menos espontánea:
- Pérdida de peso y masa grasa.
- Fatiga permanente.
- Pérdida de apetito.
- Dolores musculares y falta de recuperación.
- Problemas hormonales.
De ahí la vital importancia del conocimiento y supervisión por parte del entrenador y familiares.

¿Qué hacer si me han diagnosticado de RED-S?
Si te han diagnosticado un cuadro de RED’S lo primero es analizar la situación que nos ha llevado hasta ahí y empezar a trabajar de manera directa con el profesional sanitario, un nutricionista y el entrenador, esto es, de manera conjunta. Habrá que ajustar la carga de entrenamiento y recuperar la energía hasta que todos los valores y biomarcadores fisiológicos se restablezcan.
El objetivo principal debe ser recuperar el estado óptimo de salud, tanto a nivel físico como mental.
- Dvořáková, Kristýna et al. “A literature review of biomarkers used for diagnosis of relative energy deficiency in sport.” Frontiers in sports and active living vol. 6 1375740. 12 Jul. 2024, doi:10.3389/fspor.2024.1375740
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- Lodge, Melissa T et al. “Knowledge of the Female Athlete Triad and Relative Energy Deficiency in Sport Among Female Cross-Country Athletes and Support Staff.” Journal of athletic training vol. 57,4 (2022): 385-392. doi:10.4085/1062-6050-0175.21
- Mountjoy M, Ackerman KE, Bailey DM, et al 2023 International Olympic Committee’s (IOC) consensus statement on Relative Energy Deficiency in Sport (REDs) British Journal of Sports Medicine 2023;57:1073-1098.
- Stellingwerff T, Mountjoy M, McCluskey WT, et al Review of the scientific rationale, development and validation of the International Olympic Committee Relative Energy Deficiency in Sport Clinical Assessment Tool: V.2 (IOC REDs CAT2)—by a subgroup of the IOC consensus on REDs British Journal of Sports Medicine 2023;57:1109-1121.
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