Colágeno Vegano, ¿existe?

Colágeno Vegano, ¿existe?

Colágeno Vegano: ¿Realidad científica o el último «unicornio» del marketing?

Suplementos, postureo y estilo de vida (del de verdad)

Cuidarse está de moda, y oye, ¡bienvenido sea! Que la buena alimentación y el ejercicio físico hayan dejado de ser «cosas de raros» para convertirse en pilares de nuestra cultura es una noticia fantástica para la salud pública.

Sin embargo, este boom del bienestar ha traído consigo un ecosistema de suplementos nutricionales digno de una selva amazónica. Hay millones de productos, cada uno con una promesa más brillante que el anterior y un packaging diseñado para enamorar a tu feed de Instagram.

Las fórmulas parecen infinitas, pero a veces, entre tanto beneficio prometido por el marketing, se nos olvida leer la letra pequeña.

Como bien dice el refrán: a río revuelto, ganancia de pescadores. Y en el mar de la suplementación, hay quien pesca con redes un tanto… cuestionables.

La realidad es que muchas marcas se han subido al carro de las tendencias sin frenos. El problema no es la competencia, sino el «juego sucio» que practican con el consumidor, vendiendo conceptos que, técnicamente, son imposibles.

Reglas de juego: Lo que dice la ley (aunque algunos no la lean)

Las leyes no están solo para rellenar el BOE; están para que no nos den gato por liebre. En Europa, velamos por que la información que recibes en una etiqueta sea tan real como la vida misma.

El gran guardián aquí es el Reglamento 1169/2011 del Parlamento Europeo. Sí, suena aburrido, pero es tu mejor escudo contra el engaño.

Tranquilidad, que no te voy a dar una clase de Derecho, pero quédate con estas tres pinceladas porque son oro puro para entender por qué el «colágeno vegano» es un oxímoron:

Artículo 1: Establece la base para garantizar un alto nivel de protección al consumidor. Básicamente, que no te timen.

Artículo 3: La información debe permitir que tomes decisiones con conocimiento de causa. No vale ocultar la verdad bajo palabras bonitas. aquí

Artículo 7: (Mi favorito) “La información facilitada no inducirá a error”. No se puede sugerir que un producto tiene un ingrediente si, en realidad, lo has sustituido por otra cosa que se le parece, pero no es.

Resumen para humanos: No puedes vender lo que no hay. Parece de sentido común, pero el marketing tiene una imaginación asombrosa.

No te dejes engañar con el colágeno vegano

El gran «fraude» del colágeno vegano

El veganismo es una opción ética y dietética perfectamente válida y saludable (siempre que no olvides tu vitamina B12 y planifiques bien, como cualquier otra dieta). Las empresas lo saben y, lógicamente, quieren su trozo del pastel.

El catálogo de productos plant-based crece cada día, y eso es genial. El problema viene cuando intentamos «veganizar» lo que, por pura biología, no puede serlo.

Seguro que has visto botes relucientes que dicen «Colágeno Vegano» en letras gigantes. Y claro, como el colágeno es el «elixir de la eterna juventud», ¿quién no lo querría?

¿Qué ocurre cuando una marca quiere vender a toda costa? Que se inventa un concepto imposible para atraer al público vegano. Vamos a desmontar el mito.

Spoiler: El colágeno es (exclusivamente) animal

Si en clase de Biología no estabas mirando por la ventana, esto te sonará: el colágeno es una proteína estructural que solo fabricamos los animales (incluidos nosotros, los humanos).

No existe el colágeno en las plantas. Punto. Ni en el brócoli, ni en las algas, ni en las semillas de chía. El colágeno es tan vegano como un chuletón de Ávila.

Es cierto que consumir colágeno ayuda a las articulaciones y a la piel. Pero llamar «colágeno vegano» a un producto es como llamar «jamón serrano» a una rodaja de sandía. Por mucho que la cortes fina, no es lo mismo.

En nuestro blog tienes artículos increíbles sobre cómo funciona el colágeno real, así que no nos andaremos con rodeos hoy.

¿Qué te están vendiendo entonces?

Si coges ese bote de «colágeno vegano» y giras la etiqueta (te animo a hacerlo), verás que el colágeno ha desaparecido por arte de magia. En su lugar encontrarás:

  • L-Lisina y L-Prolina: Aminoácidos que forman parte del colágeno, pero que se han obtenido por fermentación vegetal. Son los «ladrillos», pero no la casa.
  • Vitamina C: Fundamental para que tu cuerpo fabrique su propio colágeno.
  • Extractos herbales: Antioxidantes varios para completar la fórmula.
Volvamos al Artículo 7 del reglamento: “La información no inducirá a error”. Llamar colágeno a una mezcla de aminoácidos y vitaminas es, como poco, ser muy creativo con la verdad.

Por una industria honesta: La ciencia de la síntesis endógena

La clave de todo este asunto reside en la transparencia y la buena praxis. No hace falta inventar términos imposibles para vender un buen producto; basta con llamar a las cosas por su nombre. En lugar de recurrir al marketing del «colágeno vegano», la industria debería apostar por conceptos como «Potenciadores o Constructores de Colágeno».

¿Por qué?

Porque, aunque no podamos ingerir colágeno de una planta, sí es perfectamente posible —y muy eficaz— aportar a nuestro organismo los «ladrillos» y herramientas necesarias para que él mismo lo fabrique. Al suministrar aminoácidos específicos en su forma libre y cofactores esenciales, estamos fomentando la síntesis de colágeno endógeno.

Esta es una estrategia inteligente, científicamente respaldada y, sobre todo, honesta, que permite al consumidor vegano cuidar su salud articular y dérmica sin que nadie intente tomarle el pelo con malabarismos semánticos.

  • En resumen: No necesitamos que las plantas tengan colágeno (que no lo tienen), solo necesitamos que los suplementos nos den los recursos para que nuestra propia «fábrica» interna no se detenga.

Conclusión: No te dejes engañar

A ver, que estos suplementos pueden ser buenos (los aminoácidos y la vitamina C son geniales), pero no son colágeno. Es un «precursor» o un «constructor», pero nunca el producto final.

Si ves un suplemento que dice ser «Colágeno Vegano», la lógica es implacable:

Si realmente es colágeno, NO es vegano. Si realmente es vegano, NO contiene colágeno.

La próxima vez que vayas a comprar, que no te vendan unicornios. ¡Busca transparencia y que no te tomen el pelo!

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3 comentarios
    • ¡Muchas gracias por el artículo! Me acabo de ahorrar el bote de «colágeno» marino que me iba a comprar ?. Me chirriaba bastante el poder encontrar colágeno de origen no animal y buscando info. sobre el tema llegué aquí. Gracias de nuevo ?.

      • Maribel Rodríguez

        Muy interesante esta aclaración sobre el colágeno «vegano». Tengo problemas en la articulación de la rodilla (cartílago casi desgastado, con dolor) y es un tema que me interesa. Me confirmas que el colágeno vegano no existe, pero estos pseudo-colágenos crees que pueden tener algún tipo de efectividad? Soy vegana y me interesaría saber si es mejor que no me gaste el dinero.
        Muchas gracias.

        • Javier Colomer

          Hola, evidentemente siendo vegana no vas a poder tomar colágeno, dado que este se deriva de fuente animal. En tal caso, podrías recurrir a: sulfato de glucosamina y cúrcuma con piperina. Un saludo.

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